Una fábula de Esopo para niños y adolescentes

Quien mucho presume, poco tiene. Así que a veces es mejor callar y hablar solo cuando corresponda. ‘La rana gritona y el león’ es una fábula corta de Esopo que nos advierte del peligro de la vanidad, ya que anula nuestro sentido de la prudencia y nos hace creer cosas que no somos. No te pierdas la fábula y sus reflexiones finales.

Una fábula corta sobre la vanidad y la prudencia: La rana gritona y el león

La rana gritona y el león, una fábula corta sobre la vanidad
La rana gritona y el león’, una fábula corta sobre la vanidad

Paseaba un león hambriento por el bosque cuando lo vio una rana, que se escondía bajo una enorme hoja. La rana se hinchó toda orgullosa y empezó a croar con todas sus fuerzas.

– Croaaac, croaaac.

El león, al escuchar aquel ensordecedor sonido, sintió algo de temor. ¿Qué animal sería aquel capaz de gritar con aquella fuerza? Pero de pronto, la rana, envalentonada, y al ver que el león tenía miedo, salió dando pequeños saltitos de su escondite.

El león, al verla, le puso la pata encima y dijo entre risas:

– ¿Pero cómo se te ocurre desafiarme? Tan pequeña y dando esos gritos…

Y diciendo esto, se la comió.

Moraleja: «Mucho hablar y poco que decir. Mantente en silencio antes de meterte en problemas»

Qué temas puedes trabajar con la fábula ‘La rana gritona y el león’

Sin duda, con esta fantástica fábula corta, podrás trabajar temas muy interesantes, como:

La vanidad.

– El sentido de la prudencia.

– La humildad.

Reflexiones sobre esta fábula corta de Esopo

La realidad es que el sentido de supervivencia hubiera dicho a la rana que se estuviera muy callada y quieta ante la presencia de un enemigo tan poderoso como el león, pero su vanidad le dijo algo bien distinto:

No te dejes llevar por la vanidad: creernos más poderosos y hasta invencibles, es un peligro. Hace que formemos una imagen distorsionada de la realidad y terminemos cayendo en alguna imprudencia, tal y como le pasó a la rana en esta fábula. Se pensó que con su vozarrón conseguiría atemorizar al león y en un principio sí lo hizo, pero al pensar que ya era invencible y dejarse ver, perdió todo lo que había conseguido. Un error de prepotencia y vanidad que le salió muy caro.

Un poco más de humildad: la humildad sí se alía sin embargo con el sentido de la prudencia. Si la rana hubiera sido más humilde y se hubiera dado cuenta de que jamás podría vencer al león, el sentido de la prudencia le hubiera aconsejado quedarse donde estaba y hubiera salvado su vida, ya que el león no la hubiera visto al pasar.

Más reflexiones sobre esta fábula corta

Habla solo cuando tengas algo importante que decir: otra de las moralejas que sacamos de esta interesante historia de Esopo es que a veces hablamos de forma arrogante sin más, sin aportar nada importante. Hablar por hablar, sin pensar antes lo que vamos a decir y cómo nos puede afectar, puede meternos en serios problemas, como le pasó a la rana.

Más prudencia en todo: tanto en los actos como en las palabras, deberíamos dejarnos llevar por el sentido de la prudencia. De esta forma evitaríamos caer en problemas como este.

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La rana que decía ser médico
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Fábula de Esopo para niños
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Las dos cabras, una fábula de Esopo sobre la terquedad
Las dos cabras

La rana que decía ser médico: la vanidad es también la culpable de que mintamos, y estas mentiras también nos llevan a meternos en problemas y sobre todo, a perder credibilidad frente a los demás.

El tordo goloso: si nos dejamos llevar por los impulsos sin pensar en las consecuencias, podemos caer en problemas que luego lamentaremos. Muchos serán irreparables.

Las dos cabras: la terquedad y la falta de humildad tampoco son buenas amistades. De u problema, podemos terminar bastante mal si no somos capaces de ceder en cierto momento…