Un cuento clásico de princesas para niños con valores

‘La princesa y el guisante’ o ‘Una verdadera princesa’ es un cuento infantil de princesas para niños con valores. Escrito en 1835 por Hans Christian Andersen, es uno de los pocos cuentos de este escritor danés que cuenta con un final feliz. Descúbrelo aquí.

Un cuento infantil con valores para niños : La princesa y el guisante

Cuento de princesas para niños

Hace mucho tiempo, existió un príncipe que deseaba casarse con una princesa de sangre real. Pero, después de recorrer todo el reino, no encontró ninguna muchacha que realmente le gustara.

Comenzaron a llegar al castillo más jóvenes diciendo que eran princesas. Para saber si decían la verdad, la reina colocaba un guisante sobre la cama de invitados y encima añadía 20 colchones más.

– Si es una princesa- decía la reina- notará el guisante.

Y ninguna de las aspirantes superó la prueba.

Así que el príncipe pronto desistió de su empeño y se refugió en su castillo, muy triste y decepcionado. Hasta que un día tormentoso, alguien llamó a la puerta.

Su padre, el viejo rey, salió a abrir. Y encontró a una hermosa joven, totalmente empapada por la lluvia, que pedía un lugar donde poder resguardarse.

– Por favor- dijo la chica- Busco un lugar en donde refugiarme de la tormenta. Soy una princesa y vengo de un país lejano.

– ¿Una princesa?- repitió el rey- ¿De verdad? ¿Y con esas pintas? ¡Ja,ja,ja! Bueno, sea como sea, sea mejor que entres o pillarás un buen resfriado.

Y el rey dejó entrar al castillo a la joven.

De cómo averiguaron los reyes si la joven decía la verdad

El rey informó de aquella inesperada visita a la reina, y le contó que la joven aseguraba ser una princesa.

– Con que eso dice… Bueno, pues pronto averiguaremos si dice la verdad-dijo la reina con una pícara sonrisa.

Y la reina ordenó a los sirvientes que prepararan la habitación de invitados. Ella entro. y sobre la cama puso un guisante diminuto.

– Pongan encima de este guisante 20 colchones de pluma de oca, como las otras veces- dijo entonces la reina. Y los sirvientes del castillo obedecieron la orden real.

La joven durmió aquella noche sobre una montaña de colchones. Los reyes eperaban impacientes el resultado.

La joven princesa y el príncipe

Al día siguiente, la reina preguntó a la joven:

– ¿Qué tal? ¿Cómo dormiste esta noche?

Y la joven contestó:

– Uff… ¡fatal! Algo se me clavaba en la espalda y tengo un dolor horrible.

– Pero… – dijo extrañado el rey- Si nuestras camas son muy cómodas. Ningún invitado se quejó nunca…

– Bueno, en este caso yo sí sé lo que pasó- dijo la reina. Y guiñó a su esposo un ojo para que intuyera el plan que había tramado la noche anterior.

De esta forma, decidieron invitar a la joven princesa a quedarse más tiempo, y su hijo, el príncipe, comenzó a enamorarse de ella.

Al cabo de unos días, anunciaron la esperada boda real, y le guisante, por supuesto, pasó a formar parte de la diadema de la princesa en la boda.

Qué valores puedes trabajar con este divertido cuento

Con este cuento, podrás hablar con tu hijo de todos estos valores:

El valor de la caridad.

– Lo bueno de usar el ingenio.

La sinceridad.

– El valor de la gratitud.

Reflexiones sobre el cuento de La princesa y el guisante

Este cuento de Hans Christian Andersen, al principio se tomó como una burla en forma irónica sobre la realeza. Sin embargo, también incluye todas estas otras reflexiones:

El ingenio para descubrir la verdad o destapar una mentira: Llama la atención el truco tan sutil que la reina utiliza para saber si la joven dice la verdad. Con un simple guisante, ella puede ser capaz de saberlo, porque las princesas, acostumbradas a dormir en camas tan cómodas, serían capaces de detectar un simple guisante bajo todos esos colchones.

Ofrece caridad a quien lo necesite: La joven, sea o no princesa, necesitaba ayuda y un lugar donde guarecerse de la tormenta. Los reyes en este sentido fueron caritativos y no dudaron en ayudar a la chica. Un valor esencial que después fue recompensado con el amor entre la chica y su hijo.

El valor de la gratitud: La joven, a pesar de dormir de forma incómoda, estaba realmente agradecida a los reyes por haberle ofrecido cobijo. De hecho, no dudó en quedarse algunos días más para conocer al príncipe, como muestra de agradecimiento.

Algunas preguntas de comprensión lectora

Ahora puedes utilizar este cuento para mejorar la atención y comprensión lectora de tu hijo. Bastarán unas preguntas al finalizar la lectura del cuento. Pueden servirte estas:

1. ¿Por qué estaba tan triste el príncipe?

2. ¿Qué quería la joven que llamó al castillo?

3. ¿Cómo averiguó la reina si la chica era o no una princesa?

4. ¿Consiguió el príncipe encontrar a su princesa?

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