Descubre qué significa la rosa con espinas en el Principito y cuál es la diferencia entre querer y amar

Descubre qué significado oculta el capítulo del Principito y la rosa. Dentro del libro ‘El Principito’, Antoine de Saint-Exupéry habla de una rosa que el Principito cuida con cariño, pero de la que percibe orgullo y vanidad. Aquí encontrarás esa maravillosa historia y su significado.

La historia del Principito y la rosa, para niños y mayores

El Principito y la rosa, y la diferencia entre querer y amar

Me encontraba un día intentando arreglar una pieza delicada de mi avioneta averiada, en medio del desierto, con muy poca agua y junto al pequeño Principito, que miraba absorto mis maniobras.

El Principito era realmente desconcertante. Le encantaba preguntar en medio del silencio y de forma totalmente espontánea. Y así, mientras yo me afanaba en arreglar mi avioneta, él preguntó:

– Si los corderos comen arbustos, ¿comerán también flores?

Yo estaba muy concentrado en mi tarea, y no sabía muy bien qué contestaba:

– Claro, ¿a qué viene eso? Los corderos se comen todo lo que encuentran.

– ¿Y flores con espinas también?

– También.

– Pero entonces, ¿para qué le sirven las espinas a las flores?

El Principito nunca se daba por vencido. Si hacía una pregunta, la hacía una y otra vez hasta obtener una respuesta.

– ¡No sirven para nada! Son pura maldad de las flores… – contesté entonces muy enfadado.

Entonces noté que el Principito se enojaba, algo realmente extraño en él.

– Eso no es posible- dijo entonces- Tienen que servir para algo. Las flores no son malas, solo son ingenuas, y débiles. Se defienden como pueden, y ellas se creen terribles con sus espinas…

– Deja de hablar ya de las flores, estoy intentando hacer algo serio.

La historia del Señor Carmesí y el amor del Principito por su flor

– ¡Hablas como los mayores!- dijo entonces el Principito, y eso me hizo sentir mal- Eres como el Señor Carmesí que conocí un día, que solo hacía sumas y más sumas. Pero no se había parado nunca a oler una flor, ni a contemplar una puesta de sol, ni a observar las estrellas. Y él se creía más serio por hacer sumas. Y no sabía nada. Ni jamás ha querido a nadie. Solo a sus sumas. Repetía siempre lo que tú has dicho. Y lo peor es que no era un hombre, sino un hongo.

– ¿Un hongo?

– Sí, un hongo… Hace millones de años que las flores fabrican espinas y lo hacen porque se creen más seguras. Como mi flor. Ella es única, ¿y no se merece que me preocupe por ella? Para ella, un cordero puede significar el final. Para ella, podrían desaparecer todas las estrellas y puestas de sol para siempre. ¿Y no es importante mi pregunta? ¿No es seria? Mi flor está sola, y solo deseo que mi cordero no acabe con ella. Si alguien ama a una flor de la que no existe más que un ejemplar entre los millones y millones de estrellas, es bastante para que sea feliz cuando mira a las estrellas. Se dice: ‘mi flor estará allí, en alguna parte…’.

Y el Principito rompió a llorar, y en ese momento dejé todo lo que hacía, y me importó bien poco no poder arreglar mi avioneta y morir de sed allí mismo. Sólo deseaba encontrar la forma de evitar que él llorara y me pudiera perdonar.

– Dibujaré un bozal para tu cordero… – le dije entonces.

La rosa y el Principito, y la diferencia entre querer y amar

Poco a poco comencé a entender su dolor. Él amaba a esa flor por encima de todo. En su planeta, nacían baobabs y pequeñas flores que solo vivían un día, flores como las amapolas, efímeras. Pero un día, germinó una semilla que no sabía de dónde había llegado. Y en lugar de una de esas pequeñas flores, comenzó a crecer una flor más alta, más grande y más hermosa.

Tardó mucho en mostrar su belleza, y le crecieron unas cuantas espinas en el tallo. Pero cuando nació, el Principito se quedó extasiado con su belleza. Ella dijo:

– Perdona, me acabo de despertar. Estaré horrible…

– Eres muy hermosa- contestó el Principito.

– ¿Verdad que sí?- dijo la rosa entonces- ¡Y he nacido al mismo tiempo que el sol!

El Principito se dio cuenta enseguida que no era muy modesta, pero sentía ternura hacia esa flor…

– ¿Puedes traerme el desayuno?- le dijo entonces la flor.

Y el Principito regó a la rosa.

– ¿Podrías ponerme algún biombo por la noche para que el frío no me molestara?

El Principito buscó algo y encontró una especie de globo de cristal con el que cubría por las noches a la rosa. El Principito notó que la flor algunas veces mentía, con tal de conseguir que le atendiera en todos sus caprichos, pero él accedía siempre de buena gana. Pero su flor comenzó a hacerle sentir remordimientos con las palabras que le dedicaba, y el Principito comenzó a sentirse muy desgraciado, hasta el punto de querer emigrar de su planeta.

– No tenía que haber hecho caso a sus palabras- me contó el Principito- Tenía que haber hecho caso a sus actos, y no a sus palabras. Ella me regalaba su aroma, perfumaba mi planeta, y me ofrecía su belleza. No lo entendí entonces. ¡Era tan contradictoria! Pero yo era demasiado joven par aprender a amarla.. Así que aproveché la migración de los pájaros para salir del planeta. Antes arranqué bien todos los matorrales de baobabs y desholliné los volcanes activos y el único que no estaba activo, pero por si acaso… Y después me despedí de mi rosa.

– Te amo- le dije.

– Yo también te quiero- dijo la rosa.

– No es lo mismo- contesté.

