Esta historia, ‘Algo no anda bien’, es una anécdota que el quinto nieto de Mohandas Gandhi, Arun Gandhi, contó acerca de las enseñanzas aprendidas gracias a su padre. Se trata de un relato basado en un recuerdo del famoso activista y filósofo sudafricano, que trata de reflexionar acerca de la escasa utilidad de los castigos frente al ejemplo y la reflexión que dejan en nosotros algunas acciones.

TIEMPO DE LECTURA: 2 MINUTOS

El ejemplo que el padre de Arun Gandhi le enseñó: Algo no anda bien

Algo no anda bien, una anécdota de Arun Gandhi para reflexionar
‘Algo no anda bien’, una anécdota inspiradora de Arun Gandhi

Recuerdo mi infancia, mi adolescencia y mi juventud como una época feliz. Vivía en Durban, Sudáfrica, junto a mis padres y hermana. Nuestra casa estaba a 25 kilómetros del instituto que creó mi abuelo, y es donde estudiábamos. Estábamos muy apartados del ajetreo de la ciudad, así que cada vez que nos acercábamos hasta allí, por cualquier motivo, disfrutábamos mucho.

Tenía 16 años, y un día mi padre, Manilal, me pidió que le acercara en coche hasta la ciudad. Debía asistir a unas conferencias durante todo el día. Mientras, yo tendría que hacer unos recados. Entre ellos, llevar el coche al taller para una revisión.

«Fantástico», pensé. Podría hacer los recados muy rápido y aprovechar el resto del tiempo a mi antojo. Mi padre me pidió que le recogiera a las 17:00 horas.

En cuanto dejé el coche en el taller, se me ocurrió ir al cine. ¡Ponían una película de John Wayne! Así que me dejé llevar y perdí la noción del tiempo. Cuando miré el reloj… ¡Eran las 17:30 horas!

La lección del padre de Arun Gandhi: ‘Algo no anda bien’

Salí corriendo, recogí el coche en el taller y llegué a las 18 horas al lugar en donde había quedado con mi padre. Él esperaba a las puertas del edificio en donde se habían celebrado las conferencias. Me miró muy serio y me preguntó:

– ¿Por qué llegas tarde?

No podía decirle que me había ido al cine… ¿Qué pensaría de mí? Así que sin pensarlo más, dije:

– Resulta que tardaron más de la cuenta en el taller.

Dije esto, sin saber que él ya había llamado al taller. Al darse cuenta de mi mentira, dijo:

– Algo no anda bien. No te estoy educando como debería si no tienes la confianza suficiente como para decirme la verdad. Voy a reflexionar acerca de esto. Volveré caminando los 25 kilómetros.

Y así es cómo comenzó a caminar, con sus zapatos elegantes, a través de caminos angostos… Y como no podía dejarle solo en lugares tan oscuros, conduje el coche durante cinco horas tras él.

Ese día me marcó para siempre. No volví a mentir. Nunca. ¿Crees que hubiera aprendido esa lección de la misma manera si me hubieran castigado? Hubiera cumplido mi castigo y después, hubiera seguido mintiendo. Esto demuestra que la no violencia es mucho más poderosa que la violencia.

Qué temas podemos trabajar con este relato de ‘Algo no anda bien’

Utiliza esta anécdota tan inspiradora de Arun Gandhi, ‘Algo no anda bien’, para reflexionar acerca de:

  • El valor de la sinceridad.
  • La confianza.
  • Los castigos en la educación.
  • La no violencia como herramienta educativa.

Reflexiones sobre este relato de ‘Algo no anda bien’

¿Qué puede más, un castigo o una acción que nos ayude a reflexionar acerca de lo que hicimos mal? Esta genial anécdota de Arun Gandhi, ‘Algo no anda bien’, es el claro ejemplo de la eficacia de acciones ejemplares frente al castigo en la educación:

  • La confianza, necesaria para la sinceridad: El padre de Arun Gandhi menciona en este relato de ‘Algo no anda bien’ la confianza. Él se hace cargo del error de su hijo, de su mentira, porque considera que miente a su padre aquel que no tiene confianza para decirle la verdad. En la familia, crear un clima de confianza es vital para conseguir que todos sean sinceros los unos con los otros. La confianza erradica el ‘miedo’ a decir la verdad cuando se hizo algo mal. Los castigos precisamente destruyen ese clima de confianza…
  • Un castigo solo crea miedo: Insiste Arun Gandhi al final del relato en el tema del castigo frente a la reacción de su padre en esta historia de ‘Algo no anda bien’. Se pregunta si hubiera conseguido algo con un castigo, al que considera una ‘acción violenta’.

El castigo ante una mala acción solo crea más miedo a decir la verdad. El joven, si hubiera sido castigado, pensaría: ‘no puedo decir lo que hice mal y por qué lo hice, porque volveré a ser castigado’… así que la próxima vez intentará mentir mejor. Sin embargo, si se da cuenta de que la mentira hace daño a otros, y que la verdad no supone un castigo, sino una reflexión, el joven se sentirá capaz de decir la verdad ante el siguiente error que cometa. La lección que el padre de Arun Gandhi dejó a su hijo aquel día, una lección de no violencia frente al castigo violento, fue mucho más enriquecedora y positiva.

Una reflexión más sobre el relato ‘Algo no anda bien’

  • Los errores de los hijos, ¿son nuestros errores?: Otra de las lecciones que el padre de Arun Gandhi nos deja en esta anécdota de ‘Algo no anda bien’, es la responsabilidad en la educación de los hijos. En lugar de enfadarse y castigar a su hijo por mentir, Manilal Gandhi se sintió responsable al no haber creado en su hijo un clima de confianza suficiente para ser sincero. ¿Son los errores de nuestros hijos errores de educación? Evidentemente no en todos los casos, pero sí en gran medida, ya que la educación que los hijos reciben es la que les ayuda a crecer como personas. De ahí la importancia de educar en valores.

«El castigo ante una mala acción solo crea miedo a decir la verdad»

(Reflexiones sobre el texto ‘Algo no anda bien’)

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  • El niño y los clavos: Este cuento corto es una gran lección sobre la necesidad de medir nuestras palabras y nuestros actos, ya que pueden dejar una herida imborrable en los demás.
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Alcanzar un sueño, una preciosa e inspiradora anécdota de Jesse Owens
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Estefania Esteban
Estefania Esteban
Periodista y escritora de literatura infantil.

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