Una lectura para adolescentes y adultos sobre la necesidad de controlar nuestro cuerpo

Las emociones nos pueden llevar a manejar el cuerpo de forma equivocada. ‘El ermitaño y los animales’ es una fábula o lectura de profundo análisis que nos ayuda a entender con claridad cómo controlar los impulsos que a menudo nos llevan a problemas y conflictos innecesarios. Controlar los defectos y hacer de ellos virtudes, ese es el objetivo y duro trabajo al que nos enfrentamos. No dejes de leer esta interesante historia.

La clarividente historia del ermitaño y los animales

La historia del ermitaño y los animales
‘Los animales del ermitaño’, una fabulosa lectura para reflexionar

Cuentan que un hombre ya mayor se retiró un buen día a vivir en soledad, en lo más alto de una montaña. Hasta allí acudían muchas personas que querían consultar alguna cosa, pero el ermitaño siempre decía estar ocupado.

Un buen día, un caminante le preguntó:

– No veo que tengas nada a qué dedicarte. No tienes más que tu ropa y una cama hecha con hojas de los árboles. ¿En qué inviertes todo el tiempo? ¿Por qué dices estar tan ocupado?

El anciano se volvió y respondió con serenidad:

– Tengo muchos animales que cuidar y vigilar. Tú no los ves, pero debo entrenar dos halcones y dos águilas, tranquilizar constantemente a dos conejos, disciplinar a una serpiente, motivar día tras día a un burro y domar a un fiero león…

– Pero, ¿dónde están todos esos animales?- volvió a preguntar el hombre.

– Dentro de ti- dijo el ermitaño señalando con su dedo al visitante- Y dentro de mí…

Ante la cara de asombro del hombre, el ermitaño le explicó:

– Mis dos halcones se lanzan sobre todo lo que ven, son muy curiosos, pero debo impedir que se lancen sobre lo malo y se queden solo con lo bueno. Son mis ojos. Y las águilas tienen unas garras muy poderosas. Podrían hacer mucho daño, por eso debo entrenarlos para que no hagan mal a nadie… son mis manos.

Y sí, mis dos conejos son muy asustadizos. En cuanto se encuentran con una dificultad, intentar dar media vuelta o buscar un camino alternativo para no enfrentarse al problema. Se ponen muy nerviosos, y debo tranquilizarlos. Son mis pies.

Ahora bien, el animal que más quebraderos de cabeza me trae es la serpiente… la tengo encerrada en una jaula, y en cuanto sale de ella, intenta morder a alguien ante el menor descuido. Tengo que tener mucho cuidado porque su mordedura es venenosa… Es mi lengua.

El pobre burro anda todos los días quejándose. Es muy tozudo porque dice estar cansado y tengo que convencerle cada día de que puede seguir con su trabajo. Es mi cuerpo. Y por último, pero no menos importante… está el león. Es muy fiero y cuesta domesticarlo. Llevo años intentándolo, pero en cuanto creo que ya está conseguido, vuelve a rugir con fuerza. Es vanidoso y siempre piensa que es el rey. Es mi ego. Ya ves, no me queda tiempo para nada más… por eso estoy tan ocupado.

El viajero bajó la montaña y le contó su historia a todos.

Moraleja: “No olvides que entre tus tareas diarias está la de controlar todos tus defectos”

Qué temas podemos trabajar con la historia ‘El ermitaño y los animales’

Esta interesante lectura cuyo origen se desconoce, es fantástica para hablar de todos estos temas:

– La necesidad de controlar los defectos.

– Cómo dominar los impulsos.

– El ego y la vanidad como uno de los defectos más perjudiciales.

– La relación entre nuestro cuerpo y las emociones.