– He sido tonta- me dijo ella- Ahora lo entiendo… te pido perdón. Sé feliz.

Ella no quiso que pusiera el biombo de cristal.

– No me hace falta. Un poco de fresco me vendrá bien.

– Pero los animales…

– Prefiero que vengan las orugas. Si no… ¿cómo conoceré a las mariposas?

La flor tosió.

– No es porque esté resfriada. Venga, vete ya.

Supe que debía irme, porque mi flor es muy orgullosa, y no quería que la viera llorar.

Valores que puedes trabajar con esta historia del Principito

Esta extracto del Principito te ayudará a trabajar estos valores y temas:

El valor de la empatía.

La humildad y la modestia.

El amor verdadero.

– La responsabilidad.

La bondad.

– El orgullo y la vanidad.

Reflexiones sobre El Principito y la rosa para niños y mayores

La historia del Principito y la rosa nos ayuda a reflexionar sobre la empatía, y las formas tan complejas que a veces adquiere el amor. De hecho, no es lo mismo querer que amar. Aquí tienes algunas conclusiones de esta preciosa historia:

La diferencia entre querer y amar: La rosa al final pudo entender la diferencia entre querer y amar a alguien. Así se dio cuenta de que ella había querido al Principito, mientras que el Principito la amaba a ella. Ella necesitaba al Principito, le quería porque era necesario para estar a salvo en el Planeta. Pero el Principito se preocupaba por ella, se sacrificaba por ella… la amaba. Amar es desear el bien y la felicidad del otro. Querer es sentir la necesidad de tener al otro a tu lado por algún fin concreto.

La vanidad y el orgullo a veces son espinas protectoras: Muchas veces huimos de personas vanidosas, orgullosas, que parece que siempre están presumiendo de sus virtudes. Sin embargo, a menudo esa forma de ser es simplemente una coraza, unas espinas con las que intentan protegerse de los peligros. Quizás se trate de personas frágiles, delicadas, que no quieren mostrar a los demás su fragilidad por temor a que les hagan daño. Por eso proyectan una imagen diferente a cómo son de verdad. Y de verdad son personas tiernas y buenas, pero que no son capaces de mostrar sus emociones verdaderas. Tal y como le pasaba a la flor del Principito.

No te fíes de las palabras:Observa los actos: El Principito se lamenta al final de haber hecho más caso a las palabras de la flor que a sus actos. Se dejó llevar por el dolor que provocaban en su corazón las duras palabras de la flor, vestidas de orgullo y vanidad, y no se dio cuenta de que en realidad lo verdaderamente valioso de la flor era todo aquello que le estaba regalando, como su perfume y su belleza. Las palabras nos confunden, son engañosas y a veces se pronuncian sin querer. Pero los actos son verdaderos y nacen del corazón. Quédate pues con los actos, y no con las palabras.

Tú también eres único para alguien: Para el Principito, su flor era única en el planeta. La conocía y la amaba, la cuidaba y la protegía. Todos tenemos cerca flores que amamos y cuidamos como a la flor del Principito, flores únicas por las que sentimos una profunda empatía. Podemos sentir su dolor y su alegría, y ser capaces de posponer cualquier cosa importante por ellas, porque de hecho ellas son lo más importante en nuestra vida. A esto le llamamos empatía.

Las cosas realmente importantes de la vida: Pensaba el aviador que reparar su avión era muy importante, pero el Principito le abrió los ojos. Lo realmente importante es que la persona a la que amas esté bien. Lo importante son los demás. Se pensaba el hombre Carmesí que era serio e importante por saber resolver sumas imponentes. Pero…. si no ama, ¿puede ser feliz? Las cosas importantes son las cosas cotidianas, cuando de pronto dejan de ser cotidianas para convertirse en un momento único y especial: una puesta de sol, un amanecer, una estrella en el cielo… Puede ser una sonrisa o una caricia. ¡Pueden ser tantas cosas! Pero siempre nos inspiran ternura y amor.

Algunas preguntas de comprensión lectora para ayudar a tu hijo a entender mejor esta historia

Ayuda a tu hijo a mejorar su atención y comprensión lectora haciéndole algunas preguntas al finalizar la lectura. ¿Qué tal estas?:

1. ¿Qué le preguntó el Principito al aviado mientras él intentaba reparar su avioneta?

2. ¿Por qué se enfadó el Principito?

3. El Principito tenía en su planeta una flor muy especial. ¿Cómo era?

4. ¿Por qué decidió irse el Principito de su planeta?

5. El Principito se arrepintió de haberse ido y haber juzgado a su flor de forma errónea. ¿En qué estaba equivocado?

Más historias del Principito con sus reflexiones

El Principito es un libro indispensable en la literatura, no solo infantil. Está repleto de metáforas y mensajes fascinantes. Aquí tienes algunas de sus historias:

El Principito y el dibujo del elefante y el cordero: Aquí conocerás al Principito y aprenderás a mirarlo todo con los ojos de un niño. Descubre cómo le conoció el aviador.

El Principito y los baobabs: En el planeta del Principito, nacían baobabs que él se afanaba en arrancar todos los días. ¿Sabes por qué lo hacía? ¿Qué significan los baobabs? No te pierdas este increíble relato.

El Principito y el rey: un fantástico relato sobre la obsesión de los adultos por las apariencias. ¿Para qué usar la autoridad cuando no se necesita?

El Principito y el vanidoso: la vanidad llega a deformar el mundo de tal forma que la realidad es otra bien diferente. Fantástico cuento corto para entender por qué es tan necesario el valor de la humildad.

Author

Estefanía Esteban es periodista y escritora de literatura infantil. Ha publicado el libro 'Cebricornio' con la editorial Babidibú.

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