Los viajes de Gulliver. Resumen y reflexiones del famoso libro de Jonathan Swift

Todo un cl√°sico. ‘Los viajes de Gulliver’ sacudi√≥ en su d√≠a a la sociedad del siglo XVIII, con esta s√°tira del escritor irland√©s (y cl√©rigo) Jonathan Swift. A lo largo de una serie de estramb√≥ticos viajes, con historias realmente ir√≥nicas, el escritor hace una dura cr√≠tica al hombre y sus grandes defectos, desde la soberbia hasta la prepotencia y tiran√≠a… Repasamos la historia con un resumen muy completo y hacemos unas reflexiones sobre los mensajes que transmite.

TIEMPO DE LECTURA: 20 MINUTOS Y MEDIO

El resumen de la historia de Los viajes de Gulliver

Los viajes de Gulliver
‘Los viajes de Gulliver’, √≥leo de Vibert (s.XIX)

Lemuel Gulliver era el tercer hijo de un respetable hombre de Nottingham, propietario de una peque√Īa finca. √Čl, Lemuel, trabajaba como aprendiz de un cirujano en Londres. Pero tambi√©n aprend√≠a el arte de navegar. Su padre quer√≠a que se embarcara en un viaje y pudiera poner en pr√°ctica todos los conocimientos adquiridos. As√≠ que costeaba con gusto sus estudios. Y lo consigui√≥: trabaj√≥ como cirujano en dos buques y viaj√≥ a las Indias y las Am√©ricas.

A Lemuel le encantaba leer y observar. En los barcos, devoraba libros, y en tierras desconocidas, se afanaba en observar las culturas desconocidas e incluso intentaba aprender otros idiomas.

Un buen día, el capitán del buque Antílope, un barco muy popular en aquel momento, le ofreció a Gulliver la oportunidad de viajar con él al Pacífico. Sin embargo, Prichard, a pesar de ser un excelente capitán, no pudo salvar una terrible tormenta que les sorprendió al noroeste de la Tierra de Van Diemen (Tasmania, en Australia).

El buque se estrell√≥ contra las rocas, pero justo antes, seis tripulantes, entre los que se encontraba Gulliver, consiguieron hacerse con un peque√Īo bote y se echaron al mar justo a tiempo para salvar sus vidas. Sin embargo, la barca tambi√©n naufrag√≥ poco despu√©s. Gulliver consigui√≥ llegar nadando, ya exhausto, hasta la orilla de un lugar desconocido. √Čl mismo nos contar√° ahora las extra√Īas aventuras que vivi√≥ desde ese momento…

Los viajes de Gulliver: Liliput

¬ęCuando abr√≠ los ojos, me encontraba aturdido. Estaba tendido boca arriba sobre c√©sped h√ļmedo y blando, pero no pod√≠a mover los brazos ni las piernas. Los ten√≠a aferrados al suelo, atados con cuerdas y peque√Īas estacas. Solo pod√≠a mirar hacia arriba, y el sol comenzaba a cegarme.

Escuchaba sonidos difusos y pronto noté moverse algo por mi pierna. Siguió avanzando por mi pecho y llegó a rozar mi barbilla. Intenté inclinar hacia abajo la cabeza y vi a un hombre diminuto, de unos diez centímetros, armado con un arco con flechas. Detrás de él, había cerca de cuarenta diminutos hombres como él.

Del susto, resopl√©, y muchos de los hombrecillos cayeron al suelo al moverse mi pecho de forma brusca. no tardaron en regresar. Entonces intent√© soltar mis brazos. Consegu√≠ romper las ataduras y los hombrecillos corrieron despavoridos. Empezaron a lanzarme flechas que se clavaban con peque√Īas agujas en mi mano. Despu√©s apuntaron a la cara y tuve que protegerla con la mano.

Muchos de aquellos hombrecillos hab√≠an huido, pero otros estaban levantando tablones de madera contra mi hombre. Sub√≠an como si fueran escaleras y uno de aquellos hombrecillos, al llegar arriba, comenz√≥ a dar un extra√Īo discurso del que no entend√≠ nada. Era de mediana edad, y un poco m√°s alto que los otros dos que le acompa√Īaban. Por los gestos, pude entender cuando gritaba, suplicaba o incluso ofrec√≠a algo.

