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Un cuento sobre el castigo a las burlas y el orgullo

Este fabuloso cuento infantil de los hermanos Grimm, ‘El rey pico de loro’, se le conoce en muchos lugares también con el título de ‘El rey pico de tordo’. Pero ambos hablan de la misma historia, la de una joven orgullosa y vanidosa que no duda en burlarse de los demás sin ningún sentimiento de remordimiento y el ‘castigo’ a tal conducta.

El cuento infantil ‘El rey pico de loro’, de los hermanos Grimm

Un cuento para niños de los hermanos Grimm: El rey pico de loro
El cuento ‘El rey pico de loro’, de los hermanos Grimm

Había una vez una rey que tenía una hija bella, muy bella. Tanto, que era idolatrada por todos en su reino, príncipes, reyes y siervos. Pero por el contrario, por dentro no tenía ni pizca de belleza, y su corazón era frío, desagradecido y cruel. Se burlaba sin piedad de todos y de esta forma, no conseguía ningún pretendiente serio.

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El rey decidió organizar una fiesta para presentar a su hija a todos los jóvenes casaderos: príncipes, reyes, nobles y también caballeros. Colocó a todos en fila y su hija iba pasando por todas ellas y a todos los jóvenes les iba criticando:

– Uy, qué gordo es este, si parece un tonel… Y este tan flaco, parece una cerilla. ¡Ja, ja, ja! ¿Pero qué tiene ese en la cara, un ladrillo?

Y así con todos. Pero con el que más se rió fue con un apuesto rey de barba afilada y algo puntiaguda:

– ¡Válgame el cielo!- dijo la princesa- ¡Si ese hombre en lugar de barba parece que tiene un pico de loro!

El hombre bajó la mirada avergonzado y el rey, harto de la hiriente actitud de su hija, estalló en cólera y dijo:

– ¡Juro ante todos que te casarás con el primer mendigo que llame a nuestra puerta! ¡Así aprenderás de una vez por todas a respetar a los demás!

Fue tan sonada esa burla a aquel rey, que desde entonces empezaron a llamarle el ‘rey pico de loro’. Por su parte, la princesa pensó que su padre olvidaría su promesa y continuó comportándose con desdén.

El músico mendigo

Pasaron algunos meses, y hasta el castillo llegó un músico vestido con harapientas telas. Buscaba el joven ganar algo de dinero, y comenzó a cantar bajo la ventana de la princesa.

– Dejad que entre el músico- dijo el rey al verle.

El joven entró al castillo y cantó de nuevo. Al terminar, dijo:

– Estaría muy agradecido si me compensaran con una moneda.

– Te daré algo más- respondió el rey- Te entrego la mano de mi hija.

La joven se estremeció al escuchar aquello.

– Juré que te casarías con el primer mendigo que llegara al castillo, y cumpliré mi promesa- dijo el rey.

Dicho y hecho. El monarca ordenó llamar al obispo de inmediato y éste casó a la pareja allí mismo, ante la presencia del rey.

– Y bien, puesto que ya eres la mujer de un músico, debes partir de inmediato con él y vivir. Este ya no es lugar para ti.

La chica se fue entonces con el músico. Y andaron y andaron hasta llegar a un enorme bosque.

– Vaya, qué bosque tan bonito… ¿de quién será?- preguntó la princesa.

– Es del rey pico de loro… Si le hubieras aceptado en aquella fiesta, ahora todo esto sería tuyo- respondió el músico.

– ¡Ay, qué mujer tan infeliz soy… si hubiera aceptado entonces a ese rey…!

Y poco después llegaron hasta un precioso valle. La princesa preguntó de nuevo:

– Y este valle, ¿a quién pertenecerá?

– Al mismo rey, al rey pico de loro. Sería tuyo si le hubieras aceptado.

– Oh, no, ¡Qué desgracia más grande no haberle escogido aquella noche!

Y músico siguió caminando y pronto llegaron a un pueblo.

– Este lugar es precioso… ¿de quién será?- preguntó la princesa.

– Pues también pertenece al rey pico de loro…

– ¡No me digas eso! ¡Qué desgraciada soy!

