Una fábula corta sobre las consecuencias de nuestros actos

Esta fábula china, ‘El robo de la campana’, sirve para todas las edades, y nos habla de por qué no podemos escapar ni ocultarnos de las consecuencias de nuestros actos, sino que antes o después tendremos que ser responsables de ellos. Una fantástica fábula que encontrarás aquí acompañada de algunas reflexiones sobre el mensaje que nos transmite. Ha llegado hasta nosotros gracias a los discursos de Lü Buwei.

Una fábula china sobre las consecuencias de nuestros actos: ‘El robo de la campana’

Fábula china sobre las consecuencias de nuestros actos: El rob de la campana
El robo de la campana, una fábula china sobre las consecuencias de nuestros actos

Cuentan que, cuando una familia muy popular en una zona de China, la familia Fan, cayó en decadencia, un hombre se enteró de que guardaban una enorme campana en el trastero. Decidió entonces robarla para sacar algo de dinero de ella. Sin embargo, al verla, se dio cuenta de que era demasiado grande para llevarla a hombros.

Vio un martillo y decidió partirla. Pero al golpear con fuerza la campana, ésta sonó tanto, que fue escuchada en todo el pueblo.

La gente salió de sus casas para ver qué sucedía, pues sabían que el sonido salían de la casa de los Fan. Mientras se dirigían hacia allí, el ladrón, se tapó los oídos. Pensó que si él no podía oír el sonido, el resto tampoco lo escucharía.

Moraleja: “Nunca podrás ocultar las consecuencias de tus actos”

Qué temas puedes trabajar con la fábula ‘El robo de la campana’

Utiliza esta fábula china para trabajar:

– Las consecuencias de nuestros actos.

– En qué consiste la ingenuidad.

– La honestidad.

Reflexiones sobre esta fábula corta

Existe un proverbio africano que dice: ‘No puedes esconder el humo si encendiste el fuego’. Podría ser una buena moraleja para este fábula china de ‘El robo de la campana’.

No puedes ocultar lo que hiciste: ¿y sabes por qué no puedes hacerlo? Porque todos nuestros actos y todas nuestras decisiones tienen consecuencias, y éstas afectan al resto de personas que nos rodean. Por más que intentes ocultar lo que hiciste, siempre habrá alguien que se de cuenta de las consecuencias de tus actos.

La ingenuidad del ladrón: resulta que el ladrón pensó que si él no escuchaba el estrepitoso sonido de la campana, el resto de personas tampoco lo oirían. Efectivamente, la solución por evitar que nadie se diera cuenta de lo que estaba haciendo era que nadie pudiera oír la campana, pero la solución no era taparse uno mismo los oídos, ya que el resto sí podía escuchar el sonido. A veces la solución no está en hacer ‘oídos sordos’ o en taparse los ojos. La realidad sigue ahí aunque no la veas o no la escuches. La solución no es otra que asumir las consecuencias de nuestros actos.

La honestidad hubiera evitado todo: el ladrón solo pensaba en ocultar sus ‘fechorías’ cuando en realidad la única opción para evitar ese sonido hubiera sido no intentar robar la campana. Pero para ello tendría que haber puesto en marcha ciertos valores esenciales que se ve que el ladrón no poseía. Entre ellos, la honestidad. Intentar robar a una persona en decadencia que lo estaba perdiendo todo es bastante contrario a este valor esencial, ¿no crees?

Otras fantásticas fábulas chinas para reflexionar

Aquí tienes otros buenos ejemplos de fábula cortas originarias de la milenaria cultura china, que nos sirven para reflexionar. Textos cortos con unos profundos pensamientos:

El pájaro víctima de la bondad, una fábula china sobre la empatía
El pájaro víctima de la bondad
El príncipe y el arquero, una fábula con valores para adolescentes y adultos
El príncipe y el arco
La sospecha, una fábula china sobre los prejuicios para niños y mayores
La sospecha

El pájaro víctima de la bondad: a veces intentamos hacer el bien a otro y sin embargo, terminamos haciéndole daño. ¿Sabes por qué? Por falta de empatía. En realidad, si no sabemos qué necesita el otro, tal vez no acertemos con nuestras ‘buenas intenciones’.

El príncipe y el arco: no te creas todo lo que te dicen los demás. Muchos querrán adularte hasta tal punto de mentir con tal de ganarse tu confianza.

La sospecha: seguramente cuando leas esta fábula recordarás alguna ocasión en la que te pasó esto mismo. Y es que tendemos a ‘sacar conclusiones’ demasiado pronto de algunas cosas, sin tener pruebas. Nuestra capacidad de ‘etiquetar’ a ciertas personas tampoco nos hace un favor.