Un cuento fascinante sobre la resolución de problemas para todas las edades

Este cuento popular, ‘El lego sabio’, es fantástico para niños más mayores, adolescentes y adultos. Nos habla de cómo salir de un problema utilizando el ingenio y templando los nervios. El protagonista es un lego, un aprendiz en un convento, que intenta salvar de un pequeño ‘lío’ a su benefactor, el prior. ¿Lo conseguirá? No te pierdas su historia y las reflexiones finales.

Un cuento para adolescentes y adultos sobre el ingenio: El lego sabio

Un cuento popular sobre el ingenio: el lego sabio
‘El lego sabio’, un cuento popular sobre el ingenio

Cuentan que hace mucho tiempo, el Padre Guardián de un convento, ofreció durante una eucaristía un sermón en el que llamó al rey de aquel lugar ‘ladrón’.

El monarca, al enterarse, se sintió agraviado e insultado. Lleno de cólera, le mandó llamar inmediatamente. Y el Padre Guardián, claro, supo el porqué. Una vez en presencia del rey, este le dijo:

– ¿Cómo osas en llamarme a mí ladrón? ¿Acaso tienes pruebas para insultarme delante de la gente de esa forma? ¡Te mandaría matar ahora mismo, pero para que veas que soy justo, te daré una oportunidad. Deberás responder a tres preguntas. Tendrás hasta mañana a las doce del mediodía para pensar en las respuestas. A las doce te presentarás aquí mismo y darás tus respuestas ante un tribunal formado por jueces.

El monje estaba atemorizado. Sin duda, aquello se ponía feo. El monarca continuó:

– Y estas son las tres preguntas: la primera, ¿cuánto vale el rey?… La segunda, ¿hasta dónde llega el poder del rey?… Y la tercera, ¿en qué está pensando el rey? Como podrás imaginar, si no consigues contestar bien a estas preguntas, daré la orden para que seas decapitado en el acto.

El rey le dio escritas las preguntas en una hoja de papel y el Padre Guardián salió de allí temblando y corrió a encerrarse en su habitación.

Buscó libros en la biblioteca del convento para buscar respuestas, pero estaba totalmente bloqueado. No comió, no durmió. Su discípulo, un joven lego muy inteligente, le observaba ir de aquí para allá con semblante triste. Se dio cuenta de que estaba muy nervioso y de que sucedía algo.

El lego sabio se ofrece voluntario

Por la mañana, el joven lego llamó a su cuarto y le ofreció un chocolate como desayuno:

– Padre Guardián, le traje un chocolate. He visto que no cenó…

– No quiero nada, ¡lárgate!- respondió enfadado el fraile.

– Pero… ¿qué pasa? Tal vez pueda ayudar

El joven lego entró en el cuarto. El Padre Guardián tenía los ojos desencajados. Temblaba todo él…

– No podrías ayudarme. En una hora moriré, porque no tengo las respuestas..

– ¿Qué respuestas? – El otro día en el sermón…

– Ah, sí… llamó ladrón al rey. Uff… Muy arriesgado por su parte.

– Me ha hecho tres preguntas que debo responder antes de las doce del mediodía. Y no sé las respuestas… Mi condena será la decapitación.

– ¿Y cuáles son las preguntas?

– No importa, joven lego, no podrás ayudarme

– Pero insisto, tal vez…

Y el lego vio el papel con las preguntas sobre la mesa, lo agarró y las leyó bien. Entonces, soltó una sonora carcajada.

– ¿Por qué te ríes?- preguntó algo aturdido el fraile.

– Le diré una cosa, Padre Guardián… yo iré por usted. Sé las respuestas.

– Pero… ¡te reconocerán!

– No, iré con el capuchón y nadie verá mi cara. Y si fallo las respuestas, daré mi vida por usted gustosamente. Al fin y al cabo, es mi instructor.

La primeras respuestas

Y así fue cómo el joven lego fue hacia el castillo. Antes de entrar en la cámara real, arrancó una pequeña flor del jardín y la escondió en su manga. Al llegar a la sala real, tembló un poco. Estaba llena de gente ansiosa por conocer el final de esa historia y un tribunal formado por una decena de jueces se alzaba en lo alto de un estrado, junto al rey.

– Bien- dijo el monarca- Estamos impacientes por escuchar tus respuestas, Padre Guardián. Como ves, preparé un juicio justo.

El joven lego asintió, sin quitarse la capucha.

– Y dime- continuó el rey- ¿Cuál es la respuesta a la primera pregunta? ¿Cuánto vale el rey?

– Quince monedas de plata, majestad.

– ¿Cómo dices? ¿Solo quince monedas? ¡¡Que le decapiten ya!!- gritó enfadado el rey.

– Espere, que se lo explicaré- insistió el lego- ¿No es verdad que Cristo era el rey de Cielo y Tierra y fue vendido por Judas por treinta monedas de plata?

– Sí, cierto- contestó el monarca.

