La historia de Lincoln y los pájaros que salvó. Una anécdota inspiradora

Es bien conocido el amor del presidente estadounidense Abraham Lincoln (1809-1865) por los animales. Los defendió en infinidad de ocasiones en público a través de sus discursos. Pero además atesora anécdotas que así lo certifican, como esta historia de Lincoln y los pájaros que salvó, mucho antes de convertirse en el decimosexto presidente de los Estados Unidos. Una historia que nos recuerda la importancia de ser compasivos no solo con nuestros semejantes, sino con todos los seres vivos.

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La preciosa historia de Lincoln y los pájaros que salvó

Historia e Lincoln y los pájaros que salvó
La historia de Lincoln y los pájaros que salvó

Cuatro abogados jóvenes cabalgaban por un sendero hacia la Corte de un pueblo cercano. Esa noche había llovido en abundancia y a pesar del cielo despejado, el camino estaba realmente embarrado. Tenía que cabalgar en fila, y aún así hablaban y reían entre ellos.

Hacía un día espléndido y estaban de muy buen humor. Al pasar junto a un árbol, de pronto se escuchó un tremendo alboroto: una pareja de petirrojos chillaba en su nido, rodeados por algunos pequeños pájaros recién nacidos.

– ¿Qué alboroto es este?- preguntó el primer abogado.

– Creo que se han caído algunas crías por la tormenta de anoche- insinuó el segundo abogado, señalando al suelo.

Entonces pudieron ver a dos pequeños petirrojos que aleteaban sin éxito sobre el musgo mojado. Aún no sabían volar y a pesar de su desesperación, no podían regresar al nido.

– ¡Ja, ja, ja!- rió el tercero de los abogados- Pronto les enseña la vida lo dura y corta que puede ser… Es la justicia de la ley de vida… dejemos que siga su curso sin entrometernos.

Los tres abogados reanudaron entonces su marcha, mientras que el cuarto abogado, parado frente al nido de pájaros, decidió hacer algo. Se bajó del caballo, sujetó a los dos pajaritos entres sus fuertes y firmes manos y pensó en cómo devolverlos a su hogar. El nido estaba muy alto.

– Bueno, de algo me servirá haber escalado tantos árboles de pequeño- pensó.

Y sin más, comenzó a trepar por el escarpado tronco, ayudándose con una mano, mientras sujetaba con suavidad a las pequeñas aves en la otra. Con algo de dificultad, llegó hasta el nido y depositó con mucho cuidado a las crías de petirrojo.

– Ahí estaréis bien pequeños. Procurad no volver a caeros del niño antes de aprender a volar.

Los compañeros de este joven abogado no se habían percatado de su ausencia. Lo hicieron al parar junto a un arroyo.

– ¿Dónde está Lincoln?- preguntó uno de ellos.

– ¡Ya lo conoces! Seguro que se quedó a ayudar a esos pájaros…

Al rato llegó, algo exhausto, con la chaqueta rajada y todo polvoriento.

– ¡Menudas pintas traes, amigo!- le reprochó el primer abogado- ¿Crees que merecía la pena? ¡Solo eran pájaros!

Abraham Lincoln les miró fijamente y dijo:

– No hubiera podido dormir esta noche si hubiera dejado que esas dos criaturas indefensas murieran en la hierba mojada sin hacer nada…

Lincoln se convirtió en un gran abogado y años después, en uno de los más valorados presidentes de los Estados Unidos.

Qué valores aprendemos con la historia de Lincoln y los pájaros

Esta historia de Lincoln y los pájaros fue recogida en un libro por el escritor estadounidense James Baldwin (1924-1987), dedicado a anécdotas de personajes famosos. De esta anécdota podemos sacar reflexiones sobre:

  • El respeto hacia los animales.
  • Valor de la caridad.
  • Los remordimientos.
  • Las consecuencias de nuestros actos o de su omisión.
  • La empatía, la bondad y la humildad.

«No hubiera podido dormir esta noche si hubiera dejado que esas criaturas indefensas murieran»

(‘Historia de Lincoln y los pájaros’)

Observaciones sobre la historia de Lincoln y los pájaros que salvó

Preservó la unión de los Estados Unidos tras la guerra de Secesión, abolió la esclavitud y fortaleció la economía de su país. Considerado como uno de los más grandes presidentes de los Estados Unidos (junto con George Washington), Lincoln fue un ejemplo de numerosos valores. Entre ellos, el del respeto por los animales. Para ello, no solo les incluyó en discursos sino que demostró mediante actos su amor por todos los seres vivos.

