El coche de caballos y la mosca. Fábula de Jean de La Fontaine

El mundo está plagado de ‘incordiosos’ que piensan que son imprescindibles y piden recompensas. ‘El coche de caballos y la mosca’ es una fábula corta del francés Jean de La Fontaine (1621-1695), que habla precisamente de esto. Lee con atención la versión en prosa y más adelante, en verso, puesto que este fabulista del siglo XVII escribía sus fábulas rimadas. También encontrarás reflexiones sobre el mensaje que transmite su moraleja.

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La fábula del coche de caballos y la mosca

La fábula de Jean de La Fontaine El coche de caballos y la mosca
Fábula del coche de caballos y la mosca

Tiraban de un carro muy pesado un total de seis caballos. Llevaban ya un buen tramo recorrido, y andaban muy cansados. No podían casi con su alma, cuando de pronto llegó una mosca.

Sus zumbidos incordiaban a los animales. De vez en cuando, la pesada mosca, se posaba en el hocico de los caballos. Ellos, intentando librarse de ella, acelerando el paso. Pero no había manera. ¡Menudo viaje les estaba dando! Subieron una larga cuesta y la bajaron, muy a su pesar, aguantando el aguijón pesado de la mosca. Y al fin, después de horas de agonía, llegaron al final del camino, ya de noche.

La mosca entonces, vanidosa y presuntuosa, dijo a los caballos:

– Mi recompensa espero, amigos caballos, ya que gracias a mí conseguisteis llegar a tiempo. Sin mí, seguramente os hubierais rendido a mitad de camino…

Moraleja: «Muchos inútiles e innecesarios se creen necesarios e indispensables. Y sin aportar nada más que penurias, creen que los demás les deben todo».

(‘El coche de caballos y la mosca’)

La fábula del coche de caballos y la mosca, en verso

Y aquí tienes la fábula de Jean de La Fontaine del coche de caballos y la mosca en verso, tal y como el escritor francés la ideó:

Por una cuesta arriba, bien penosa,

iban, en una tarde calurosa,

a un coche seis caballos arrastrando.

Tuvieron que ir bajando, cuando los caballos, rendidos,

no podían dar casi ya ni un paso.

Sucedió que sobrevino entonces una mosca,

(de esas de especie tosca),

la cual, con sus zumbidos,

los alientos perdidos pretendía

a los brutos infundirles.

No cesaba de herirles a todos

y a menudo, con su aguijón agudo,

vanamente juzgando que el camino

que ellos iban adelantando,

a ella se lo debían.

Siempre y cuando quería

descansar un momento,

tomaba franco asiento

en las mismas narices

de aquellos caminantes infelices.

No tenía sosiego:

ahora se hallaba allí, más allá luego…

Al ver sus maneras,

dirían que mandaba una batalla.

Solía mostrarse también quejosa

de que ninguna cosa hacían los demás.

En fin, el coche cerca ya de la noche,

acabó felizmente de subir una cuesta bien pendiente.

Dijo entonces la mosca: – «¡Respiremos!,

Cierto es que han sido extremos mis afanes,

más ya libres estamos de los peligros.

Vamos, señores brutos, creo que en conciencia

debéis recompensar mi asistencia».

Moraleja: «Así son mucha gente: incómodos a todos, imprudentes, e inútiles que se mezclan sin pedirlo en negocios ajenos. Bien sería que vivieran de la gente segregados»

(‘El coche de caballos y la mosca’ – Jean de La Fontaine)

Qué podemos trabajar con la fábula ‘El coche de caballos y la mosca’

Utiliza esta fábula corta de Jean de La Fontaine del coche de caballos y la mosca para reflexionar sobre:

  • La vanidad, la soberbia.
  • Diferencia entre ayuda y molestia.
  • El valor de la humildad.
  • Esfuerzo y perseverancia.

Reflexiones sobre la fábula del coche de caballos y la mosca

Sin duda, el mundo está lleno de personas que son como esa mosca protagonista de la fábula de Jean de La Fontaine. Se creen indispensables cuando en realidad, estorban:

  • El que presume de ayudar cuando molesta: Esta fábula del coche de caballos y la mosca describe a la perfección a todos esos vanidosos que se creen indispensables cuando lo único que hacen es ‘incordiar’. Así, la mosca, estaba convencida de que ayudaba a los caballos a seguir adelante molestándolos con su zumbido y hasta su aguijón. Pero lejos de motivar a los pobres caballos, esas formas tan ‘agresivas’ de la mosca, lo único que hicieron fue convertir el viaje de los caballos en un infierno.
  • La vanidad no deja ver la realidad: La mosca de esta historia del coche de caballos y la mosca era tan vanidosa que no solo se reía indispensable y útil. Pensaba realmente que ayudaba a los caballos. Su falta de humildad, su vanidad extrema, deformó la realidad hasta ese punto.
  • La violencia nunca es necesaria: Que nunca te digan que la violencia a veces es necesaria. No lo es. Habría conseguido mucho más la mosca con palabras motivadoras o ayudando a los caballos retirando obstáculos del camino, que clavándoles el aguijón. Esta metáfora de La Fontaine también nos recuerda que la fuerza bruta no es una buena herramienta en el aprendizaje. Sí lo son la motivación y el ejemplo.

«Se consigue mucho más con motivación que por la fuerza.»

— (Reflexiones sobre ‘El coche de caballos y la mosca’)

Otras fantásticas fábulas de La Fontaine

¿Te gustó la fábula del coche de caballos y la mosca? Prueba a leer también estas otras fábulas del francés. Todas ellas, con su versión en verso y sus explicaciones:

  • El águila y el búho: Las mentiras nos pueden llegar a hacer mucho daño. Incluso, podemos llegar a perder lo que más queremos por su culpa.
El zapatero remendón y el banquero, fábula corta
El zapatero remendón y el banquero, una fábula de Jean de La Fontaine
  • La garza real: La soberbia nos hace cometer muchos errores de los que luego nos arrepentimos. Descúbrelo con esta historia sobre una garza real.

Y recuerda que también puedes escuchar muchas fábulas narradas mediante podcast aquí:

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Publicado por Estefania Esteban

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Soy Estefania Esteban y soy periodista y escritora de literatura infantil.

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