– ¡Basta ya! Preferir todo el tiempo a otro hombre no me agrada- dijo enfadado el músico- ¿Es que soy poco marido para ti?

La nueva vida de la princesa

Y sin más, siguieron andando hasta una pequeña casa.

– ¡No me dirás que esa es tu casa!- dijo indignada la joven.

– Sí, es nuestra casa. De ahora en adelante vivirás aquí.

La princesa tuvo que agachar la cabeza para atravesar la puerta.

– ¿Y los sirvientes?- preguntó la joven.

– ¿Sirvientes? ¡Ja, ja, ja! Tendrás que hacer tú misma las cosas. Puedes empezar por encender el fuego de la cocina para cocinar algo…

Pero ella no sabía nada de cocinas ni mucho menos de cocinar, así que el mendigo tuvo que enseñarla. Después cenaron su raquítica comida y la princesa se fue con algo de hambre a la cama.

Al día siguiente, la joven comenzó a hacer tareas en la casa. Pero al cabo de unos días, él le dijo:

– Tienes que hacer algo para ganar dinero. Por ejemplo, puedes confeccionar cestas de mimbre…

Pero el mimbre hería sus delicadas manos, así que al hombre se le ocurrió que podía tejer, pero el hilo también cortaba sus dedos…

– ¡Menudo negocio hice contigo! ¡No puedes hacer ningún trabajo! Está bien, yo haré utensilios de barro y tú los venderás en el mercado de la plaza…

Y la joven fue con la vajilla que hizo su marido, muerta de miedo, por si alguien la reconocía y se burlaba de ella. Pero al ser tan hermosa, comenzó a vender muy bien las piezas de barro. Ganaba dinero que llevaba a casa, hasta que un día decidió cambiar de sitio y colocarse en la esquina de la plaza, para vender más. Ese día, un hombre llegó a caballo borracho al pueblo, y pasó con su caballo por encima de la vajilla. Rompió todas las piezas, y la joven lloraba desconsolada.

– ¿Qué me dirá mi marido?

Y sí, su marido se enfadó mucho, porque perdieron mucho dinero ese día.

– ¡No sé qué trabajo encomendarte! ¡No eres capaz de hacer bien ninguno! Hablé con el rey pico de loro, nuestro rey… y pedí que te buscaran un hueco como criada en la cocina. Él aceptó. Quiero que mañana comiences a trabajar allí. A cambio, ellos te darán comida y la traerás aquí.

Criada en el castillo del rey pico de loro

Y así es como la princesa comenzó a trabajar de criada en la cocina del castillo. Hacía los trabajos más sucios y penosos, y al terminar el día se llevaba para casa la comida que le daban a cambio y que guardaba en unas jarritas que llevaba atadas al vestido.

Un día se anunció en el castillo la boda del rey. El día del enlace, ella fue a observar el esplendor de la fiesta. Miró a través de la mirilla de la puerta y vio el lujo, el banquete… Todo estaba listo para la gran boda, y maldijo el día en que el orgullo y la soberbia le hicieron desaprovechar su gran oportunidad.

Los criados le iban dando trocitos de comida y ella los iba guardando en sus jarras. Pero en un momento dado, la puerta de la gran sala se abrió y apareció un joven vestido con un hermoso traje de terciopelo. ¡Era el rey pico de loro!

– Perdóneme, alteza, no debería estar aquí- dijo avergonzada.

– No te preocupes, de hecho… no vi ninguna criada tan hermosa como tú. ¿Querrías bailar conmigo?

La joven no pudo rechazar la invitación, aunque se moría de vergüenza, porque tenía que bailar con su traje harapiento en la sala real, delante de cientos de personas muy elegantes. Además, en pleno baile, sus jarras se soltaron y la comida se desparramó por el suelo. Todos comenzaron a reír y a burlarse, y ella intentó escapar corriendo, pero el rey sujetó bien fuerte su mano.

– Por favor, deje que me vaya, todos se burlan de mí… Debo ir con mi esposo.

– No temas, tu marido está aquí mismo… Soy yo. Yo me disfracé de músico para llegar hasta ti, y te hice creer que vivía en la pobreza para curar tu orgullo. Fui yo el que destrozó la vasija haciéndome pasar por un borracho. Siempre he sido yo, tu rey pico de loro.

