Cuento infantil sobre los impulsos y la resolución de problemas

Es difícil contenerse a un impulso. Cuando vemos algo que nos gusta… ¡lo queremos sin pensar! ‘Winnie the Pooh atrapado en la casa de Conejo’ es un cuento para niños del conocido oso creado por A.A Milne y que en esta ocasión nos explica por qué debemos ser prudentes y pensar muy bien las consecuencias de nuestras decisiones antes de actuar.

El cuento de Winnie the Pooh atrapado en la casa de Conejo

El cuento infantil de Winnie the Pooh atrapado en la casa de Conejo
Imagen de ‘Winnie the Pooh atrapado en la casa de Conejo’, de Disney

Winnie the Pooh se había despertado con muchas ganas de salir. Y cuando Pooh estaba contento, se ponía a canturrear una canción que inventó un día mientras hacía sus ejercicios de gimnasia frente al espejo.Una canción que decía algo así:

– Tra la lá, tra la lá… tralalá tralalá…

Ram tan til am tam

Tilil tilil, tilililó

Ramtamtan Timtal.

Y así, canturreando su canción, el oso se fue de casa en busca de alguno de sus amigos a quien cantar su canción.

Después de andar un rato, Pooh se encontró con un montón de arena en medio de una explanada. Tenía un agujero.

– ¡La casa del señor Conejo!- exclamó entusiasmado.

Winnie the Pooh atrapado en la casa de Conejo: la visita

Y así, Pooh se asomó al agujero y dijo con voz potente.

– ¡Holaaaa! ¿Hay alguien?

– ¡No hay nadie!- escuchó que gritaba alguien desde dentro.

– ¿Y quién es quien dice no hay nadie? Si no hubiera nadie, no habría alguien que dice ‘nadie’. ¿Señor Conejo? ¿Eres tú?- insistió el oso.

– No, no lo soy.

– Pero parece tu voz, señor Conejo.

– Yo no quiero ser quien crees que soy. No quiero ver a nadie.

– Vaya… ¿ni siquiera si soy yo?

– ¿Quién es yo?

– Tu amigo Winnie the Pooh.

– Ah, pues en ese caso, sí soy yo. Pasa.

Winnie the Pooh hizo grandes esfuerzos por pasar por el pequeño agujero de la madriguera, pero al final lo consiguió.

– ¡Sí que eres tú!- dijo muy contento el señor Conejo.

– Claro, ¿y quién podía ser si no?

– No lo sé… no puedes dejar pasar a cualquiera a tu casa. Nunca se sabe.

Pooh come mucha miel

Winnie the Pooh vio que tenía puesta la mesa, y le entró mucho hambre. El señor Conejo se dio cuenta.

– ¿Quieres desayunar? ¡Tengo miel!

– ¡Vaya! ¡Eso ni se pregunta! ¡Me encanta la miel!

Y los dos se sentaron en la mesa a comer. Winnie the Pooh se tomó todo el tarro de miel y su tripa se hinchó bastante.

– Bueno, creo que ya estoy lleno- dijo el oso- Debo irme ya.

– Está bien- dijo el señor Conejo- ¿No quieres nada más?

– ¿Hay más miel?

– No, no hay más.

– Entonces me voy ya. Muchas gracias, señor Conejo.

Winnie the Pooh intentó salir por donde había entrado, pero cuando ya iba por la cintura, notó que no podía avanzar. Tampoco dar marcha atrás.

– ¡Socorro! ¡Necesito ayuda para salir!

Winnie the Pooh se queda atascado

El señor Conejo al ver que no podía usar el agujero de entrada a su madriguera, usó el agujero de salida y se encontró con la mitad de su amigo atascado. Intentó tirar de sus brazos sin éxito.

– Si no puedo sacarte, tampoco puedo meterte. ¡Estás atascado, Winnie!

– Oh, no, no lo estoy.

– Ya lo creo que sí. Bueno, no está tan mal. Puedo usar tus patas para tender la ropa dentro… Pero llamaré a Christopher Robin para ver si puede ayudarnos.

Al rato apareció el señor Conejo con el niño.

– ¡Oso tontorrón!- le dijo cariñosamente a Pooh- ¡Eso te pasa por tragón!

El niño intentó tirar de él con todas sus fuerzas, pero no conseguía sacarle del agujero.

