Un divertido cuento popular español para leer con los niños

No hace falta ser más fuerte, ni más rápido, sino más astuto. Y si no, no dejes de leer ‘El sapo y el ratón’, un divertido cuento popular español para niños que nos habla de picaresca y de cómo la inteligencia y el ingenio pueden más que muchas otras habilidades.

El divertido cuento para niños ‘El sapo y el ratón’

Cuento popular para niños: El sapo y el ratón
‘El sapo y el ratón’ un divertido cuento para niños

Tocaba un sapo la flauta en una tranquila noche junto a un pantano, cuando salió de su madriguera un ratón y le dijo:

– ¿Podrías dejar de tocar, sapo, que intento dormir y no puedo?

– No sé de qué te quejas tanto, pues ya ves que toco la flauta muy bien y son muy dulces las notas… Más bien me tienes algo de envidia, ratón.

– ¿Envidia yo a ti?- respondió petulante el ratón- Tocarás bien, pero ni de cerca puedes competir conmigo en muchas otras cosas. Por ejemplo, en correr, pues eres más bien lento y torpe y yo sin embargo soy veloz como las liebres.

– ¿Tan torpe me crees?

– Vaya que sí, lo creo y lo afirmo con rotundidad- dijo el egocéntrico ratón.

Y diciendo esto, regresó a su casa. El sapo entonces se acercó a la entrada del hogar del ratón y tocó de nuevo la flauta, pero esta vez, lo hizo mal para molestarle por sus palabras. El ratón salió de nuevo:

– ¡Eres realmente inosportable, sapo!- le dijo, muy enfadado.

El reto del sapo a una carrera

– He pensado, ratón, que ya que consideras que soy tan lento y torpe, podríamos hacer una carrera.

El ratón soltó una sonora carcajada.

– ¿De veras? ¿Te has vuelto loco? ¿Cómo vas tú a ganarme?

– Lo haré. Yo correré bajo tierra y tú por encima. Me apuesto mi flauta contra tu casa…

– No es un trato muy equilibrado, pero estoy tan seguro de ganarte, que acepto el trato- dijo el ratón- Así podré por fin romper en mil añicos esa horrible flauta.

– Muy bien, pues correremos hasta el árbol aquel que está al comienzo del bosque. Mañana a primera hora comenzará la carrera- terminó diciendo el sapo.

Y al llegar a su casa, llamó a la señora sapo:

– ¿Dónde estás mujer, que necesito verte?

Y ella se acercó dando pequeños saltitos:

– ¿Qué pasa, por qué estás tan alterado?

– Reté al ratón a una carrera.

– ¿Te volviste loco?

– No, verás, he pensado en algo para ganar. Pero debes ayudarme. Haremos un agujero en el suelo junto al árbol donde debe acabar la carrera. Tú estarás esperando allí, y cuando sientas que llega el ratón, debes sacar la cabeza y decir: ‘¡Ya estoy aquí!’

– ¿Y no se dará cuenta?

– Claro que no… para el ratón somos iguales.

El sapo y el ratón: comienza la carrera

El señor sapo hizo el agujero y la mujer sapo se escondió allí a primera hora de la mañana. El sapo llamó entonces a la puerta de la casa del ratón:

– Venga, perezoso, que empiece la carrera.

– Te veo animado, sapo… ¿te despediste ya de tu flauta?

– No creo que me haga falta…

Y entonces los dos contaron hasta tres. El ratón comenzó a correr veloz como una liebre y el sapo se metió en el agujero y dio solo dos pasos… La señora sapo, al notar cerca al ratón, sacó la cabeza y dijo:

– ¡Aquí estoy!

El ratón no podía creer lo que veía. ¿Cómo es que ya había llegado el sapo? Desesperado, aceleró aún más al dar la vuelta, pero antes de llegar, el sapo sacó la cabeza y dijo:

– ¡Llegué!

– ¡No puede ser! ¡Hiciste brujería!- protestó el ratón-. Descansemos un rato y volvamos a repetirla.

– Como quieras- dijo tranquilo el sapo.

Y después de unos minutos, el ratón dio la señal para empezar de nuevo. Esta vez corrió mucho más veloz, tanto, que hasta se dejaba las uñas por el camino. Sin embargo, antes de llegar al final, la señora sapo volvió a sacar la cabeza y dijo:

– Sí que tardaste, amigo…

El ratón, sorprendido, dio la vuelta y antes de llegar, vio al sapo tan tranquilo tocando la flauta.

– ¡Ag! ¿Cómo es posible?- dijo malhumorado el ratón, quien tuvo que aceptar la derrota y dejar su casa.

Y así es cómo el inteligente sapo consiguió ganar al veloz ratón gracias a su astucia y a la impagable ayuda de su esposa.

Qué valores puedes trabajar con el cuento ‘El sapo y el ratón’

Puedes usar este fantástico cuento popular para hablar con los niños de:

– La prepotencia o vanidad.

– El uso del ingenio y la inteligencia para resolver problemas.

– Los celos.

La humildad.

Reflexiones sobre este cuento para niños

Cuidado con dejarse llevar por los celos, que nos llevan de cabeza a la vanidad. Y ésta a su vez, termina por pasar factura:

No te dejes llevar por los celos: el ratón ciertamente envidiaba la capacidad del sapo de tocar la flauta, pero no quería reconocerlo. Es más, se creía superior por ser más rápido. Su vanidad le llevó a proponer la carrera, pero no contaba con que el sapo además era muy inteligente.

Usa la astucia para resolver problemas: la picaresca es muy útil cuando necesitamos resolver un problema y el sapo supo utilizarla gracias a la ayuda de su esposa. Nada como la inteligencia para cubrir algunos otros defectos. Puede que no seas el más fuerte o el más rápido, pero si usas la inteligencia, serás imbatible.

La falta de humildad: si el ratón hubiera sido más humilde, hubiera reconocido el don del sapo para tocar la flauta y no hubiera perdido después su casa. La falta de humildad le llevó a la prepotencia y a dejarse llevar a su vez, por un impulso que le cegó por completo y no le dejó ver que en realidad el sapo estaba ‘haciendo trampas’.

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