Un cuento sobre el acné para niños y adolescentes

Aquí tienes una fantástica herramienta para hablar del acné: ‘El folículo piloso que no tenía pelos en la lengua‘. Se trata de un cuento del doctor Darío Fernández Delgado que nos ayuda a entender cómo surge el acné y qué no debemos hacer para empeorar la situación.

Un fantástico cuento sobre el acné: El folículo piloso que no tenía pelos en la lengua

Un cuento para adolescentes sobre el acné: e folículo piloso que no tenía pelos en la lengua
El folículo piloso que no tenía pelos en la lengua, un cuento sobre el acné

Había una vez en una ciudad, ni chica ni grande, una chica que, como todas las de 15 años a esa edad, era su mirada entre dulce y cándida, entre desafiante e insegura, pero era una niña buena y estudiosa y muy muy responsable.

Adaptada y aceptada en su colegio y por sus compañeros, pero inadaptada con su propia cara que inexorablemente en el espejo, cada mañana y cada tarde, cada tarde y cada noche y cada vez que al baño entraba, su acné le reflejaba.

El limpio y pulido espejo pero malvado, le atormentaba… y la disparaba una cascada de pensamientos que la atormentaban con desprecios imaginarios, con rechazos inexistentes.

Cada vez que se miraba en ese chivato cristal de pared, éste le devolvía más y más granos. Cada vez más numerosos y más feos cada vez. De su rastreadora retina partían ‘resonomagnéticomiradas’ que palmo a palmo escaneaban su cara y siempre descubrían otro y otro y otro grano al que afanosamente aplastaba, estrujaba, ahogaba, reventaba.

Ni con maquillaje conseguía los granos enterrar ni apartar todas las descaradas miradas.

El día en el que el fonículo piloso habló

Ella siempre pensaba que los demás pensaban que era la más fea de la clase, que los chicos no la querrían besar. Y tanto se atormentaba y tanto se miraba, que cada vez se sentía más culpable de su mala suerte, cada día más fea…

Ya no se veía su bonita sonrisa, su infinita generosidad altruista de adolescente, sus buenas notas, su compañerismo solidario y, en fin, tantas y tantas cosas buenas que tenía.

Hasta que un día, uno de sus folículos pilosos de su cara, tomando la voz de portavoz de sus compañeros, haciendo un descomunal esfuerzo por abrirse, habló:

“Nos estás apretando y estrujando todos los días. ¡Y somos los encargados de eliminar la grasa que producen tus glándulas sebáceas! Tú desconoces que los folículos como yo, que algo o alguien, nos han metido en esto del acné, hemos sido hechos con conducto excretor tan estrecho, tan estrecho, que no damos abasto para eliminar el sebo y que nos atascamos.

No sabes que se nos  pone tan difícil, tan difícil la eliminación de la grasa que no paran de bombearme tus glándulas, que unas veces nos hinchamos tanto que nos abrimos y nos desgarramos por eliminar tu grasa y formamos los comedones, que son esos puntitos negros que tanto te molestan. Esos comedones son nuestra muerte por ayudarte. Todos los días morimos por ti”.

El folículo pilar que no tenía pelos en la lengua sigue hablando con la joven

“También lo intentamos hacia adentro y queriendo que no lo veas, nos enterramos en tu piel en forma de quistes que los médicos llaman comedones cerrados.

Tampoco notas que una  inoportuna bacteria de impronunciable nombre:  Propionibacterium, prolifera y anda tan ancha en este ambiente de sebo y obstrucción. Esta oportunista bacteria posee una maldita enzima llamada lipasa que degrada los triglicéridos de la grasa a ácidos grasos y estos provocan mediadores químicos de la inflamación que tanto te molesta. Son ellos, no nosotros, ¡Que lo sepas!”.

El folículo piloso quiere ayudar a la joven

“Tú no eres culpable de nada, ni responsable. A ti no te pasa nada. Somos nosotros los que tenemos el problema. Déjanos ayudarte. No nos revientes con las uñas de tus bonitas manos. Metes los gérmenes dentro de tu piel. Y luego, por si fuera poco, nosotros tenemos que hacer de ‘desentierragranos’.

¡Ah! y  nosotros no tenemos nada que ver con el chocolate. Come lo que quieras, pero no te pases. Ni el chocolate ni la pizza que tomas por las  noches te producen  granos por la mañana.

Que tampoco te engañen, que aunque el bronceado de la playa no nos cura, tu disfruta del sol y olvídate de nosotros. Seguiremos intentando eliminar grasa.

Tú corre, juega, nada, quema grasas. ¡Quítanos tarea! Eso sí, utiliza cremas hidratantes pero no exfoliantes con alcohol. Somos astemios y el alcohol nos irrita hasta inflamarnos y no queremos que por las tardes se te ‘cangrejee’ cara”.

Lo que ella puede hacer por el acné

“Y por nosotros no dejes de acudir a fiestas. Sí puedes maquillarte, aunque una piel joven como la tuya luce siempre bien sin maquillaje. Pero si quieres pintarte, por favor usa productos “no acnegénicos”, esos que no tapan los poros de tu piel. ¡No nos tapes la salida! Ya sabes que estamos trabajando para drenar grasa hacia afuera.

Ahora que lo pienso, podrías ayudarnos. Algunos cosméticos tienen ingredientes contra el acné. Hay uno que tiene mucho oxígeno, por eso se llama PERóxido de benzoilo y nos viene muy bien.

También nos gustan los sabores ácido, como los que llevan ácido salicílico. Lo fuerte nos da ‘vidilla’.

Tú en la fiesta, a lo tuyo. Salta, baila, diviértete. Mueve tu esqueleto. Quema sebo. Ayúdanos a desengrasar tus glándulas.

No nos vigiles a cada instante en el espejo. ¡Aléjate del espejo de la pared! ¡Mírate en el espejo de tu alma“.

El final del discurso del folículo piloso que no tenía pelos en la lengua

Sabemos que el resto de tu cuerpo está bien. Y tus neuronas nos informan que eres tú la que piensas que te rechazan por nosotros. También sabemos  que los tentáculos de tus neuronas no han registrado mensajes despectivos del exterior, que todos proceden de tu ‘autofábrica’ de pensamientos negativos, llena de criticones internos…

Que la gente te quiere, que te quieren y estiman tus amigos, tus padres, que nadie ni en ningún sitio te han rechazado por tu acné y que incluso han oído decir a algunos adultos suspirar cuando pasas ¡Quién tuviera acné juvenil!

Y  hoy te queríamos decir que tus neuronas nos han dicho hoy que pases de tu acné, que no nos registres en tus neuronas, que por cada grano que nos veas, que ya sabemos que no te gustamos, te digas 10 cosas buenas que te gustan o gustan a los demás de ti. Que se la neutralices  a tus granos, que te  la juegues, que tú ganas a los granos”.

Darío Fernández Delgado (Médico de Familia y Psicólogo)

Reflexiones finales sobre el cuento del folículo piloso que no tenía pelos en la lengua

El acné puede llegar a ‘tocar’ la autoestima del adolescente. De pronto piensa que esos granos crean rechazo en los demás. Sin embargo, son pensamientos generados dentro de nosotros de forma irracional. Son pensamientos muy destructivos que pueden transformarse, por supuesto, en algo positivo.

Ayuda a tu hijo adolescente si tiene acné a valorar lo realmente importante y no el exterior y por supuesto, ayúdale a cuidar su piel para mejorar en todo lo posible este problema o acabar definitivamente con él.

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