Una fábula de Tomás de Iriarte explicada para niños

¿Cuántas veces presumimos de algo en concreto sin conocerlo todo bien? Esta fábula de Tomás de Iriarte, El pato y la serpiente, nos advierte: es mejor conocer una cosa en profundidad y poder destacar en ella que intentar conocerlo todo, pero mal… Fantástica lección para niños y mayores. ¡No te la pierdas!

Una fábula sobre la vanidad de Tomás de Iriarte: El pato y la serpiente

El pato y la serpiente, una fábula sobre la vanidad

Un día se encontraba un pato nadando por el estaque mientras iba diciendo en voz alta todo vanidoso:

– ¿A qué otro animal le dio Dios estos dones? Soy capaz de volar… de andar cuando mis alas se cansan y en cuanto me canso de andar, puedo nadar. ¿Qué otro animal puede hacer tantas cosas como yo?

Una serpiente muy astuta que pasaba por allí no pudo evitar escuchar su monólogo presuntuoso y le dijo:

– No se eche usted tantas flores, señor pato, que ni es capaz de volar como un águila ni de nadar como un delfín y mucho menos hablemos de andar. Con sus torpes andares no se parece ni de cerca a un gamo. El pato se sonrojó y siguió nadando.

Moraleja: ‘Más vale saber una cosa bien que muchas mal’

La fábula del Pato y la serpiente en verso

Tomás de Iriarte escribía sus fábulas en verso. Algo más complejas de entender para los más pequeños, puede resultar un recurso muy útil una vez que ya han escuchado la historia en forma de cuento y la entienden. Aquí tienes el original del fabulista español:

A orillas de un estanque

diciendo estaba un pato:

‘¿A qué animal dio el cielo

los dones que me ha dado?

Soy de agua, tierra y aire.

Cuando de andar me canso,

si se me antoja, vuelo,

si se me antoja, nado’.

Una serpiente astuta,

que le estaba escuchando,

le llamó con un silbo,

y le dijo: ‘Señor guapo,

no hay que echar tantas plantas;

pues ni anda como el gamo,

ni vuela como el sacre,

ni nada como el barbo.

Y así tenga sabido

que lo importante y raro

no es entender de todo,

sino ser diestro en algo‘.

Qué puedes trabajar con esta fábula de Tomás de Iriarte

Con esta fábula del Pato y la serpiente, puedes hablar con tu hijo de:

– El valor de la humildad y el ‘contra-valor’ de la vanidad.

– La conveniencia de centrarnos en mejorar un don o habilidad antes de intentar acapararlos todos.

Reflexiones sobre esta fábula corta sobre la vanidad

Seguro que muchas veces has sentido deseos de saber hacer de todo, y terminas dejando a medias algo que empezaste. El peligro que tiene esto es que al final, sabes un poco de todo pero no eres el mejor en nada en concreto. Pero mucho peor es además presumir de ello:

No presumas demasiado de lo que no dominas: puedes saber hacer un poco de todo, pero hacerlo solo ‘medianamente bien’. Y puedes saber hacer solo una cosa pero ser el mejor en ello. El segundo puede presumir porque no habrá nadie que en su terreno le supere. El primero solo puede fanfarronear de que sabe poquito de varias cosas. Sin duda, es recomendable formar parte de los segundos.

La poca humildad del pato: y aunque el pato fuera un excelente nadador, rapidísimo en la tierra y muy ágil en el cielo, debería ser más humilde y no presumir de sus dones ya que depondrá en evidencia y rápido le sacarán los colores. Lo mejor es disfrutar de un don sin pregonarlo a los siete vientos. Será aún más valorado por los demás.

Esfuérzate en mejorar algo en concreto: cuando intentamos abarcarlo todo, al final no dominamos nada. Es mejor centrar el esfuerzo y dedicación en algo en concreto.

Otras fábulas sobre la vanidad para los niños

Presumir ante otros de alguna habilidad es muy propio de los vanidosos. Descubre por qué no es un buen método para dar a conocer nuestros dones:

El cochino y el asno: quería el cochino dar celos al asno y presumía de los mucho que le quería su amo. ¡Qué equivocado estaba! Descubre qué le pasó en esta fábula de Tirso de Molina.

El perro con campanillas: ¡qué feliz iba el perro con sus campanillas por la calle! Presumía de ellas delante de todos. Sin embargo, en realidad no sabía por qué se las habían puesto…

La rana que decía ser médico: presumir de un don está feo, pero presumir de algo que ni siquiera se tiene, es mucho peor. De esto precisamente va esta fábula de Esopo.

Los caracoles: ¿imaginas una carrera entre caracoles? Los muy fanfarrones pensaban que eran muy veloces… ¡qué ciego es el vanidoso!

Author

Estefanía Esteban es periodista y escritora de literatura infantil. Ha publicado el libro 'Cebricornio' con la editorial Babidibú.

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