Un relato que habla de una infancia que nunca nos abandona

El último capítulo del Principito tal vez te parezca triste, pero en realidad no lo es. La despedida del Principito es un final que apuesta por la vida más allá de la materia, y el recuerdo y la esencia que siempre queda. Al igual que ocurre con nuestra infancia, que siempre está con nosotros para traernos recuerdos que nos ayudan a volver a sentir como entonces.

El relato de la despedida del Principito

Último capítulo del Principito y explicación
Cartel de ‘El Principito’ (2015)

Al fin encontré la forma de arreglar la avioneta. Pero a pesar del entusiasmo, sentí un hondo pesar. Escuché la voz del Principito a lo lejos. Parecía estar hablando con alguien:

– Sí, es el momento, pero no el lugar. ¿No te acuerdas? ¡No es exactamente aquí!- decía.

Al principio no vi nada. El Principito estaba subido a lo alto de un muro.

– ¿Tienes buen veneno? ¿Estás segura de que no me harás sufrir?- dijo entonces.

Y en ese momento la vi: una de esas serpientes amarillas y escurridizas, tan letales que son capaces de matar a una persona en solo diez segundos.

– Vete- le dijo elPrincipito a la serpiente, que estaba pálido- Necesito bajar.

Asustado, fui a buscar la pistola, pero al regresar, la serpiente ya se había escondido entre las piedras. Tomé al Principito en brazos para ayudarlo a bajar. Le solté un poco la bufanda dorada y sentí el débil latir de su corazón.

-¿Ahora hablas con serpientes?- le pregunté.

Pero el Principito solo dijo:

– Me alegro de que hayas arreglado la avioneta y puedas irte de aquí.

– ¿Cómo lo sabes?-pregunté extrañado.

– Yo también vuelvo a mi casa. Pero está más lejos, y es más difícil…

Sus palabras me sonaron tristes, melancólicas. Le abracé y sentí algo extraño, como si a pesar de mis brazos elPrincipito se escurriera entre ellos sin que pudiera hacer nada.

– Recuerda que tengo tu cordero, la caja… y el bozal.

La despedida del Principito: estrellas que ríen

Esperé a que el Principito entrara en calor.

– Has pasado miedo- le dije.

– Más miedo pasaré esta noche…- respondió él.

Sentí un miedo atroz. No podía imaginar que no podría volver a escuchar su risa.

– Principito, quiero oírte reír otra vez

– Esta noche hará justo un año de mi llegada aquí, y mi estrella estará en el mismo lugar…

– Dime que esto de la serpiente es un mal sueño- le dije entonces.

Pero él respondió:

– Lo importante no se ve.

– Sí, es cierto…

– Y si amas a una flor que está en una estrella, al mirar las estrellas pensarás que tu flor está en cualquiera de ellas. Y amarás todas las estrellas… Mi estrella está allá arriba. Es muy pequeña, no sabría decirte dónde está. Pero cuando mires al cielo, al ver las estrellas… todas te harán este regalo.

Y entonces, el Principito rió, y su risa llenó mi corazón de calor.

– Este es mi regalo…

– ¿Qué quieres decir?

– Para los que viajan, las estrellas son guías. Para otros, solo son luces. Para los sabios, son problemas. Y para la gente de negocios, números. Pero para ti, las estrellas reirán. Porque cuando las mires, buscarás mi estrella y ella te reirá, y todas las estrellas serán mi estrella.

Y el Principito volvió a reír.

– Y te traerá un buen recuerdo… siempre serás mi amigo, así que de vez en cuando abrirás la ventana y reirás al ver las estrellas. Los demás pensarán que estás loco… Y tú les responderás ‘¿no escucháis la risa, como unos cascabeles?’. Pero quiero decirte también algo más… Esta noche me iré. No quiero que lo veas. Parecerá que sufro, pero en realidad no lo haré. Tengo que dejar aquí el cuerpo. Es demasiado pesado. No podría llegar a mi estrella con él…

El ‘hasta siempre’ del Principito

– Yo no te dejaré solo- le dije.

– Debo ir solo. Lo digo por la serpiente… podría morderte… aunque dicen que el veneno solo hace efecto la primera mordedura…

Esa misma noche, el Principito se fue. Cuando logré alcanzarlo, me tomó de la mano y dijo:

– Ah, estás aquí. Has hecho mal, vas a sufrir… Pero ¿sabes?, yo también te veré al mirar las estrellas. Todas las estrellas me darán de beber como tú me diste de beber de aquel pozo del desierto.

Entonces dio un paso más y solo vi un relámpago amarillo en su tobillo. El Principito cayó sobre la arena sin hacer ruido. Y quedó inmóvil.

Sé que llegó a su estrella. Lo sé porque al día siguiente, su cuerpo ya no estaba. Desde entonces, me encanta mirar las estrellas y efectivamente, escucho su risa como cascabeles en medio de la noche. Pero pasa algo extraño. Se olvidó el bozal para su cordero y de vez en cuando pienso en la rosa. ¿Se la habrá comido el cordero? ¿O habrá conseguido el Principito poner su mampara de cristal a tiempo?

Reflexiones sobre la historia La despedida del Principito

El final del Principito condensa en pocas líneas las ideas principales del libro: lo esencial es invisible a los ojos… un amigo es alguien que crea lazos que te unen para siempre..

La metáfora de la infancia que nos acompaña: muchos ven la imagen del principito como la infancia que siempre está con nosotros también en nuestra etapa de adultos. Es como si el personaje principal, el aviador, entablara una conversación con su ‘yo niño’ y éste tuviera que desaparecer al emprender el aviador el viaje de vuelta al mundo de adultos. Sin embargo, ese niño nunca muere, sino que está con nosotros y nos lo recuerda a través de por ejemplo, una estrella.

Un hasta siempre: el Principito no se va para siempre. No podemos hablar de un adiós, sino de un hasta siempre. Porque estará siempre ahí, justo en el lugar en donde no se ve… porque ya sabes que lo más importante, lo esencial, es invisible a los ojos. El Principito se transforma en emoción y ya sabes dónde se guardan las emociones… en nuestro interior.

Un vínculo que no muere con la muerte: el vínculo de amistad que se genera entre el aviador y el Principito es indestructible. A pesar de que ambos se separen físicamente, ese vínculo invisible permanece sin importar la distancia, el tiempo o la materia. Así es el amor.

Otros de los maravillosos capítulos del Principito

Aquí tienes otros de los capítulos de este maravilloso libro escrito por Antoine de Saint-Exupéry, con sus reflexiones:

El Principito y la rosa: recuerda quién era la rosa y por qué el Principito la echaba tanto de menos.

El Principito y el zorro: un vínculo de amistad no nace de golpe, sino poco a poco. Esta sea quizás la historia que mejor explique cómo se crea un vínculo de amor entre dos personas.

El Principito y el pozo: ¿puede existir un poco en medio del desierto? Tal vez te parezca imposible, pero con fe, cualquier cosa por increíble que parezca, puede convertirse en realidad.