– Pues si usted, majestad, es rey en la Tierra, pero no en el cielo, tendrá que valer la mitad…quince monedas de plata.

Los jueces asintieron asombrados.

– Tiene razón- dijo uno de ellos. El rey no tuvo más que asentir y preguntó por la siguiente respuesta. – ¿Y hasta dónde llega el poder del rey?

– Hasta nada.

– ¡Qué impertinente! ¿Acaso estás diciendo que no tengo poder sobre ninguna cosa?

Entonces, el lego sacó la flor que guardaba en la manga y se la tendió al rey:

– Pruebe a ver qué poder tiene sobre esta simple flor. ¿Es capaz de imitarla?

El rey sostuvo la flor y se la pasó de mano en mano sin saber qué hacer con ella. Los jueces apuntaron el tanto a favor del lego. Desesperado, el rey preguntó por su tercera cuestión:

– ¿Y en qué estoy pensando en este momento?

La última prueba del rey

Y el lego no dudó ni un instante:

– En cómo he podido responder a todas las preguntas y acertarlas.

– ¡Maldito seas! ¡En eso pensaba ahora mismo!

El lego había acertado todas las respuestas, pero el rey estaba furioso, y buscó una forma de condenarlo:

– Antes de absolverte, debo pedirte una última prueba: debes contestar lo mismo ante mi retrato, el que tienes colgado en la pared de la sala contigua, y vuelve después para decirme qué te contestó.

Sin duda, pensó el lego, era una trampa… ¿Cómo podía él hablar con algo inanimado? Tras un largo silencio, el lego obedeció, y después volvió a la sala.

– Alteza, el cuadro no me dijo nada, igual que el caballo Bayardo al Conde Orlando, cuando le dijo:

Ay, buen caballo, ¿dónde está Reinaldo?

¿Dime dónde está? No me lo estés callando.

Así el conde al caballo preguntaba.

Y no le respondió porque no hablaba.

– ¿Acaso me estás comparando con un animal?- preguntó furioso el rey- ¿acaso los animales hablan?

– ¿Y los retratos pueden hablar?- respondió el lego.

Entonces todos los presentes aplaudieron. El rey, avergonzado, admitió al fin su derrota y bajó del trono para abrazar al joven aprendiz.

– Deja que desde ahora te nombre mi secretario particular. Has demostrado de sobra tu inteligencia- dijo el rey.

Entonces, el joven lego se quitó la capucha y dijo:

– Lo sé, no soy el Padre Guardián. Vine porque él estaba enfermo, y creo que he conseguido librarle de su pena en su nombre.

– Así es- dijo el rey- Puedes decirle que está a salvo gracias a ti.

El lego sabio acudió a darle la buena noticia al Padre Guardián y a partir del día siguiente se convirtió en el secretario más sabio que jamás tuvo el monarca.

Qué temas puedes trabajar con este relato de ‘El lego sabio’

Utiliza este genial cuento popular para reflexionar sobre:

– La resolución de problemas.

– El ingenio o inteligencia.

– La generosidad.

– El valor de la empatía.

La gratitud.

Reflexiones sobre este cuento popular

Como verás, puede más la inteligencia que cualquier otro arma de defensa. El protagonista de esta historia nos demuestra que se puede salir de un apuro usando el ingenio y templando los nervios:

Ante la adversidad, pensamiento positivo: como habrás comprobado, el gran problema del Padre Guardián es que ante el miedo de morir, se bloqueó. La angustia hizo que se precipitara a una depresión que le impedía pensar. Para poder encontrar la salida a una trampa, la solución a un problema, lo primero que debemos conseguir es calma y templanza. De esta forma, podremos verlo todo con claridad. El pensamiento positivo, ese ‘lo puedo conseguir’, es esencial para poder salir victorioso. Es la actitud representada en la figura del joven lego.

El poder del ingenio: está claro que las preguntas del rey ‘tenían trampa’. Solo con inteligencia y demostrando la veracidad de la respuesta, se podía salir victorioso. El joven lego lo sabía. Buscó la mejor respuesta y sobre todo, buscó la manera de demostrar que no estaba equivocado.

Más reflexiones sobre este cuento

La justicia y la verdad: el protagonista de nuestra historia, el lego sabio, sabía que debía justificar sus respuestas. Es lo más justo. No se puede sentenciar a nadie sin pruebas. Si conseguía aportar las suyas a su favor, se apuntaría el tanto. El rey al final, a pesar de que deseaba vengarse del Padre Guardián, tuvo que asumir que la justicia le daba la razón a su ‘contrincante’. La verdad había salido a la luz y no había manera de ocultarla.

La generosidad y la empatía del lego: el joven lego también personaliza dos virtudes, la empatía y la generosidad. Sintió el miedo que sentía el Padre Guardián y buscó la forma de ayudarle, poniendo incluso con ello su vida en juego. Un sacrificio que está ligado con la generosidad y la bondad en su más alto nivel.

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