El regreso de Ulises. El final de la Odisea del guerrero de Ítaca

Tras una parada en la isla de los feacios, y después de un larguísimo e intenso viaje repleto de calamidades, Ulises partió hacia su hogar. Este es el regreso de Ulises a Ítaca y el reencuentro con su amada Penélope, que tan pacientemente le estuvo esperando durante años y años.

TIEMPO DE LECTURA: 12 MINUTOS

Al fin el, regreso de Ulises a Ítaca

El regreso de Ulises, la Odisea
El regreso de Ulises, de La Odisea

Tras su parada en la isla de los feacios, y después de dar emocionado las gracias a Alcinoo, Ulises embarcó rumbo a su hogar. Estaba realmente cansado, pero muy emocionado de estar tan cerca de su objetivo.

Su cansancio hizo que el guerrero se quedara profundamente dormido durante el viaje. Tanto, que no se enteró de que al fin había llegado a su tierra. Los marineros no quisieron despertarlo, así que lo trasladaron con cuidado a la orilla de la playa. Y allí dejaron a Ulises antes de regresar al barco para seguir su rumbo.

El guerrero dormía feliz, arropado por el plácido sonido de las olas, y sin saber que al fin había llegado a su amada Ítaca.

Cuando despertó, una intensa niebla lo cubría todo, así que Ulises no consiguió averiguar dónde estaba. Justo en ese momento, la diosa Atenea apareció ante él, bajo la forma de un pastor.

– Ulises, no temas… Estás en tu casa, en Ítaca- le dijo con dulzura.

Ulises apenas podía creer lo que escuchaba. Con lágrimas en los ojos, se arrodilló y besó la tierra de su ‘casa’. Atenea entonces recobró su forma natural.

– Ulises- le dijo- Debes hacer lo que yo te diga. Nadie debe saber todavía que has vuelto.

El regreso de Ulises y el reencuentro con su hijo

La diosa hizo que Ulises tomara el aspecto de un mendigo y le dijo que buscara al pastor Eumeo, el gran amigo de Ulises. Y es justo lo que hizo. Cuando al fin dio con él, el pastor, que no consiguió reconocerlo, le invitó a pasar a su humilde cabaña. Le sirvió toda la comida que tenía y comenzó a contar a Ulises todas sus penas:

– Ay… ¡Hace tanto que perdimos a nuestro rey, Ulises… ! Nada es lo mismo desde aquel maldito día que partió. Ha pasado mucho tiempo, y su mujer está rota de pena y dolor. Apenas es un espíritu prisionero de la nostalgia. No puede dejar de llorar y esperar su regreso. La pobre… Constantemente presionada por decenas de pretendientes que la insisten en que debe volver a casarse. Hasta su hijo, Telémaco, tuvo que huir a Pilos. Su madre temía que alguno de los pretendientes le quitara la vida para hacerse con el trono. El pobre Telémaco…

Ulises se sobresaltó, pero recordó las palabras de Atenea. Nadie podía saber aún que había regresado a Ítaca. Contuvo sus emociones y agachó la cabeza. En ese momento, un apuesto joven entró por la puerta.

– ¡Telémaco!- gritó lleno de júbilo el pastor.

Ulises levantó la mirada. Aquel joven era su hijo. Aquel hijo que no pudo ver crecer, del que se perdió toda su infancia…

– ¡Eumeo!- respondió el joven abrazando al pastor- Escucha, debes decir a mi madre que he vuelto. Date prisa, pero ten cuidado… que no lo sepa nadie más.

Telémaco miró de refilón a Ulises. Al ver que era solo un mendigo, no tuvo miedo. Ulises entonces salió de la choza y de nuevo se encontró con Atenea, que le devolvió su aspecto original. Cuando Telémaco le vio, se quedó realmente sorprendido:

– ¿Quién eres?- preguntó asustado, al tiempo que sacaba la espada.