Yo hice lo mismo, se√Īalando el sol, y haciendo gestos para indicarles que ten√≠a mucha hambre y necesitaba comer. Y vaya que si me entendi√≥. Al instante, decenas de hombrecillos llegaron con peque√Īas cestas repletas de carne. No consegu√≠a averiguar la procedencia de la carne, porque aunque su sabor pod√≠a ser el de un carnero, el tama√Īo era tan peque√Īo como el del ala de una alondra.

Los viajes de Gulliver: el templo liliputiense

Los viajes de Gulliver, Liliput
Gulliver en Liliput, de la pel√≠cula ‘Los viajes de Gulliver’ (1977)

Los panes ten√≠an el tama√Īo de balas de mosquete, y al pedirles algo de beber, los peque√Īos liliputienses hicieron rodar el barril de vino m√°s grande que ten√≠an, un total de 3.888 litros para esos peque√Īos seres, que para m√≠ result√≥ ser un simple trago. El sabor era muy similar al del vino de Borgo√Īa. Pero m√°s delicioso… Ped√≠ m√°s y trajeron otro barril. Era el √ļltimo que ten√≠an…

Despu√©s de comer y beber, dorm√≠ cerca de ocho horas. Los liliputienses untaron con crema las heridas que me hab√≠an hecho en la mano sus flechas y el emperador propuso a su gente construir una m√°quina gigante capaz de transportarme a la capital¬Ľ.

Y as√≠ fue transportado Gulliver, en un ‘veh√≠culo’ de tablas de madera dirigido por caballos y creado por un s√©quito de ingenieros y carpinteros. Concretamente, ese extra√Īo transporte era ‘conducido’ por 1.500 caballos.

Le llevaron hasta el vest√≠bulo de un templo (gigante para los Liliputienses y un tanto peque√Īo para Gulliver) que hab√≠a a las afueras de la capital, en donde Gulliver permaneci√≥ con su pierna izquierda encadenada y cerca de diez mil soldados vigil√°ndole. El templo med√≠a cerca de 1,20 metros de altura, as√≠ que Gulliver ten√≠a que estar sentado. Era todo un reclamo ‘tur√≠stico’ para los habitantes de la ciudad. Cerca de 100.000 liliputienses visitaron al ‘hombre monta√Īa’. Todo un espect√°culo…

¬ęEra todo un reclamo ‘tur√≠stico’ para los habitantes de la ciudad. Cerca de 100.000 liliputienses visitaron al hombre monta√Īa¬Ľ

(Los viajes de Gulliver)

Quince días después de permanecer allí en el suelo, el emperador ordenó que le construyeran una cama, que equivalía a seiscientas de las suyas. Y se emitió una orden para obligar a todos los pueblos de los alrededores a suministrar comida y bebida para el prisionero. Además, le asignaron seiscientos criados, y un numeroso grupo de sastres se encargó de confeccionar trajes del lugar para él.

Desde entonces, todo aquel que quisiera ver a Gulliver, tenía que pedir un permiso especial a los ministros. Ellos, por supuesto, cobraban cierto dinero por firmar el permiso.

Los viajes de Gulliver: el palacio liliputiense

Los viajes de Gulliver: el palacio de Liliput
Gulliver en el palacio de Liliput

Para comprobar la inmensidad de aquel hombre monta√Īa, un d√≠a el emperador le pidi√≥ a Gulliver que se pusiera de pie con las piernas abiertas. hizo pasar a su ej√©rcito de trescientos mil liliputienses entre el arco que formaban las piernas. Gulliver parec√≠a el Coloso de Rodas y todos lo admiraban con la boca bien abierta. Y al fin le concedieron la libertad pero con ciertos l√≠mites, y le permitieron acudir a la capital del reino, rodeada por una muralla con torreones de setenta y cinco cent√≠metros de altura.