– Pues si eso es cierto, mereces algo mejor que una mujer orgullosa y vanidosa…

– Lo fuiste, pero creo que pusimos remedio. Ahora celebremos la boda que he preparado.

Unas doncellas se ocuparon de preparar y vestir con las ropas más lujosas a la princesa. Allí mismo estaban también sus padres. La boda se celebró por todo lo alto y desde entonces, la princesa fue muy feliz y respetuosa con todos, a pesar de contar con todas las riquezas.

Qué temas puedes trabajar con el cuento El rey pico de loro

Utiliza este cuento infantil para hablar de:

– El orgullo

La vanidad

– El daño que pueden hacer las burlas

– Por qué el amor puede ser un bálsamo reparador

Reflexiones sobre este cuento infantil de los hermanos Grimm

Este cuento nos muestra de forma muy gráfica lo que significa una buena ‘cura de humildad’ que es precisamente lo que necesitaba la orgullosa princesa:

La vanidad que mueve a las burlas: La princesa tenía belleza exterior pero en cuanto a la belleza interior, estaba empañada por la vanidad y la prepotencia. No mostraba nada de empatía y esto le convertía en alguien cruel y sin sentimientos. De ahí que no dejara de burlarse de los demás sin ningún tipo de remordimientos. Sin embargo, todo cambió desde el día en que alguien se enamoró de ella y decidió transformar su interior. Para ello, debía despertar en ella la empatía hacia los demás. Y no había otra forma de hacerlo que llevándola a vivir lo mismo que sintieron los que fueron ‘golpeados’ por sus burlas.

El bondadoso corazón del rey pico de loro: Este joven pretendiente de la princesa podría haberse enfadado después de la humillación a la que tuvo que enfrentarse el día de la fiesta, pero en lugar de ello, apostó por ella. El amor es capaz de transformar a una persona, y eso es lo que se propuso con su plan. Tenía que hacer pasar a la princesa por todas las calamidades posibles para que entendiera que nadie es menos por tener una posición más baja y menos recursos económicos, o por ser más gordo, más flaco o más oscuro. Su bondad, la bondad del príncipe pico de loro, le llevó a vivir con ella todas esas penurias, con tal de conseguir ‘curar’ su orgullo.

Una cura de humildad: Al final la princesa sintió en sus propias carnes la vergüenza y la humillación de quien recibe una burla. Por fin se dio cuenta del daño que pueden hacer unas risas en determinado momento… Ella, que trabajaba duro para poder llevar algo de comida a casa, era víctima de las risotadas de todos aquellos nobles bien vestidos que habían acudido a la boda. Entonces se dio cuenta del daño que causó en su día y lo equivocada que estaba. Una ‘cura’ de humildad que hizo que al fin resplandeciera no solo por fuera, sino también por dentro.

Otros cuentos sobre el orgullo para niños

Aquí tienes otros fantásticos cuentos infantiles que nos hablan de a dónde nos lleva la prepotencia o el orgullo:

El famoso cohete, un cuento sobre la prepotencia para niños y mayores de Oscar Wilde
El famoso cohete
Cuento de La ratita presumida
La ratita presumida
El cuento de la historia de Kattor, un cuento para niños con valores
La historia de Kattor

– Las consecuencias de la prepotencia, El famoso cohete: Creía el cohete que era mejor que el resto de compañeros. Venía de buena familia, y pensaba que su grandeza era mayor que la del resto. Y sin embargo… descubre leyendo el cuento lo que le sucedió.

La ratita presumida: Todo un clásico que nos demuestra cómo la vanidad y el orgullo puede llegar a pasarnos una mala jugada. Cuidado, porque las consecuencias pueden ser terribles.

La historia de Kattor: Este precioso cuento narra la historia de un pequeño tigre que orgulloso llegó a pensar que era el más poderoso de todos los seres del mundo.

No te pierdas estos cuentos infantiles de los hermanos Grimm

Disfruta con esta selección de cuentos clásicos de los hermanos Grimm. Todos ellos van acompañados con reflexiones finales sobre el mensaje que transmiten: