Nadie es perfecto, aunque a veces podamos pensar que lo somos… Esta fábula de Jean de La Fontaine, ‘La alforja’, nos habla precisamente de este tema. No te pierdas lo que los animales hablaron con el dios Júpiter y la conclusión que sacó éste. Por supuesto, se incluyen más adelante las reflexiones finales sobre la moraleja y las ideas que transmite esta historia.
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La fábula de ‘La alforja’, de Jean de la Fontaine

Una vez Júpiter se dirigió a los animales y les dijo:
– Que todo ser viviente me diga ahora si tiene algún pesar o descontento. Por ejemplo, tú, mono, ¿tienes alguna queja que hacerme llegar sobre tu apariencia o habilidades? De ser así, podré encontrar remedio. ¿Vives satisfecho?
– ¿Yo? – se extrañó el mono- ¿Por qué no iba a estarlo? Soy ágil, pequeño y gracioso. Más quisiera mi hermano el oso ser tan habilidoso como yo… ¡Con esa torpeza suya! ¡Es enorme! Un consejo le doy, y es que nunca se retrate….
En esto, que el oso, al escucharlo, dijo:
– Pues no entiendo lo que el mono dice de mi forma…. Es más, gracias a ella, puedo derrotar a cualquier animal. Tengo tanta fuerza que podría derribar el árbol por donde brinca el mono sin inmutarme… Otra cosa ya es el elefante, con esas enormes orejas y esa trompa tan larga. Se le ve torpe al andar. ¡Pobre animal!
Y entonces obtuvo la palabra el elefante, quien dijo:
– Nada de eso veo yo en mis orejas y en mi trompa. Yo veo mi cuerpo equilibrado y mi tamaño ideal para no contar con enemigos. ¡Todos me temen! No podría decir lo mismo de la ballena, con esa barriga tan enorme y todo el día bajo el agua.
Pero la ballena, lejos de protestar por su colosal tamaño, lo alabó, criticando a la diminuta hormiga.
– ¡Parezco una montaña a su lado! ¿Qué podría hacer un animal tan pequeño?
Alarmado por tanta auto alabanza, Júpiter decidió dar por finalizada la audiencia. Pensó entonces en el ser humano, quien se ve siempre por encima de todos esos animales.
– Se perdonan los defectos propios y señalan con insistencia los ajenos…. – Se lamentó el dios.
Sin más Júpiter dio por alforjeros a los hombres: en la parte trasera de la alforja, los defectos propios y en la cara externa, los del otro.
Moraleja: «Todos tendemos a perdonar o ignorar nuestros propios defectos mientras señalamos con facilidad los de los demás»
(‘La alforja’ – Jean de La Fontaine)
Fábula original de ‘La alforja’
Aquí tienes la versión original de esta fábula de Jean de La Fontaine, ‘La alforja’:
Ante mí se presente todo lo que respira
en la Naturaleza.
Júpiter dijo un día:
Con libertad se explique,
quanto quisiera diga,
el que hubiese encontrado
defectos en su misma composición.
Yo ofrezco dar remedio a sus cuitas.
Ven, simio, y tus razones expón primero.
Mira de todos esos brutos sus bellezas;
combina con sus gracias las tuyas,
porque quiero que me digas
si vives satisfecho.
– ¡Yo! ¿Pues por qué no habría de estarlo?- dijo el simio-.
¿Por ventura tan lindas cuatro patas
no tengo como cualquiera?
Un día que me miré al espejo hallé que
no podían echarme nada en cara.
Lo que me causa risa es el oso, mi hermano, ¡qué feo!
No se haría, si quisiera creerme, retratar en su vida.
Vino después el oso, y se creyó que iría a dar alguna queja.
Nada menos: su fina figura alabó mucho,
y glosó su altanería sobre los elefantes,
diciendo que estarían sus orejas y colas
mejor distribuidas,
añadiéndole a éstas toda la demasía.
En aquellas notaba:
que era muy excesiva y sin belleza alguna su mole.
Se aproxima, en esto, el elefante, y aunque sabio,
publica mil faltas de los otros:
dijo que no podía sufrir a la ballena,
porque era muy crecida.
Compareció orgullosa al cónclave la hormiga,
criticando lo chico del arador.
Creía ser un monte a su lado.
El dios Júpiter (visto la censura
que unos de otros se habían hecho ya),
despidiólos, pagados de sus lindas formas, y muy contentos.
Pero entre la gavilla de los más insensatos
nuestra especie domina,
porque siendo unos linces en notar
la más chica tacha en nuestros iguales,
somos para advertirlas en nosotros tan topos,
que hacemos guerra viva a los demás por ellas,
cuando las nuestras dignas de perdón nos parecen.
A su prójimo mira cada cual
con distintos ojos que a sí;
Caminan con una alforja al hombro los humanos
y aplican la parte de la espalda
para guardar sus mismas faltas
y las ajenas para llevar a la vista en la parte contraria.
¡Tanto así se alucinan!
(‘La alforja’ – Jean de la Fontaine)
Qué temas podemos trabajar con la fábula ‘La alforja’
Utiliza esta fábula de Jean de La Fontaine, ‘La alforja’, para reflexionar sobre:
- La autocomplacencia. El narcisismo.
- La necesidad de hacer autocrítica.
- La diversidad ayuda al equilibrio en la Naturaleza.
- El valor de la humildad.
- El autoengaño como escudo defensivo, para proteger nuestra autoestima.
- El concepto de justicia.
Reflexiones sobre la fábula ‘La alforja’, de Jean de La Fontaine
Esta fábula también ha sido recogida por Hesíodo y popularizada por Esopo como ‘las dos alforjas’. Aquí analizamos la versión de Jean de la Fontaine, que por supuesto, también está relacionada con el gran defecto de los humanos de ver antes las debilidades en otros que en nosotros mismos. De hecho, los animales sólo son una proyección en esta fábula de las personas.
- Por qué la autocomplacencia nos puede perjudicar: Sí, aunque no lo creas, la autocomplacencia, el estar conformes con lo que somos y tenemos, puede impedir el crecimiento personal. ¿Cómo? Los animales de esta fábula de ‘La alforja’, al no ver ni un sólo defecto en sí mismos, no sienten la necesidad de mejorar ni cambiar nada. Cuando no reconocemos nuestras fallas, no avanzamos ni corregimos conductas que podrían ser perjudiciales.
- Es más fácil criticar a otros que a nosotros mismos: Ver nuestros defectos no es tan fácil. A menudo nos cuesta o pensamos que puede ser muestra de debilidad. En esta fábula, cada animal encuentra defectos en otro, pero no en sí mismo. En la vida real, solemos tener una lupa para los errores ajenos y un velo para los nuestros. Esto genera juicios injustos y relaciones tensas, porque se alimenta la comparación en vez de la empatía.
«Reconocer este autoengaño es incómodo, pero necesario para avanzar hacia una visión más honesta de nosotros mismos»
— (Reflexiones sobre ‘La alforja’)
- El autoengaño como mecanismo de supervivencia: En la fábula de La alforja, cada animal se siente satisfecho con lo que es y lo justifica con razones aparentemente objetivas. Este comportamiento refleja algo muy humano: la tendencia a construir narrativas internas para mantener la autoestima, aunque a veces sean ilusorias. En psicología, esto se relaciona con los sesgos cognitivos (especialmente el sesgo de autoservicio), que nos llevan a interpretar la realidad de manera que quedemos bien parados. Reconocer este autoengaño es incómodo, pero necesario para avanzar hacia una visión más honesta de nosotros mismos.
Más reflexiones sobre ‘La alforja’
- El equilibro en la Naturaleza se consigue mediante la diversidad: Otro de los temas que trata esta fábula de ‘La alforja’ es la de la diversidad. Cada animal es diferente al otro y sin embargo todos parecen estar bien tal y como son. Esto ayuda a que exista equilibrio. Al final, lo que el mono, el oso, el elefante o la ballena critican en los demás es en realidad lo que les da su fuerza o identidad. Lo que la Naturaleza otorga a cada ser, resulta ser lo necesario para sobrevivir en su entorno. Lo que parece un defecto a ojos de otro, puede ser una virtud esencial.
- La vanidad nubla nuestros ojos: La vanidad transforma la percepción que tenemos de la realidad. De hecho, en esta fábula de ‘La alforja’, todos los animales resaltan lo bueno de sí mismos y se burlan de los demás. Esto refleja que la vanidad y el orgullo nos llevan a una visión distorsionada, donde nuestra autopercepción está inflada y la de los otros reducida. La fábula invita a reflexionar sobre la importancia de mirar hacia dentro y reconocer nuestras limitaciones. Solo con humildad podemos ser justos al valorar a los demás, pues cada ser tiene un lugar y una función que merece respeto.
«A veces nos ‘autoengañamos’ como mecanismo de defensa, para preservar nuestra autoestima intacta»
— (Reflexiones sobre ‘La alforja’)
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Y recuerda que también puedes escuchar muchas fábulas narradas mediante podcast. Las encontrarás en el canal de Ivoox y el de Spotify.