Gulliver acudi√≥ en mangas de camisa. Ten√≠a miedo de estropear los tejados de las peque√Īas casas con los faldones de la casaca. Al llegar solo tuvo que alzar un poco la pierna para pasar por encima de las murallas y eso s√≠, tuvo mucho cuidado para mirar muy bien d√≥nde plantaba el pie a cada paso que daba.

¬ęLas ventanas de las diminutas casas estaban tan llenas de espectadores, que no creo haber visitado nunca ning√ļn pa√≠s con tal densidad de poblaci√≥n. Son casas de tres a cinco pisos, y la peque√Īa ciudad puede albergar perfectamente unas 500.000 almas¬Ľ, escribi√≥ Gulliver en su cuaderno de bit√°cora.

El palacio del emperador estaba en el centro de la ciudad, rodeado por una muralla. Le hab√≠a invitado para que contemplara lo magn√≠fico que era el edificio, pero no fue f√°cil, porque los callejones que conduc√≠an hasta all√≠ eran muy estrechos, y Gulliver no pod√≠a andar entre ellos sin ocasionar grandes desperfectos a las casas. A√ļn as√≠, avanz√≥ hacia el palacio, en cuyo interior hab√≠a varios patios. Uno de ellos, el m√°s grande, de unos 12 cent√≠metros de ancho.

Resulta que el viaje fue en balde, porque el emperador no estaba, y fue citado tres d√≠as despu√©s. Sabiendo Gulliver ya todo lo que sab√≠a sobre la ciudad, construy√≥ con la madera de algunos √°rboles dos taburetes, lo suficientemente s√≥lidos y robustos para permitir sentarse en ellos. Los us√≥ para colocarlos a modo de pelda√Īos al llegar al palacio y no da√Īar as√≠ las viviendas.

¬ęAl llegar al patio interior, me agach√© para mirar por una de las ventanas abiertas. All√≠ pude ver a la emperatriz y su hermosa hija, la princesa, rodeada por un gran n√ļmero de sirvientes y doncellas. Su Majestad me sonri√≥ y ofreci√≥ su diminuta mano para que la besara¬Ľ.

Los viajes de Gulliver: la isla de Blefuscu

Todo parec√≠a ir muy bien, pero Gulliver poco despu√©s se enter√≥ de que en realidad en aquel lugar no reinaba del todo la paz. Hab√≠a dos partidos que se disputaban el poder: los ‘tramecs√°n’ (de tacones altos) y los ‘estamecs√°n’ (que llevaban tacones bajos). Adem√°s exist√≠a una amenaza constante de invasi√≥n por parte del otro clan, que se encontraba en una isla cercana, Blefuscu.

Pero, ¬Ņpor qu√© exist√≠a esta rivalidad entre clanes? Resulta que el abuelo del actual emperador de Liliput, cuando era peque√Īo, al comer un huevo, se cort√≥ un dedo con la c√°scara. A partir de ah√≠, su padre orden√≥ mediante un edicto que quedaba prohibido romper los huevos por el lado m√°s ancho (as√≠ se hab√≠a cortado su hijo). Habr√≠a que hacerlo por el lado m√°s estrecho del huevo. Esto provoc√≥ una rebeli√≥n entre la gente, alentada por el emperador de Blefuscu, a donde llegaban todos los desterrados de Liliput que no quer√≠an obedecer esta extra√Īa orden de los huevos.

El día en que el emperador de Blefuscu decidió invadir Liliput, Gulliver solo tuvo que echarse al mar y atar los buques enemigos con cordones. Se llevó algunos de los buques más pesados hasta el puerto de Liliput. Mientras, evidentemente, le atacaban, pero afortunadamente Gulliver se había protegido hasta con anteojos para no recibir en los ojos ninguna inesperada flecha.

El reino de Liliput se hizo de esta forma con gran parte del enemigo. Pero lo que Gulliver no entendió es que el emperador quisiera aniquilar a todos los desterrados de la isla de Blefuscu. Su odio y sed de venganza enfadó de veras a Gulliver. Al protestar, fue acusado de alta traición. Así que decidió huir a la isla de Blefuscu, desde donde los designios se aliaron a su favor, permitiéndole regresar a Inglaterra.

