El capítulo del Principito y las rosas con sus explicaciones

El capítulo XX del libro El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry, nos cuenta la historia de El Principito y las rosas. Después de pasar por unas montañas que solo le respondían con sus mismas palabras (por culpa del eco), El Principito se sorprende al encontrar más rosas igual que aquella que dejó en su planeta y a la que consideraba como única en el mundo. Descubre aquí qué sucedió entonces y presta atención a las reflexiones finales.

La historia de El Principito y las rosas

El principito y las rosas, cuento para niños con valores
El Principito y las rosas, capítulo XX de El Principito

El Principito pensaba que la Tierra era un lugar puntiagudo, seco y salado. Además, al pasar por unas escarpadas montañas, el Principito saludó y solo le contestaban con sus mismas palabras. Como no conocía el eco, pensaba que eran los hombres, que no tenían imaginación y solo sabían contestar lo que escuchaban.

Pero tras las montañas, el Principito llegó hasta un hermoso valle verde poblado de rosas. Eran iguales que la suya.

– Buenos días- dijo muy educado el Principito.

– Buenos días, contestaron las flores.

– ¿Quiénes sois?- preguntó entonces él.

Somos rosas- contestaron a la vez todas las flores.

– ¡Vaya!- soltó sorprendido el niño.

Entonces de pronto sintió una gran tristeza. Su flor le había dicho que era única en el universo y no era cierto. Allí había más de cinco mil rosas como ella.

– Seguro que si las viera- pensó él- se sentiría tan humillada, que tosería mucho, mucho y se dejaría caer como si se desmayara, para aparentar que se estaba muriendo. Yo, por mi parte, tendría que cuidarla, porque si no, para humillarme a mí, sería capaz de dejarse morir de verdad… Y yo, que creía que tenía una rosa única y solo tengo una rosa ordinaria y tres volcanes que solo me llegan a la rodilla. Y quizás uno de ellos esté apagado para siempre… Realmente no soy un gran príncipe.

El Principito sintió mucha pena y se sentó en el suelo a llorar amargamente.

Qué temas puedes trabajar con El Principito y las rosas

Con este capítulo del libro de Antoine de Saint-Exupéry, podrás trabajar estas emociones:

– El sentimiento de frustración.

La tristeza.

– El sentimiento de traición.

– La angustia.

Reflexiones sobre este cuento corto para los niños

El sentimiento de engaño nos genera frustración y tristeza. Más aún si de pronto creemos haber vivido una gran mentira que nos condiciona por completo:

Qué pasa cuando nos sentimos engañados: cuando sentimos que alguien nos engañó o nos traicionó, podemos sentir ira o tristeza. También las dos cosas juntas. Es normal que se desencadene un torbellino de emociones. Porque se rompe una confianza, un vínculo que se había creado entre dos personas y cuyos cimientos se asentaban en la sinceridad. El Principito siente que ha sido engañado por su rosa y de pronto experimenta una emoción que le trastoca por completo: la de la tristeza.

Qué nos pasa cuando nos sentimos tristes: la tristeza es como un muro que nos aísla del mundo. Todo se oscurece y lo que antes parecía brillar, pierde su brillo. La tristeza en el caso del Principito, llega después de la frustración al sentirse engañado por alguien en quien confiaba y a la que adoraba. Su mundo tras esa mentira parece desmoronarse. Si ya no puede confiar en su rosa, ¿cómo sabrá si todo lo demás es verdad? Ya no se siente importante ni único, sino alguien ordinario y sin posesiones que merezcan la pena.

¿Y si la mentira no lo es tal?: la mentira puede doler aunque no siempre es una mentira de verdad sino algo que nosotros creemos que es una mentira. Es decir, cuando nos sentimos traicionados, pensamos que nos mintieron. Pero tal vez no estemos viendo la realidad. Quizás nos dejemos llevar por la ira o la tristeza sin recapacitar si de verdad la otra persona nos mintió o simplemente nosotros malinterpretamos sus palabras.

En el caso de la rosa, el Principito pensó que aquello que le decía, que era única en su especie en el universo, se refería a que no había en el universo ninguna flor igual que ella. Pero la rosa no se refería a que físicamente no existieran más flores como ella, sino que ella era única entre todas las demás. Todos somos únicos. Puede que haya millones y millones de personas. Pero como tú no habrá nadie. Puedes decir sin temor a equivocarte que eres único en el universo. El Principito lo entenderá más tarde, pero en ese primer momento se sintió traicionado y muy triste.

Otros preciosos capítulos de El Principito

El libro más famoso de Antoine de Saint-Exupéry es una auténtica joya. está repleto de hermosas metáforas que nos ayudan a reflexionar sobre temas esenciales de la vida: el amor, la tristeza, la tentación, el miedo… No te pierdas tampoco estos otros capítulos:

El Principito y la serpiente: en este capítulo, el Principito, que se encuentra solo, recibe la visita de una serpiente, que simboliza la tentación. Descubre qué sucede y cuáles son sus reflexiones.

El Principito y los baobabs: ¿qué simbolizan los baobabs en el planeta del Principito? Te va a sorprender, porque es algo que todos llevamos dentro…

El Principito y la rosa: aquí tienes la historia que te ayudará a entender la que acabas de leer mucho mejor. Descubre qué relación existe entre el niño y su rosa.

Author

Estefanía Esteban es periodista y escritora de literatura infantil. Ha publicado el libro 'Cebricornio' con la editorial Babidibú.

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