Esta fábula corta de Jean de La Fontaine, El zapatero remendón y el banquero, nos habla del peso de las responsabilidades. En este caso, del dinero. Y nos explica cómo tantas responsabilidades generan miedos que a su vez nos impiden ser felices. Tal vez la solución, parece decir Jean de La Fontaine entre líneas, está en ambicionar menos y en disfrutar más de la sencillez con humildad.

La fábula corta ‘El zapatero remendón y el banquero’

La fábula corta 'El zapatero y el banquero'
La fábula ‘El zapatero remendón y el banquero’

Trabajaba un zapatero remendón todos los días de forma inagotable. Con la ventana abierta, se le oía cantar muy alegre una canción, que acoplaba de forma rítmica al golpeteo del martillo y de los clavos. Era sin duda un hombre feliz, a pesar de su humilde hogar y sus escasas pertenencias.

Sin embargo, junto a él vivía un rico banquero, que a pesar de tener mucho dinero, no podía dormir por las preocupaciones que conllevaban su cargo. Y el hombre estaba agotado y escuchaba con algo de envidia el canto feliz del zapatero.

– ¡Si pudiera comprar el sueño en el mercado para poder dormir!- decía apenado el banquero, mientras escuchaba la deliciosa canción de su vecino.

Un día, le preguntó al zapatero:

– Perdone, vecino, nunca le pregunté… y como le escucho cantar tan feliz cada día, ¿cuánto gana usted al año para estar tan contento?

– ¿Al año?- respondió sorprendido el zapatero- Nunca me lo planteé… gano algunos días lo suficiente para comprar comida y sobrevivir, y con eso me vale.

El zapatero remendón y el banquero: regalo del banquero

– ¡Vaya! ¡Sorprendente! – respondió el banquero son entender muy bien cómo podía entonces aquel hombre estar tan contento y dormir tan bien.

Al banquero le cayó muy bien su vecino, y un día decidió regalarle una bolsa llena de monedas de oro.

El zapatero, muy agradecido, corrió a esconder el dinero, enterrándolo bajo un árbol. ¡Nunca había tenido tanto dinero! Pero sucedió que entonces, el zapatero dejó de cantar, porque estaba constantemente pensando en la bolsa con monedas de oro… Y poco a poco, dejó de dormir, preocupado por si alguien le robaba el dinero. Y un buen día, desesperado, tomó la decisión: desenterró la bolsa con monedas de oro y se las devolvió a su vecino:

– Tome usted, buen hombre. Yo le agradezco mucho el regalo, pero prefiero vivir tranquilo y dormir sereno. Y sobre todo, prefiero recuperar la alegría.

Moraleja: «La riqueza suele conllevar una carga muy pesada que resta felicidad»

La fábula en verso de ‘El zapatero remendón y el banquero’

Aquí tienes también la fábula de Jean de La Fontaine original de El zapatero remendón y el banquero. Ya sabes que escribía sus fábulas en verso:

Desde el alba a la noche

cantaba un zapatero a troche y moche,

y era una maravilla

el verle y el oírle.

El cuero machacando en pobre silla

contento como aquel que el bien aprecia,

más que los siete sabios de la Grecia..

Su vecino, un banquero,

era al revés, porque cantaba poco,

durmiendo mucho menos que el artista;

Y cuando al alba el sueño conciliaba,

la voz del zapatero

en sus cansados ojos lo ahuyentaba,

y un cargo hacía a Dios, que no dispuso

que el sueño se vendiera

como el pan y otras cosas que hay en uso.

Un día al remendón llamó a su casa:

– Vamos a ver -le dijo-: ¿Cuánto ganas al año?

El zapatero, Sonriendo sin tasa,

contestó: – Yo, señor, no hago esas cuentas,

que son largas a fe; no acertaría;

Me basta que a la noche

haya ganado el pan de cada día.

– ¿Qué es lo que ganas, dime, en la jornada?

– Más o menos, según; hay muchas fiestas

en que es preciso descansar, y al cabo

son para mi bolsillo muy molestas.

Reíase el banquero

oyendo a su vecino el zapatero,

y sacó de la caja cien ducados,

que le entregó, diciendo:

Lo que le pasó al zapatero…

– Guárdalos con cuidado

para remunerarte lo que pierdas.

