Fábula corta sobre la forma de enmendar malos comportamientos

Esta fábula china del filósofo Mencio (372 a.C – 289 a.C), ‘El ladrón de pollos’, sirve como reflexión acerca de la forma de enmendar las malas acciones. No te pierdas esta fábula corta y su moraleja final.

Una fábula china sobre el mal comportamiento: El ladrón de pollos

El ladrón de pollos, una fábula china con valores
El ladrón de pollos, una fábula china sobre los malos comportamientos

Resulta que un hombre de una pequeña aldea de china comenzó a robar pollos a sus vecinos. Todos sabían quién era y él, y al verle, solían decirle:

– No está bien robar.

Pero él seguía haciéndolo.

Al final, el ladrón se dio cuenta de que obraba mal. Reunió a todos en la plaza del pueblo y dijo:

– He decidido enmendarme. Por eso, a partir de ahora robaré un solo pollo al mes y no robaré ninguno al año que viene.

El más anciano de la aldea le reprochó:

– Me parece bien que quieras cambiar. Pero si eres consciente de que obras mal, ¿por qué no cambias ya? ¿Por qué lo dejas para mañana?

Moraleja: Las malas acciones deben corregirse de inmediato. La espera no es una solución.

Qué podemos trabajar con la fábula ‘El ladrón de pollos’

Aquí tenemos una fantástica fábula muy corta de Meng Ke (Mencio): para reflexionar acerca de:

– Las malas acciones.

– El arrepentimiento.

– Cómo poner fin a las malas acciones.

– La honestidad.

Reflexiones sobre esta fábula china para niños y mayores

Está claro que el ladrón de pollos era consciente de que obraba mal, pero no estaba muy convencido de querer cambiar… ¿verdad?

Las malas acciones se deben terminar de golpe: el ladrón no debía estar muy arrepentido cuando decidió posponer su ‘reforma’. Sabía que lo que hacía estaba mal y hacía daño a sus vecinos. Pero no quería cambiar de un día para otro. Necesitaba posponer el final de sus ‘fechorías’. Esto indica que no existe arrepentimiento ni deseos claros de cambiar.

En qué consiste el arrepentimiento: cuando se pide perdón por algo que ha molestado o dañado a otros, ese perdón debe ir acompañado de una acción, de un cambio de actitud. Y ese cambio debe ser inmediato. No se puede insultar cada día a alguien, arrepentirse y decir: – ‘Bueno, te insultaré un poco menos cada vez’. El final de los malos comportamientos debe llegar de inmediato. -Bien, no te insultaré más’. Es ahí donde se ve el auténtico arrepentimiento.

El filósofo chino lo supo ver y explicar a su gente a través de este breve relato. Quien quiere cambiar lo hace sin pensar tanto. Quien se lo piensa, quien se da tiempo, es porque en el fondo no desea cambiar.

Otras fantásticas fábulas chinas para niños y mayores con moraleja

Las fábulas chinas son muy antiguas y están repletas de mensajes relacionados con valores esenciales. Son relatos muy breves que esconden un pensamiento muy profundo que nos ayuda a reflexionar sobre temas como la bondad, la perseverancia o el esfuerzo. Aquí tienes algunos buenos ejemplos:

El viejo tonto que removió las montañas: aunque parezca imposible, lo puedes lograr. Con esfuerzo, perseverancia y algo de cooperación. No te pierdas esta sorprendente fábula que te dará fuerzas para seguir adelante con tus proyectos.

La carpa en el camino: a grandes problemas, se necesitan soluciones inmediatas. A veces tendemos a dar soluciones que no ofrecen respuesta a la necesidad de la otra persona. Cuando el problema precisa una acción urgente, no se puede buscar una respuesta que ofrezca una solución a largo plazo.

El origen del ruido: tendemos a buscar culpables cuando nos sentimos mal. Cuando nos enfadamos o estamos tristes, pensamos que alguien nos hizo enfadar o entristecer. Pero… ¿y si esas emociones nacen dentro de nosotros? ¿Y si no existe un culpable? Después de leer esta profunda fábula, lo entenderás todo mejor.