Una fábula corta para adolescentes y adultos sobre la manera de educar

Puede que la mejor manera de conseguir un cambio de actitud no sea el castigo ni la imposición. Esta fábula corta china, ‘El castigo del caballo’, sirve para darnos cuenta de qué camino debemos evitar a la hora de imponer una norma.

Una fábula corta sobre la forma de cambiar una actitud: El castigo del caballo

El castigo del caballo, una fábula china sobre los castigos
‘El castigo del caballo’, una fábula china corta sobre los castigos

Un viajero del reino de Song cabalgaba por un monte cuando se encontró con un río que debía cruzar. El caballo se negó a pasar por el agua y el hombre, enfadado, le metió a la fuerza en el río. Pero el caballo se negaba a dar un paso y volvía a salir del agua.

El hombre intentó de nuevo meter al caballo en el río a la fuerza otras tres veces más, pero el caballo se negaba una y otra vez a atravesar el río a nado. Es más, el animal cada vez estaba más asustado.

Desesperado, el viajero tuvo que dar la vuelta sin conseguir absolutamente nada. El caballo nunca haría caso de un asustador. Sí de un jinete.

Moraleja: «se consigue más con empatía que con imposición»

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Qué temas puedes trabajar con la fábula china ‘El castigo del caballo’

No intentes conseguir nada a la fuerza. Más bien utilizar la comprensión y la empatía. Con esta fábula corta, puedes trabajar todos estos temas:

La empatía.

– Cómo hacer cambiar una actitud.

– La sutileza frente a la imposición.

– El valor de la paciencia.

Reflexiones sobre esta fábula corta

Sin duda, se consigue mucho más con persuasión que con imposición. No intentes convencer a alguien a la fuerza para que cambie su actitud o te haga caso:

Lo que viene a ser ‘tener mano’: cuando una persona sabe acercarse de forma sutil a otra y consigue lo que quiere mediante la persuasión, se dice que ‘ha tenido mano’ para hacerle cambiar o conseguir que haga una cosa en concreto. Y es que, como dice el famoso refrán español, ‘se cazan más moscas con miel que con la mano’, lo que viene a decir que para conseguir algo de otra persona, antes de usar la fuerza y la imposición, debes ser delicado y utilizar un valor esencial que te ayudará mucho a lo largo de tu vida: la empatía.

La fuerza que asusta: cuando intentas por la fuerza que otro cambie o haga algo que no desea hacer, solo conseguirás que se enfade más, que entristezca o que tenga miedo. En este caso, el caballo estaba tan asustado ante la idea de tener que atravesar el río a nado que el solo hecho de que se lo impusieran a la fuerza, solo aumentaba más y más el pánico. Si el viajero hubiera utilizado la empatía, podría haber intentado convencer al caballo de otra forma.

La empatía, nuestro gran amigo: para conseguir un cambio de actitud o que alguien obedezca una norma o algo que deseamos que haga, tendremos que usar la empatía y la paciencia. Poco a poco, podremos convencerle si demostramos que con ello conseguirá algo de lo que se sentirá orgulloso.

Existe una buena técnica también, llamada ‘técnica del sándwich’, que consiste en comenzar con algo agradable, mostrar lo que deseamos que cambie o haga y terminar con una felicitación o agradecimiento por alguna de las virtudes de esta persona. Por ejemplo, en este caso, el viajero podría haber acariciado al caballo para tranquilizarlo mientras le dice que sabe que está algo asustado pero que él puede cruzar el río porque confía en él… después pedirle que cruce poco a poco el río y terminar recordando de nuevo lo bravo y ágil que es. Sin duda, si el animal nota confianza y consigue tranquilizarse, seguramente intente cruzar el río.

Otras fábulas chinas con las que podrás reflexionar sobre temas importantes

Aquí encontrarás otras fantásticas fábulas chinas muy cortas con las que podrás reflexionar sobre valores esenciales:

Una fábula china sobre el aprendizaje: El hijo del nadador
El hijo del nadador
Fábula china sobre las consecuencias de nuestros actos: El rob de la campana
El robo de la campana
La sospecha, una fábula china sobre los prejuicios para niños y mayores
La sospecha

El hijo del nadador: está claro que no nacemos sabiendo. Las habilidades se adquieren a lo largo de la vida gracias al esfuerzo y la perseverancia. Es decir, al aprendizaje y la práctica.

El robo de la campana: cree el ignorante y el necio que podrá esconder las consecuencias de sus actos con solo taparse los ojos. Pero no es así. Aunque tú no las veas, el resto sí lo hará.

La sospecha: tendemos a etiquetar a los demás hasta tal punto que somos capaces de acusar a otro de algo que no hizo solo por nuestras sospechas…