¬ęSu odio y sed de venganza enfad√≥ de veras a Gulliver. Al protestar, fue acusado de alta traici√≥n¬Ľ.

(Los viajes de Gulliver)

Los viajes de Gulliver y los gigantes

Los viajes de Gulliver y el país de los gigantes
‘Los viajes de Gulliver’ y los gigantes (√≥leo de Richard Redgrave)

Sin embargo, Gulliver sinti√≥ pronto la necesidad de volver a viajar, y se embarc√≥ en el buque ‘Aventura’ hacia Surat, al oeste de la India.

Un a√Īo despu√©s, los vientos hicieron que la nave tuviera que parar a repostar cerca de las islas Molucas. Entre los hombres que bajaron del buque en canoa, estaba Gulliver. Mientras sus compa√Īeros buscaban v√≠veres por la orilla, √©l decidi√≥ adentrarse un poco m√°s en aquel paraje. Pero al volver, vio que sus compa√Īeros remaban con furia hacia el buque. Les grit√≥, pero entonces se dio cuenta de que hu√≠an de un gigante que corr√≠a tras ellos por el mar. La canoa lleg√≥ sana y salva hasta el barco y Gulliver corri√≥ todo lo r√°pido que pudo hacia el interior de aquel lugar.

Trepó por una colina y de pronto vio un campo sembrado con hierba alta, muy alta, de unos seis metros de altura. Lo que para él parecía una carretera, para los habitantes de aquel lugar era una simple separación en aquel campo de cebada, que alcanzaba una altura de unos 12 metros.

Estuvo Gulliver andando durante una hora por aquel lugar hasta llegar al extremo del campo, protegido por una valla de treinta metros de altura.

¬ęDesde all√≠ vi, al otro lado, un ser gigantesco, como el que hab√≠a visto en el mar. Ten√≠a el tama√Īo de la c√ļpula de una iglesia, y cuando hablaba, su voz era similar a un trueno¬Ľ.

Gulliver, muerto de miedo, decidi√≥ esconderse entre las espigas del campo. A las terribles voces de aquel gigante respondieron unos terribles y colosales animales con enormes bocinas al cuello y hoces de un tama√Īo descomunal. Gulliver se arrepinti√≥ entonces de haberse embarcado en ese segundo viaje, desoyendo las advertencias de sus amigos… Pero ya era tarde.

Al sentir cerca al gigante con sus bestias, y ante el miedo de morir aplastado, comenzó a gritar todo lo alto que pudo. El gigante se agachó, estuvo buscando en el suelo, hasta encontrar a Gulliver. Le sujetó por la cintura con cuidado, entre dos de sus dedos, y lo miró apartándolo a unos tres metros de sus ojos.

¬ęAl sentir cerca al gigante con sus bestias, y ante el miedo de morir aplastado, comenz√≥ a gritar todo lo alto que pudo¬Ľ

(Los viajes de Gulliver)

Los viajes de Gulliver: los Brobdingnag

Los viajes de Gulliver, resumen y explicaciones
Los viajes de Gulliver, ilustración del libro original, (1726)

¬ęPens√© que el gigante me arrojar√≠a contra la tierra y ese ser√≠a mi tr√°gico final, as√≠ que alc√© los ojos al cielo y supliqu√© clemencia, en plan humilde, y sin ofrecer resistencia, por temor a escurrirme entre sus dedos y caer fatalmente contra el suelo. Sin embargo, al hablar, el hombre me mir√≥ a√ļn m√°s como quien mira a un bicho raro. Tal vez le gust√≥ mi voz, pues no dejaba de observarme con cara extra√Īa¬Ľ.

El gigante coloc√≥ al Gulliver con cuidado dentro de su peque√Īa cartera (gigante para Gulliver, claro), y corri√≥ en busca de su amo, un rico labrador, para mostrarle el hallazgo.