– Creo que debes quedarte ahí hasta que adelgaces– le dijo.

– Oh, no… ¿y cuánto tiempo será?

– Calculo que una semana- respondió Christopher.

– ¡Una semana! ¿Y qué haré aquí una semana?

– Bueno, te contaremos cuentos y te cantaremos canciones…

– ¿Y la comida?

– No puedes comer. Si no, no adelgazarás rápido.

La solución a su problema

No había otra solución, así que Winnie the Pooh tuvo que quedarse atrapado en la entrada de la madriguera una larga semana.

Sus amigos le cantaban y leían muchos cuentos. Y el señor Conejo usaba sus patas para tender la ropa.

Al cabo de siete días, todos fueron para tirar de él.

– ¿Venga, que lo conseguimos!- dijo Christopher Robin a sus amigos.

Y todos tiraron y tiraron hasta que… ¡plop!… Winnie the Pooh salto por los aires como un tapón.

– ¡Ya estoy fuera! ¡Qué felicidad!- dijo muy contento Pooh.

Y, haciendo una reverencia de agradecimiento a sus amigos, Winnie the Pooh se alejó de allí canturreando su canción.

Un vídeo con la historia de Winnie the Pooh atrapado en la casa del señor Conejo

Puedes ver este vídeo del capítulo que nos cuenta esta increíble y divertida historia de Pooh. Es de Disney, y muestra una versión con alguna diferencia. Pero en el fondo, el mensaje sigue siendo el mismo:

Qué valores y temas puedes trabajar con este relato de Winnie the Pooh

Utiliza el maravilloso cuento de esta aventura del simpático oso para hablar con los niños de:

– Las consecuencias de nuestros actos.

– Por qué debemos pensar antes de dejarnos llevar por los impulsos.

La amistad.

– El valor de la cooperación.

– La resolución de problemas.

Reflexiones sobre este cuento para niños sobre Winnie the Pooh

Muchas veces nos dejamos llevar por la emoción, y un impulso nos mete en problemas. ¡Aprendamos a pensar antes en las consecuencias de nuestros actos!:

Los impulsos nos meten en problemas: la prudencia nos recuerda que nunca debemos dejarnos llevar por los impulsos, porque normalmente nos suelen meter en problemas o hacen que nos equivoquemos. Es la razón la que debe pensar y analizar las consecuencias de nuestros actos.

Si Winnie the Pooh hubiera pensado en las consecuencias de comer tanta miel dentro de la madriguera del señor Conejo, hubiera ‘sospechado’ que tal vez luego podría tener problemas para salir pos un agujero tan pequeño. Sin embargo, no pensó nada, movido por el ansia de comer miel, su alimento favorito. Desde luego, una gran tentación contra la que no pudo hacer nada.

La paciencia es la solución: en muchas ocasiones, los problemas no tienen más solución que la paciencia. Como en esta historia. Pooh no podía salir por el agujero y no quedaba otra opción que esperar a que adelgazara. Unos días después, al fin pudieron ayudarle a salir.

Mejor con amigos: Pooh tenía una gran suerte. Contaba con muy buenos amigos que ele acompañaron durante la larga espera. Le cantaban, le contaban cuentos, le entretenían. Y es que en los malos momentos es cuando de verdad se necesitan los amigos. Son aquellas personas que no te van a fallar y que estarán siempre ahí para acompañarte cuando lo necesites. Por si eso fuera poco, todos colaboraron para ayudar a salir del agujero a su amigo el oso. Y es que entre todos, con cooperación, las soluciones son más sencillas.

Otros fantásticos cuentos con valores para niños

Disfruta también de estos otros cuentos infantiles con valores:

El duro invierno: una familia de conejos intentan ayudar a un gato que quedó atrapado bajo una capa de hielo. Descubre este precioso cuento de empatía y solidaridad.

La historia de Kattor: un pequeño tigre crece pensando que es el animal más poderoso sobre el planeta. Pero según crezca se dará cuenta de lo importante que es el valor de la humildad.

El zapatero y los duendes: la bondad siempre tiene recompensa y llega en forma de gratitud. No te pierdas este precioso cuento clásico de los hermanos Grimm.

Author

Estefanía Esteban es periodista y escritora de literatura infantil. Ha publicado el libro 'Cebricornio' con la editorial Babidibú.

TU COMENTARIO