Aunque es bueno ayudar y ser bondadoso con las necesidades de otros, debemos elegir a quién se ayuda. ‘El hacha y el mango’ es una fábula corta de Félix María de Samaniego, que nos previene acerca de esa ‘solidaridad’ que se vuelve en nuestra contra. Y es que, ayudar a quien nos puede hacer daño, no es muy buena estrategia…

Una fábula corta de Samaniego sobre la prudencia: El hacha y el mango

Fábula corta de Samaniego: El hacha y el mango
‘El hacha y el mango’, una fábula corta de Samaniego

Paseaba un hombre muy triste por un bosque, pues su hacha no tenía mango y no podía utilizarla. Entonces, mirando a los árboles, dijo:

– ¿Podríais darme algo de madera para poder hacer un mango para el hacha?

Y el acebuche, compasivo, extendió una rama para que pudiera alcanzarla. El hombre aprovechó y fabricó con ella un mango, y una vez que por fin ya tenía un hacha, se encaramó a los mejores árboles: un roble, un nogal, un pino… y fue cortando las mejores ramas.

Los árboles dijeron entonces, entristecidos y dolidos:

– En qué momento decidimos ayudar a nuestro enemigo…

Moraleja: “gran virtud el ser generoso y caritativo, pero no si lo eres con tu enemigo”

La fábula del Hacha y el mango en verso

Esta que has leído es una versión de la fábula original de Félix María de Samaniego. Sus fábulas son en verso. Aquí la tienes por si prefieres leerla de esta forma:

Un hombre que en el bosque se miraba 

con una hacha sin mango, suplicaba

a los árboles diesen la madera 

que más sólida fuera

para hacerle uno fuerte y muy durable. 

Al punto la arboleda innumerable

le cedió el acebuche; y él, contento,

perfeccionando luego su instrumento, 

de rama en rama va cortando a gusto 

del alto roble el brazo más robusto. 

Ya los árboles todos recorría,

y mientras los mejores elegía,

dijo la triste encina al fresno: “Amigo:

infeliz del que ayuda a su enemigo”.

(Félix María de Samaniego)

Qué valores puedes trabajar con esta fábula corta

Utiliza esta fábula de Samaniego para reflexionar acerca de:

– La generosidad.

– El valor de la caridad.

La prudencia y la desconfianza.

Reflexiones sobre esta fábula para niños y mayores

Sin duda, debemos ser generosos con los demás, pero cuidado, no todo el mundo sabe valorar la bondad. A veces, en lugar de gratitud, puedes salir perjudicado.

No te fíes de todos: una cosa es ser bueno y otra… Podemos intentar hacer el bien a otros, ayudar en la medida de nuestras posibilidades. Podemos ser generosos y caritativos. Pero siempre y cuando no recibamos mal por bien dado. Este es el ejemplo más claro de que no todas las personas se merecen nuestra ayuda. No aquellas que piensen en utilizar aquello que le dimos en nuestra contra. Recibir mal por bien no es un buen negocio. Por eso, Samaniego nos alerta de la necesidad de ser prudentes y no ayudar a aquellos que pueden hacernos daño.

La generosidad tiene unos límites: y la bondad, podríamos decir. Primero debemos cuidar de nuestra integridad y por supuesto, es de locos ‘dar un cuchillo a nuestro enemigo’. De aquellos que nos pueden hacer daño, lo más sensato es alejarnos, no ayudarlos para que luego puedan utilizar aquello que les dimos en contra nuestra.

Más fábulas de Samaniego para niños y mayores

Si te gustan estas fábulas cortas de Félix María de Samaniego, disfrutarás también con estas otras. Todas ellas incluyen la versión original en verso y una adaptada en prosa, y por supuesto, sus reflexiones finales sobre la moraleja y mensajes que transmite:

Fábula de La gallina de los huevos de oro para niños
Fábula de La gallina de los huevos de oro
Fábula corta El perro y el cocodrilo
El perro y el cocodrilo
El muchacho y la fortuna, fábula corta sobre la prudencia
El muchacho y la fortuna

– Cuidado con la codicia, La gallina de los huevos de oro: ya lo dice un sabio refrán, que la avaricia rompe el saco. Algo así les sucedió a los protagonistas de esta fantástica fábula.

El perro y el cocodrilo: está muy bien atender a los consejos de otros, pero cuidado con aquellos consejos que llevan una mala intención. No te fíes de todos.

El muchacho y la Fortuna: tendemos a echar la culpa de nuestras imprudencias a la mala suerte… cuando los únicos culpables somos nosotros mismos. Fantástica fábula para niños y mayores.

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Estefania Esteban
Estefania Esteban
Periodista y escritora de literatura infantil.

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