A partir de entonces, la familia del labrador acogi√≥ muy bien a Gulliver, que pas√≥ a convertirse en el juguete de la hija peque√Īa. La noticia empez√≥ a circular por aquel lugar, Brobdingnag, y el labrador comenz√≥ a cobrar a todo el que quer√≠a ver de cerca a aquel ‘extra√Īo ser’.

Finalmente, se lo vendió a la reina de aquel lugar, encaprichada con él. El carpintero creó un cajón para él. Y un buen día, un enorme pájaro se lo llevó, cajón incluido, y lo soltó en medio del mar.

Un buque lo vio y rescat√≥. Y as√≠ es c√≥mo Gulliver recobr√≥ la libertad y consigui√≥ regresar a Inglaterra, en donde todo de pronto le pareci√≥ peque√Īo, muy peque√Īo. Diminuto. Otras veces, le parec√≠a que √©l mismo era un gigante, y gritaba al pasar para no hacer da√Īo a nadie.

Sus vivencias habían dejado huella, y tan pronto agachaba la cabeza al pasar a una casa por miedo a darse con la puerta, como se agachaba al abrazar a alguien, creyéndose diminuto.

¬ęTodos pensaban que hab√≠a perdido el juicio, y hasta mi mujer me orden√≥ no volver a embarcarme en ning√ļn otro viaje. Sin embargo, mis deseos por vivir nuevas aventuras eran mucho m√°s fuertes y no pudo imped√≠rmelo¬Ľ.

¬ęTodos pensaban que hab√≠a perdido el juicio¬Ľ

(Los viajes de Gulliver)

Los viajes de Gulliver: La ciencia sin sentido

La isla de Laputa, de Los viajes de Gulliver
Gulliver y la isla flotante de Laputa, por JJ Grandville

Dos viajes m√°s hizo Gulliver. En el primero, su barco fue atacado por piratas, y termina llegando a una isla cercana a la India, una isla flotante llamada Laputa, en donde reina la m√ļsica, las matem√°ticas y la astronom√≠a, pero en donde su gente es incapaz de usar todas estas artes de forma pr√°ctica.

De hecho, uno de los reinos gobernados por Laputa, llamado Blanibarbi, estaba totalmente arruinado por la b√ļsqueda de inventos sin sentido. Por ejemplo, se invert√≠a en intentar sacar rayos de sol de los pepinos… o en intentar ablandar el m√°rmol para usarlo como almohadas.

Gulliver deseaba continuar su viaje, as√≠ que fue llevado hasta Maldonada, en donde tuvo que esperar a que alg√ļn barco lo llevara a Jap√≥n. Pero antes, visit√≥ la isla de Glubbdubdrib, en donde charl√≥ con un mago y extra√Īos fantasmas de hombres c√©lebres, con quienes pudo hablar de historia.

Y despu√©s, Gulliver conoci√≥ el extra√Īo pueblo de los struldbrugs, ancianos ‘inmortales’. Condenados a vivir por siempre en un cuerpo con achaques y dolores de la vejez.

Gulliver conoci√≥ el extra√Īo pueblo de los struldbrugs, ancianos ‘inmortales’

(Los viajes de Gulliver)

Ya desde Jap√≥n, Gulliver volvi√≥ a Inglaterra, con el deseo de no emprender ning√ļn viaje m√°s, pero pronto cambi√≥ de idea e inici√≥ un √ļltimo viaje. Y lo hizo como capit√°n.

Sin embargo, su tripulación se amotinó y abandonó al capitán en el primer trozo de tierra que vio, quedándose con el barco y navegando como piratas.

Los viajes de Gulliver y los houyhnhnm
Gulliver y los houyhnhnms, del pintor Sawrey Gilpin

√Čl se encontr√≥ de pronto en un extra√Īo lugar en donde las personas parec√≠an animales y los animales hablaban y se comportaban como personas.

Eran los Houyhnhnm. Las personas eran salvajes llamados yahoos. Al principio, los caballos habladores, los Houyhnhnm, le trataban como un igual, pero pronto descubrieron que en realidad solo era un yahoo con algo más de razón, y le expulsaron de allí.