Reflexiones sobre esta interesante historia del ermitaño

Esta lectura nos avisa de la necesidad de controlar nuestro cuerpo, nuestras emociones y nuestros defectos. Es un duro trabajo que llevará mucho tiempo. La idea de comparar el cuerpo y los defectos con animales es muy útil para sacar todas estas conclusiones:

Los ojos, la puerta de entrada: el ermitaño habla de los ojos como esos halcones ‘que se lanzan sobre todo lo que ven’, sin reparar en si es bueno o malo. Los ojos, que también representan nuestra curiosidad constante, deben ser entrenados para aprender a observar la belleza y todo lo bueno y separarlo de lo malo. Parece sencillo, pero a menudo reparar en la belleza de las cosas no es tan fácil, ni asombrarse cada día ante algo que ya hemos visto muchas otras veces. Y ver la bondad es un escalón superior al que los ojos también pueden llegar.

Cuidado con la ira: las manos representan los ataques de ira, los enfados y la sed de venganza. Las manos, que pueden ser constructivas o destructivas. Por eso el ermitaño insiste en entrenar a estas ‘águilas’ de poderosas garras, para que sepan usarlas para el bien y no para dañar.

Más reflexiones sobre esta fábula

El miedo que nos bloquea: en e esta historia, los conejos simbolizan nuestros miedos y limitaciones. Cada vez que nos derrumbamos ante un obstáculo, hacemos como esos conejos asustadizos. El ermitaño incide en la necesidad de alentarlos y tranquilizarlos para que no den media vuelta y puedan enfrentarse a todas las dificultades de la vida.

La viperina lengua: ¿cuántas veces no habrás lamentado algo que dijiste e hirió a otra persona? Las palabras pueden ser más crueles incluso que una bofetada. El ermitaño lo sabe, y por eso vigila a ‘la serpiente’, que es la lengua, para que no se lance a hacer daño a nadie. Porque después, siempre lo terminamos lamentando.

Nuestras constantes quejas y falta de autoestima : una persona realista es la que es capaz de ver la dificultad o el problema y propone ideas para cambiarlo, mientras que el pesimista solo se queja y prefiere rendirse sin más, ya que se ve incapaz de hacerlo. El burro es en esta historia nuestro cansado cuerpo, nuestro derrotismo, nuestra falta de fe en nosotros mismos, ese ‘mejor no sigo porque saldrá mal’. Sin embargo, el ermitaño nos da la solución para acabar con ese derrotismo, y es motivarnos a nosotros mismos constantemente. Frases como ‘tú puedes’, ‘claro que lo vas a conseguir’, ‘un poco más’ o ‘seguro que hay una salida’, podrán con la apatía y el cansancio de nuestro cuerpo.

Y una última reflexión…

Ese gran defecto… la vanidad: el orgullo, la vanidad, puede ser sin que nos demos cuenta terriblemente destructivo con nosotros mismos. El ego nos ciega hasta tal punto que llegamos a mentirnos y creer una realidad paralela a la que ve el resto. Es peligroso, porque nos hace comportarnos de forma realmente estúpida y solo consigue el rechazo de los demás. El vanidoso termina quedándose solo, y es capaz de aniquilar hasta hacer invisible a la humildad. Domando ese ‘fiero león’ que todos llevamos dentro, conseguiremos que el ego sea justo el indicado para aportarnos autoestima y respeto.

Otras fantásticas lecturas para reflexionar

Si te gustan este tipo de historias que nos ayudan a meditar y reflexionar sobre nuestro interior, te recomendamos leer también estas otras:

El origen del ruido, una fábula china para reflexionar sobre el origen de las emociones negativas
El origen del ruido
Fábula sobre el miedo a los cambios
Fábula de las dos hormigas
La leyenda de La verdad y la mentira
La verdad y la mentira

– El cuento budista El origen del ruido: nos incomoda tanto lo que otros dicen o hacen que terminamos sintiendo enojo. Pero, ¿quién es en realidad el culpable de esa ira que sentimos? ¿Dónde nace?

– El miedo a cambiar en ‘Las dos hormigas’: el miedo a perder lo que tenemos muchas veces nos bloquea e impide que avancemos y consigamos algo mejor. Fantástica fábula de Prem Rawat.

– Una increíble historia con ‘La verdad y la mentira’: con este cuento entenderás a la perfección por qué debemos desconfiar de la verdad, ya que muchas veces es en realidad la mentira camuflada.