Amante de perros y gatos, capaz de llorar ante la muerte de un caballo… Quienes le conocían sabían que para él los animales eran parte de su familia. «Estoy a favor de los derechos de los animales, al igual que del derecho de todos los hombres», dijo una vez. Y para dar constancia de lo que significaba y ser consecuente con sus palabras, se negó a cazar, en una época en la que dejar de hacerlo estaba ‘muy mal visto’ entre los hombres (lo consideraban falta de ‘virilidad’).

Lincoln tenía dos cabras como mascotas en la Casa Blanca, perros y gatos… y cuentan que una vez retrocedió casi un kilómetro en su camino para ayudar a un cerdo a salir del fango.

Reflexiones sobre esta historia de Lincoln y los pájaros

Sin duda, esta historia de Lincoln y los pájaros que salvó nos deja una maravillosa enseñanza relacionada con el valor de todos los seres vivos con los que compartimos planeta:

  • La caridad no es exclusiva de los humanos: En esta historia, el todavía abogado Lincoln, dio una lección esencial a sus compañeros de profesión y viaje. La caridad no es un valor reservado para las personas. Se puede ser caritativo y bondadoso con los animales. Lincoln fue incapaz de pasar por alto y dejar a los pájaros recién nacidos en el suelo, sabiendo que eso significaba dejarlos a merced de la muerte. Un pequeño gesto podía cambiar sus vidas, aunque significara un pequeño sacrificio.
  • La bondad implica sacrificios: En esta historia de Lincoln y los pájaros uno de los cuatro protagonistas decidió sacrificar su vestimenta y esforzarse, incluso arriesgarse a caer del árbol al tener que trepar por él, con tal de salvar la vida de los petirrojos recién nacidos. Y es que un acto de bondad implica normalmente un sacrificio, una entrega, un riesgo que sin embargo puede reportar un inmenso bien a otra persona o en este caso, animal.

«La caridad no es un valor destinado en exclusividad a las personas»

(Reflexiones sobre la Historia de Lincoln y los pájaros que salvó)

Más reflexiones sobre la historia de Lincoln y los pájaros

  • El valor del respeto a la Naturaleza y la humildad que conlleva: Somos parte de la Naturaleza, ni más ni menos que el resto de seres vivos. En esta historia de Lincoln y los pájaros se habla de empatía, de bondad y generosidad, de respeto, pero también, de humildad. Lincoln demostró a sus compañeros que un pájaro merecía el mismo respeto y la misma caridad que un ser humano. «No hubiera podido dormir esta noche», les dijo. A lo largo de su vida dio muchas muestras de cómo los animales deberían tener derechos similares a las personas, que implican valores esenciales como el que demostró aquel día al pararse a auxiliar a los pájaros que cayeron del nido.

«Ningún ser vivo es más ni menos que el otro»

(Reflexiones sobre la Historia de Lincoln y los pájaros)
  • Nuestras decisiones repercuten en los demás: En esta historia de Lincoln y los pájaros hay dos decisiones diferentes ante un problema. Dos pequeños pájaros han caído del nido y no pueden regresar a él. Son tan indefensos que serían blanco fácil para los depredadores en el suelo. Los cuatro abogados que observan la escena tienen dos posibles comportamientos. Pueden seguir su camino y dejar que la ‘Naturaleza’ haga su trabajo o pararse e interceder por los pájaros. Es decir, salvarles la vida. ¿No lo hubieran hecho si se encontraran por ejemplo un bebé?

Lincoln pensó que un par de pájaros indefensos se merecían el mismo trato humanitario que un semejante, y decidió ayudarles a pesar de la decisión contraria de sus compañeros. Un acto que además denota unos principios sólidos e independientes de la opinión de la mayoría.

Otras increíbles y motivadoras historias que te sorprenderán

Si te gustó la historia de Lincoln y los pájaros que salvó, prueba a leer también estas otras lecciones de personajes muy conocidos:

  • Alcanzar un sueño: El atleta Jesse Owens acudió siendo ya famoso a un humilde colegio de una región muy pobre de Estados Unidos. Allí, explicó a los niños por qué debían luchar por sus sueños y qué debían hacer para conquistarlos.
  • George Washington y el cerezo: Si te sorprendió la historia de Lincoln y los pájaros, te encantará esta otra anécdota de la infancia del presidente estadounidense George Washington, aunque en este caso, la historia puede que sea inventada. El mensaje que transmite sin embargo es muy valioso.
George Washington y el cerezo, una historia inspiradora
Anécdota de George Washington y el cerezo
  • Sócrates y los tres tamices: Presta atención al consejo que Sócrates dio un buen día a uno de sus discípulos. Le enseñó por qué debe poner en duda los ‘cotilleos’ y noticias que llegan sin pasar tres importantes filtros…

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Estefania Esteban
Estefania Esteban
Periodista y escritora de literatura infantil.

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