A la deriva, Gulliver fue rescatado por un barco portugués al mando de Pedro de Méndez, que le llevó a Inglaterra.

Pero desde entonces, nada volvi√≥ a ser igual. Gulliver no pudo dejar de ver a los dem√°s como yahoos sin inteligencia, y se transform√≥ en un ermita√Īo, escapando de las personas, incluida su familia, y hablando con los caballos de su establo.

¬ęGulliver no pudo dejar de ver a los dem√°s como yahoos¬Ľ

(Los viajes de Gulliver)
Los viajes de Gulliver: Houyhnhnm
Los viajes de Gulliver: los Houyhnhnm

Claves para entender Los viajes de Gulliver

  • ¬ŅQui√©n era Gulliver?: Cirujano y navegante, vivi√≥ numerosas aventuras a trav√©s de extra√Īas vivencias y descubrimientos de culturas diferentes.
  • ¬ŅCu√°ntos viajes hizo Gulliver?: Parte cuatro veces desde Inglaterra.
  • ¬ŅQui√©nes eran los liliputienses en Los viajes de Gulliver?: Seres diminutos, que conoce en su primer viaje. El pa√≠s se llama Liliput.
  • ¬ŅY qui√©nes eran los Brobdingnag?: Seres gigantescos, que conoci√≥ en su segundo viaje.
  • ¬ŅQu√© descubri√≥ Gulliver en Laputa?: Personas dedicadas a la ciencia pero incapaces de ponerla en pr√°ctica.
  • ¬ŅQui√©nes eran los Houyhnhnm y los yahoos?: En su √ļltimo viaje, Gulliver conoci√≥ a los caballos inteligentes y habladores, los Houyhnhnm, y seres humanos salvajes llamados yahoos.
  • ¬ŅCu√°l es el mensaje general de Los viajes de Gulliver?: La estupidez de los humanos, sus contravalores, ambiciones, vanidad… nos lleva a aislarnos de ellos y apreciar la inteligencia, bondad y pureza de los animales.

Reflexiones sobre Los viajes de Gulliver

Unos por utilizar a los dem√°s a su antojo como ‘bichos raros’ solo por ser diferentes… Otros, por sentirse superiores y grandiosos. Los hay que buscan en la ciencia el poder y no consiguen m√°s que destruir al hombre y luego est√°n los que son incapaces de ser inteligentes porque prefieren las trivialidades de la vida… En el fondo, ‘Los viajes de Gulliver’ est√° repleto de met√°foras que no dejan en muy buen lugar al ser humano: –

  • Los viajes… y la locura: La primera cr√≠tica del autor de Los viajes de Gulliver con este libro se dirige precisamente a los libros de aventuras. En lugar de ser una experiencia enriquecedora, para Gulliver estas aventuras se convierten en una tortura que adem√°s le llevan a la locura. Al conocer mejor las mezquindades del ser humano, menos desea pertenecer a su mundo. ‘Los viajes de Gulliver’ es una especie del Quijote, que tanto se burla de las aventuras de caballeros andantes. Cervantes tambi√©n quiso dejar en evidencia a estos supuestos h√©roes del tipo de Amad√≠s de Gaula, como Jonathan Swift hace respecto a los aventureros y navegantes, tan admirados en el siglo XVIII.
  • Los diminutos seres que presumen del gigante: El primer viaje de nuestro protagonista en ‘Los viajes de Gulliver’ nos habla de un pa√≠s en donde todo es diminuto, y sin embargo, estos peque√Īos seres se creen poderosos. Utilizan al gigante, al que consideran diferente y ex√≥tico, como una pieza de museo. Lo exhiben, se benefician de ello, e incluso intentan utilizarlo a su inter√©s para derrotar al enemigo. Una met√°fora de c√≥mo el hombre, desde su peque√Īez, a veces se siente un ‘dios’ capaz de utilizar a otros seres a su antojo y beneficio. Tanto animales como otros hombres. No se tiene en cuenta que todos los seres son igual de valiosos y libres en la naturaleza.

