Un cuento popular español de hadas para niños

Este cuento, ‘El príncipe Tomasito y San José’, nos llega de la cultura popular española, y es un cuento de hadas que narra una historia que trata temas como el bien, el mal, la tentación, la responsabilidad, la justicia… Descubre de qué se trata y no olvides leer las reflexiones finales sobre los mensajes que transmite este cuento para niños.

Un popular cuento para niños: El príncipe Tomasito y San José

‘El príncipe Tomasito y San José’, un cuento popular para niños

Había una vez un rey que tenía un hijo de catorce años, Tomasito, y una hermosa y bondadosa mujer. De vez en cuando, el rey acudía con su hijo a la fuente del Arenal, que estaba junto a un antiguo palacio abandonado.

Él no sabía que allí vivían tres malvadas brujas: Mauregata, Gundemara y Espinarda. Y un día, vio junto a la fuente una hermosa rosa blanca y la cortó para su reina. La mujer se puso muy contenta al verla, y la guardó en una cajita de cristal.

Esa misma noche, en cuanto la reina se durmió, el rey escuchó una voz que decía:

– ¡Ábreme, rey, ábreme!

El hombre pensó que estaba soñando, pero de nuevo escuchó la voz que decía:

– ¡Ábreme, rey, ábreme!

Y el monarca se levantó y fue hasta la mesa en donde la reina había dejado la cajita con la rosa blanca. No había duda de que la voz venía de ahí, así que el rey abrió la caja y al instante la rosa se transformó en una hermosa princesa, que en realidad, era la bruja Espinarda disfrazada.

– Soy una poderosa bruja, y te ordeno que mates a tu esposa o serás tú el que muera…

– Ni hablar, ¡no pienso matar a mi esposa!- dijo temblando el rey.

– Pues entonces morirás tú… te doy veinte minutos para que te deshagas de la reina.

El príncipe Tomasito y San José: el anciano del camino

El rey no sabía qué hacer. No quería matar a su esposa, pero tampoco quería morir él. Así que tomó en brazos a la reina y la llevó al sótano. Y allí la encerró, en una pequeña habitación. La bruja, al ver que la reina ya no estaba, dijo:

– Muy bien. A partir de ahora soy la nueva reina. Y todos me llamarán Rosa.

A la mañana siguiente, Tomasito fue a saludar a sus padres como cada mañana, y al ver a la reina, se asustó:

– ¿Quién eres tú? ¿Dónde está mi madre?

– Yo soy la reina Rosa y todos me deben obedecer- respondió la bruja- El que no lo haga, morirá.

Tomasito se alejó de allí llorando, y decidió bajar al sótano, en donde escuchó los sollozos de su madre.

– ¡Mamá, estás viva!- exclamó contento Tomasito- Pero no puedo dejarte salir… la reina Rosa te mataría…

– Oh, hijo mío, ten mucho cuidado. Yo pido constantemente a San José que nos ayude…

– No te preocupes, mamá, te traeré todos los días agua y comida- le dijo él.

Y así hizo Tomasito, hasta que la malvada bruja pensó que debía deshacerse de él.

– Le mandaré con mis hermanas para que se encarguen…- pensó.

Y así, hizo llamar al chico:

– Tomasito, debes ir hasta la fuente del Arenal y traer un jarro con agua.

El chico ensilló el caballo y partió para allá, pero a mitad de camino se encontró con un anciano que le dijo:

– Escucha bien, muchacho. Al llegar a la fuente, toma el agua y no hagas caso a lo que te digan dos mujeres que saldrán a tu encuentro. No te entretengas por nada.

Tomasito asintió y efectivamente, al llegar a la fuente, mientras cargaba el cántaro con agua al caballo, dos mujeres se acercaron, llamándole por su nombre. El chico ni las miró y salió corriendo.

La visita al palacio abandonado

Al llegar al palacio, la reina Rosa se extrañó de verlo con vida.

– Está bien, ahora necesito que vuelvas allí y traigas tres limones…

Pero de nuevo el anciano salió al encuentro de Tomasito para recordarle que no debía entretenerse por nada. Y el chico volvió a cumplir el recado, al igual que el siguiente, ya que la reina, muy enfadada, le ordenó volver a por tres naranjas.

– ¡Maldita sea!- exclamó furiosa al ver que regresaba por tercera vez- ¡Eres un inútil! ¡Estoy harta de verte aquí! ¡Te ordeno que abandones el palacio!

Tomasito le contó a una criada dónde estaba su madre para que le llevara agua y comida a diario y se despidió de ella.

– No te preocupes, madre, que volveré a sacarte de aquí- le dijo.

De nuevo, a mitad de camino, el chico se encontró con el anciano, quien tocando su cara, transformó su rostro y su pelo. ¡Parecía un ángel!