Absorto el remendón y entusiasmado,

creyendo que veía

en su poder cuanto la tierra cría,

los soterró en la cueva de su casa,

y soterró también su regocijo,

porque ya no cantaba,

a un afán entregado tan prolijo.

Perdió asimismo el sueño,

descuidando el trabajo

por cuidar del tesoro con empeño;

Crecían sus sospechas, sus alarmas;

Cualquier rumor nocturno

lo convertía en viles intenciones

de avarientos ladrones;

Hasta que al fin, un día,

cogió el oro, diciendo a su vecino:

– Devolvedme, señor, por vida mía

el alegre sosiego,

a cambio de este oro, que os entrego.

(Jean de La Fontaine)

Qué temas podemos trabajar con esta fábula corta

Utiliza esta fábula de Jean de La Fontaine de El zapatero remendón y el banquero para hablar de:

– El peso de la responsabilidad.

– Lo que conlleva muchas veces el dinero o el éxito.

– El valor de la humildad.

Reflexiones sobre la fábula ‘El zapatero remendón y el banquero’

A veces una vida de más éxito y riquezas resulta inversamente proporcional a la felicidad que pensábamos que íbamos a conseguir con ella. ¿Sabes por qué?:

El peso de la responsabilidad: A mayor responsabilidad en un cargo, mayor carga de preocupaciones. Lo mismo pasa con el dinero, que las riquezas nos llevan a sentir miedo por perder lo que tenemos. Sin embargo, cuando tienes lo justo para vivir, no tienes ese miedo de perder nada. De ahí que la vida resulte más ligera. Y ojo, que en la fábula no hablan de pobreza, que sin duda nos lleva a sufrir más, sino de vivir con lo justo y no más. Un exceso de riquezas, puede llevar a dejar de disfrutar de la sencillez de la vida y a llenar nuestra vida de pesadas cadenas invisibles. Como siempre, nunca hay que generalizar. Las fábulas solo muestran una ‘tendencia’.

Si algo te quita el sueño, deshazte de ello: La verdad es que la solución que propone en esta fábula Jean de La Fontaine es compleja, y no todo el mundo estará dispuesto a seguirla. La forma de volver a dormir tranquilo y a recuperar la alegría es deshaciéndose de aquello que nos ahoga y nos hace infelices, aquello que nos quita el sueño. En el caso del zapatero remendón, era esa bolsa de oro que le regaló su vecino. En el caso del banquero, sería cambiar de trabajo o renunciar a un cargo de tanta responsabilidad. Pero no siempre es tan fácil, porque a veces de esa carga que nos ‘ahoga’ dependen también muchas otras cosas, incluso, otras personas. Y hay decisiones que no solo nos afectan a nosotros, sino también a los que nos rodean.

Otras fantásticas fábulas sobre las riquezas

Existen muchas otras fábulas que hablan del peligro del dinero y de la codicia o avaricia que pueden generar. Por ejemplo, estas:

Fábula El ratón bajo el granero
El ratón bajo el granero,
Fábula corta con valores para niños
Las mulas de carga
Fábulas para reflexionar: El jardinero y el ciervo
El jardinero y el ciervo

– Cuidado con la avaricia, El ratón bajo el granero: El dinero tiene un poder extraordinario para tentarnos hasta tal punto de perder la noción de la realidad. Llega un punto en que solo pensamos en tener más y más… sin calcular las consecuencias.

Las mulas de carga: De nuevo una fábula de Jean de La Fontaine que nos habla de las responsabilidades y peligros que conlleva una carga valiosa… No te pierdas esta fábula y sus reflexiones finales.

El jardinero y el ciervo: No solo el dinero nos lleva a sentir angustia y una carga tremenda. En este caso, esta fábula budista nos explica cómo se genera la ansiedad por conseguir algo que deseamos mucho, y qué consecuencias puede tener dejarnos llevar por esa tentación.

Descubre aquí las fábulas de Jean de La Fontaine

Este fantástico escritor, fabulista y poeta francés, nos dejó fábulas con mensajes muy interesantes. Descubre esta selección con muchas de sus fábulas. Todas ellas incluyen reflexiones sobre el mensaje que transmiten:

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Estefania Esteban
Estefania Esteban
Periodista y escritora de literatura infantil.

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