¬ęA veces nos sentimos grandes, poderosos, cuando en realidad somos diminutos en la inmensidad del universo.¬Ľ

‚ÄĒ (Reflexiones sobre ‘Los viajes de Gulliver’)

M√°s reflexione sobre Los viajes de Gulliver

  • Los gigantes y el miedo: El protagonista de los viajes de Gulliver descubre lo peque√Īo que puede llegar a ser al llegar al pa√≠s de los Brobdingnag. Por primera vez siente qu√© significa ser diminuto, vulnerable, como un juguete a merced de otros. Es una met√°fora que retrata el terror que ejerce la tiran√≠a, el absolutismo y el autoritarismo de unos sobre otros.
  • La ciencia que nos empobrece y b√ļsqueda est√ļpida de la eternidad: En el tercer viaje de ‘Los viajes de Gulliver’, nuestro protagonista observa estupefacto c√≥mo un reino entero vive en la pobreza al dedicarse a absurdos experimentos cient√≠ficos que no sirven para nada. Una cr√≠tica a la ciencia que no se entrega a resolver los problemas reales del hombre, sino que busca cosas sin certeza ni resultados. Pero adem√°s, en esta tercera aventura de Los viajes de Gulliver, tambi√©n puede conocer a unos octogenarios inmortales. Lo m√°s rid√≠culo del ser humano es querer buscar la inmortalidad, parece decirnos el autor con esta s√°tira.

¬ęLa ciencia es beneficiosa en el momento en el que es pr√°ctica, √ļtil para el hombre.¬Ľ

‚ÄĒ (Reflexiones sobre Los viajes de Gulliver)

Alguna reflexi√≥n m√°s sobre ‘Los viajes de Gulliver’

  • El triste final de Gulliver: La moraleja de este libro de ‘Los viajes de Gulliver’ llega al final del todo, cuando en su √ļltimo viaje, Gulliver se da cuenta definitivamente de la condici√≥n salvaje del ser humano, frente a la nobleza de los animales. Esto le lleva a convertirse en un ermita√Īo, alejado de los hombres y cerca de los animales y la Naturaleza, los √ļnicos que no le decepcionan.
  • La compasi√≥n de Pedro de M√©ndez: Hay esperanza al fin y al cabo. No te creas que Los viajes de Gulliver se quedan en ofrecer una imagen terrible del ser humano. En todos los viajes, y a pesar de que Gulliver va cayendo cada vez en mayores desgracias, hay alg√ļn personaje que le ayuda a salir, regresar a su tierra, mejorar… Al final del libro aparece el personaje Pedro de M√©ndez, portugu√©s (por aquel entonces, los portugueses eran grandes enemigos en el mar de los ingleses), que no solo le rescata sino que le ofrece todo lo que tiene y le lleva de vuelta a su hogar. El bien existe. La bondad existe. El perd√≥n existe. Y a menudo llega de las personas que menos esper√°bamos.

¬ęLa empat√≠a, la bondad y la caridad son la esperanza para mejorar la condici√≥n humana.¬Ľ

‚ÄĒ (Reflexiones sobre ‘Los viajes de Gulliver’)

Otros cl√°sicos de la literatura infantil y juvenil

Si te gustó esta historia clásica de Los viajes de Gulliver, prueba también a leer estos otros relatos:

  • Simbad el marino: Una historia m√°s de viajes alucinantes y muy originales. En esta ocasi√≥n, descubrir√°s aventuras relacionadas con valores como el coraje o el ingenio a la hora de resolver problemas.
  • El libro de la selva: Otro cl√°sico de la literatura, que nos habla de los valores que deber√≠an guiar al hombre, a trav√©s de los animales, que nos ense√Īan amistad, cooperaci√≥n, coraje, honestidad…
Cuento infantil del Libro de la Jungla
Cuento El libro de la selva

Y recuerda que tambi√©n puedes escuchar muchos relatos narrados para ni√Īos y mayores, tan interesantes como este de Los viajes de Gulliver, a trav√©s de todos estos podcast:

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Estefania Esteban
Estefania Esteban
Periodista y escritora de literatura infantil.

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