– Confía en mí- le dijo el anciano- Ven conmigo al palacio abandonado que hay junto a la fuente del Arenal. Allí viven dos mujeres que son las hermanas de la reina Rosa. Me pedirán que te deje acompañarlas y tú me pedirás permiso, como si fuera tu padre. Ve con ellas y pide que te enseñen todas las habitaciones. Habrá una cerrada con llave. Insiste para que la abran. Después, debes obrar según dicte tu inteligencia y tu corazón.

Tomasito decidió hacer caso a aquel anciano que ya le había ayudado otras veces. Y efectivamente, al llegar al palacio abandonado, dos mujeres salieron a su encuentro. Tomasito fue con ellas y le enseñaron las habitaciones del palacio. Había una cerrada con llave.

– ¿Y esa? ¿Por qué no puedo verla?

– No hay nada interesante dentro. Solo tres velas.

– Me gustaría verlas…

Y rogando y rogando, Tomasito consiguió que las brujas abrieran la puerta.

El final de las brujas

Sobre una mesa había tres velas encendidas.

– ¿Qué son esas velas?- preguntó con curiosidad.

– Estas dos de la derecha son nuestras… la de la izquierda es de nuestra hermana, la reina Rosa. Precisamente esperamos a que venga su hijastro Tomasito para deshacernos de él…

Inmediatamente, Tomasito se dio cuenta de lo que tenía que hacer y de un soplido, apagó las dos velas que estaban a la derecha. Inmediatamente, Mauregata y Gundemara dieron un grito y se desvanecieron en polvo. Entonces, Tomasito tomó en la mano la otra vela y acudió hasta donde estaba el anciano.

– Veo que obraste bien- dijo el anciano, que en realidad no era otro que San José- Ahora, vayamos a ver a tu padre.

Tomasito entró en el palacio y buscó a su padre. Al encontrarlo, le dijo, con la vela en la mano:

– Dime, papá, ¿a quién quieres más, a mamá o a la reina Rosa?

Su padre no dudó:

– Por supuesto, a tu madre.

En ese momento apareció por la puerta la reina Rosa, quien miró la vela con horror. Tomasito la apagó y la malvada bruja Espinarda desapareció para siempre. Tomasito pudo liberar a su madre y justo cuando iba a dar las gracias al anciano, éste ya había desaparecido.

– Ay, hijo mío- dijo la reina- No he dejado de pedir a San José que nos ayude… y siento que me hizo caso…

Desde entonces, la familia vivió feliz y contó para siempre con la protección de San José.

Qué temas puedes trabajar con el cuento ‘El príncipe Tomasito y San José’

Con este cuento popular para niños, puedes reflexionar acerca de:

La bondad y la maldad.

– El valor de la prudencia.

– Las tentaciones.

– La resolución de problemas.

– La necesidad de creer.

Reflexiones sobre este cuento para niños

Este cuento no solo nos habla del triunfo de la bondad sobre el mal, sino que además, es una llamada de atención sobre todos estos temas:

No olvides nunca la prudencia: está claro que el rey no podía saber qué se escondía tras esa voz que salía de la rosa blanca, pero si hubiera sido prudente, tal vez hubiera preferido no abrir la caja… por si acaso. Sin embargo, la curiosidad le pudo y no pensó en las consecuencias de dejarse llevar por ese impulso de querer averiguar qué pasaba con esa rosa. Sin embargo, Tomasito demostró después que se podía ser prudente y buscar una forma inteligente de resolver el problema.

La obediencia que resultó beneficiosa: Tomasito se encontró con un anciano que le dio un consejo. Podía haber desconfiado de él, pero en lugar de eso, decidió obedecerle y al final ese consejo, le salvó la vida. A veces un buen consejo puede ser tremendamente útil. Tomasito no hizo caso a las distracciones que aparecieron junto al pozo y gracias a ello, pudo salvar su vida.

Más reflexiones sobre este cuento para niños

¿El instinto o la inteligencia?: sin duda, ante una situación complicada, lo mejor es hacer caso al instinto de supervivencia, pero si además se utiliza para ello la inteligencia y la capacidad de ‘atar cabos’, mucho mejor. Tomasito al ver las tres velas, entendió que representaban a cada una de las brujas, y un instinto le llevó a apagarlas, un instinto guiado sin duda por su inteligencia. Esto le ayudó a librarse de las malvadas brujas y a liberar a su madre.

La necesidad de creer: el otro protagonista de esta historia, junto con el príncipe Tomasito, es San José, quien responde a las súplicas de la madre, que aún encerrada en el sótano, no deja de creer y confiar en que recibirá ayuda para poder salir de su prisión.Tener fe y esperanzas son pilares básicos para conseguir salir de un problema.

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