– ¡Tranquilo, muchacho!- respondió el guerrero- Soy Ulises… tu padre.

El joven tragó saliva. No podía ser. Su padre… ¿no sería un sueño? Su madre le habló infinidad de veces de Ulises. Mientras que todos le daban por muerto, ella insistía en esperar su regreso. Telémaco soltó la espada y abrazó a su padre.

– Escucha, hijo- dijo Ulises- Tenemos que pensar cómo deshacernos de los pretendientes que quieren arrebatarnos el trono. Y ambos trazaron un plan…

El regreso de Ulises al palacio

A la mañana siguiente, Telémaco partió hacia el palacio. Ulises le siguió poco después, pero bajo la apariencia de mendigo, y acompañado por el pastor Eumeo.

Nada más llegar, salió a su encuentro Argos, su fiel perro, ya muy anciano. Apenas tenía fuerzas y sin embargo, reconoció a su amo y antes de morir, movió de un lado a otro la cola de inmensa alegría. Ulises lloró. Escindió sus lágrimas entre sus manos. Nadie debía ver su emoción ante la muerte de Argos.

Al acceder al interior del palacio, Ulises se encontró con los famosos pretendientes y aspirantes al trono. En torno a una mesa, se estaban dando un festín. Él, bajo su apariencia de mendigo, pidió algo de comida, y le tiraron algunas sobras. Uno de ellos, Antínoo, le empujó y le echó de allí.

Pero Penélope, al enterarse de aquello, quiso conocer al extranjero al que tan mal habían tratado. Ulises accedió a la sala del trono, en donde Penélope le esperaba.

– ¿Quién eres, buen hombre? ¿De dónde vienes?- le preguntó con dulzura.

Ulises, sin poder alzar la cabeza, respondió:

– No me preguntéis eso, mi reina, porque se me llena el alma de dolor…

La reina, entristecida, dijo:

Yo también tengo el alma dolida. Hace años que no veo a mi esposo y no puedo dejar de pensar en él… Esos hombres que te trataron tan mal, son los que intentan suplantar su puesto. Y para que por fin me dejen en paz, prometí elegir a uno en cuanto termine la mortaja que estoy tejiendo para mi suegro, Laertes. Para evitarlo… tejo la mortaja durante el día y la deshago durante la noche… Me pregunto hasta cuándo podré seguir haciendo esto sin que sospechen y me obliguen a decidir ya. Y dime, ¿acaso sabes algo de mi amado esposo? ¿Escuchaste algo de dondequiera que vengas?

Sin dejar de esconder el rostro y la mirada, Ulises respondió:

– No temas, bella reina. Tu esposo regresará. Lo sé con certeza…

El corazón de Penélope dio un salto de alegría. Aquel extraño sabía algo que no podía contar, pero le había asegurado que Ulises estaba a punto de volver…

El regreso de Ulises y la gran prueba de Penélope

Penélope en el regreso de Ulises
Penélope, antes de saber que Ulises había regresado

La reina ordenó a su anciana y fiel nodriza, Eureclea, que atendiera al mendigo. Y aquella mujer notó en él algo extraño. Le recordaba a Ulises… Al fin y al cabo, ella le crió cuando era niño. ¡Pero no podía ser! Sin embargo, al lavarle los pies, vio en una de sus rodillas una marca que Ulises se hizo siendo niño. Levantó la mirada y al encontrarse con sus ojos le dijo:

– ¡Mi querido Ulises! ¡Eres tú! ¡Debo contárselo a Penélope!

La mujer se dio la vuelta para salir de aquella habitación cuando Ulises le agarró por la muñeca.

– ¡No! ¡Espera, Eureclea! No puedes decírselo aún. Debo deshacerme antes de los pretendientes.

La anciana asintió, llena de júbilo.

A la mañana siguiente, los pretendientes exigieron a Penélope que escogiera al fin a uno de ellos.

– ¡Hemos esperado mucho! ¡No puede ser que tardes tanto en tejer esa dichosa mortaja!- protestó uno de ellos.

La reina, que tenía en la mano un arco y unas flechas, dijo entonces:

– Está bien. Este es el arco de mi esposo, Ulises. Sin duda era el más hábil con este arma. Quien consiga hacer pasar una flecha por el ojo de cada una de las doce hachas alineadas en el suelo, será mi esposo.

Los pretendientes se pusieron en fila y uno a uno intentó la proeza, pero ninguno consiguió el objetivo.

Mientras tanto, Ulises había revelado su identidad al pastor Eumeo y el jefe de boyeros, Filitio. Ambos cerraron las puertas del palacio y ocultaron las armas de los pretendientes. Una vez que todos ellos terminaron de intentar aquella prueba, Ulises dijo:

– Deseo intentarlo.

Todos se rieron de él.

– ¡Vamos! ¿Un mendigo? ¡Este hombre está loco! No sabrá ni tensar el arco…

Penélope se había retirado a su habitación, ya que no deseaba ver cuál de los pretendientes lograba hacer pasar la flecha por las hachas. Pero Telémaco, que estaba presente, se adelantó y dijo:

Este hombre tiene derecho a intentarlo.

El regreso de Ulises… y el reencuentro con Penélope

Ulises agarró con firmeza el arco. Tensó una de las flechas y de un certero disparo hizo que atravesara las doce hachas. Sorprendidos, todos los presentes dieron un grito. Ulises se quitó los harapos y entonces pudieron reconocer a un rey.

– Soy Ulises, He vuelto. Y vosotros, traidores, ¿acaso intentáis usurpar mi lugar?

Ulises, junto con Telémaco, comenzaron a luchar contra aquellos hombres. Como las puertas estaban cerradas, no pudieron huir, y murieron todos. Entonces, Eureclea corrió a avisar a Penélope.

– ¡Ulises ha vuelto!

La reina Penélope no podía creer aquello. Bajó corriendo y se encontró con su esposo, con el arco en la mano. Había envejecido, estaba muy cambiado, y ella pidió una prueba más.

– Eureclea- dijo a su nodriza- Saca nuestra cama de la habitación y cambia las sábanas bordadas…

Y él, con una sonrisa y los ojos llenos de felicidad, dijo:

– No podrá sacar nuestra cama, porque está construida sobre un sólido tronco de olivo. Toda nuestra habitación se edificó alrededor de aquel olivo…

Penélope, con lágrimas en los ojos, corrió a abrazar a su esposo. Después de tanto esperar, al fin le había recuperado.

Los personajes de este último capítulo de la Odisea de Ulises, El regreso de Ulises

Aquí tienes un resumen con los personajes que aparecen en el último episodio de la Odisea: El regreso de Ulises:

  • Ulises: Es el rey de Ítaca. Después de años de viajes por el mar y aventuras repletas de peligros, consigue volver a su hogar. El regreso de Ulises supone el final de su aventura.
  • Penélope: La fiel esposa de Ulises. A pesar de la insistencia por encontrar un nuevo rey, ella decide seguir esperando a su esposo.
  • Telémaco: El hijo de Ulises y Penélope. El joven no pudo conocer a su padre, porque el guerrero llevaba diez años fuera de su hogar. Lo vio partir cuando era solo un bebé.
  • Atenea: Diosa griega de la sabiduría y la guerra. Ayuda a Ulises en el regreso a su hogar.
  • Eumeo: Pastor de Ítaca y fiel amigo de Ulises. En ‘El regreso de Ulises’, será un personaje determinante.
  • Alcinoo: El rey de los feacios, una isla en donde Ulises narra todas sus aventuras Este rey es el que consigue una embarcación con tripulación para que Ulises pueda regresar a su hogar.

Reflexiones sobre la historia del regreso de Ulises

Todo esfuerzo obtiene una recompensa. Aunque a veces es muy duro e implica muchas pérdidas y sacrificios por el camino…

  • El control de las emociones nos ayudan a conseguir el éxito: Si te das cuenta, en esta historia del regreso de Ulises, lo que realmente hizo que el rey recuperara su trono fue el control de las emociones. Si Ulises se hubiera dejado llevar por la alegría, si hubiera corrido al palacio a dar la buena nueva, los pretendientes al trono le hubieran matado. Eran muchos más y Ulises no habría podido luchar contra todos ellos.
  • El ingenio, mejor que la fuerza: Ulises se dio cuenta de que estaba en inferioridad de condiciones. Los pretendientes eran muchos y estaban armados. El regreso de Ulises supuso un nuevo desafío: conseguir recuperar su lugar y vencer mediante el ingenio, y no la fuerza. Para ello, Ulises sabía que tenía que mantenerse en el anonimato hasta dar con un plan perfecto para deshacerse de todos los usurpadores.

«El control de las emociones puede ser determinante finalmente para lograr un triunfo.»

— (Reflexiones sobre El regreso de Ulises)

Más reflexiones sobre El regreso de Ulises

  • La paciencia, gran aliada: Sin paciencia, Ulises hubiera echado por tierra su magnífico plan. Debía mantenerse oculto, pero dentro del palacio. Y tenía que esperar con paciencia el momento perfecto, y aguantar los deseos de abrazar de nuevo a su mujer. Un poco más, pensaba Ulises… y lo habré conseguido. La impaciencia hubiera destruido tanto sacrificio hasta llegar allí.
  • Un poco de ayuda de buenos amigos, indispensable: Ulises no estaba solo. En el regreso de Ulises se deja claro que la alianza, los buenos amigos, son necesarios para lograr un peligroso objetivo. Ulises no hubiera conseguido deshacerse de sus enemigos de no ser por la ayuda de la diosa Atenea, del pastor Eumeo y de su hijo Telémaco. La unión hace la fuerza y la cooperación, facilita el triunfo.

Una reflexión más sobre El regreso de Ulises

  • La recompensa a la fidelidad: Penélope también obtiene su recompensa en este regreso de Ulises. Supo esperar diez largos años a que regresara su esposo. Y a pesar de las propuestas de matrimonio, de las presiones políticas… ella supo con ingenio alargar más y más la decisión final. También sufrió. También tuvo que hacer sacrificios. Pero en ningún momento dejó de amar a su esposo y prefirió esperar y esperar, con paciencia, a que al fin regresara. Ese amor sincero y profundo fue lo que necesitaba para aferrarse con fuerza a su determinación.

«El amor es combustible para la paciencia y la esperanza.»

— (Reflexiones sobre ‘El regreso de Ulises’)

Otras de las aventuras de Ulises

Si te gustó el capítulo del regreso de Ulises, no puedes dejar de recordar algunas de sus más ‘sonadas’ aventuras. Por ejemplo, estas:

  • Escila y Caribdis: Dos monstruos en torno a un estrecho paso del mar entre precipicios. Un lugar por donde el barco de Ulises debía pasar. Difícil elección. ¿Cuál de los dos monstruos elegirá Ulises como enemigo?
  • Ulises y las sirenas: Sin duda, una de las historias más famosas del guerrero de Ítaca. Unas sensuales y peligrosas sirenas estarán a punto de acabar con toda la tripulación del barco de Ulises. ¿Cómo lograrán librarse de ellas?
Ulises y las sirenas, mitología griega para niños
El relato de Ulises y las sirenas
  • El cíclope Polifemo: Otra de las aventuras más populares de Ulises tiene que ver con este ser legendario, un enorme ser con un solo ojo en medio de la frente. Toma a Ulises y parte de su tripulación como prisioneros. ¿Cómo lograrán escapar?

Y recuerda que también podrás escuchar un buen número de relatos narrados mediante podcast. Busca entre todos estos:

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Estefania Esteban
Estefania Esteban
Periodista y escritora de literatura infantil.

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