Este fragmento o cuento corto de León Tolstoi, ‘El hombre y los pepinos’, es fantástico para hablar con los niños de las consecuencias de no prestar atención a lo que hacemos y distraernos con nuestros pensamientos. Para niños más mayores y para adolescentes, también se puede reflexionar sobre la coherencia entre lo que hacemos y lo que deseamos. Es un cuento corto divertido y que incluye más abajo reflexiones sobre el mensaje que transmite.

Un cuento para niños sobre las distracciones ‘El hombre y los pepinos’

Un cuento para niños y adolescentes: El hombre y los pepinos
‘El hombre y los pepinos’, un cuento de León Tolstoi para niños y adolescentes

Un día, un hombre cualquiera fue a recoger unos pepinos a un huerto. Pero por el camino, comenzó a pensar:

– «Si lleno el cesto entero de pepinos, los vendo y me compro una gallina. Las gallinas me darán huevos, los incuban y tendré muchos pollitos. Cuando engorden y crezcan, venderé las gallinas y compraré una lechoncita. La engordaré bien y conseguiré que tenga cerditos. Cuando crezcan, los venderé y me compraré una yegua. Conseguiré que tenga potritos y cuando estos crezcan,los venderé y con el dinero que me den, compraré una casa con un huerto. Preprararé la tierra y sembraré pepinos. Y eso sí, tengo muy claro, que no me los dejaré robar. Para ello, contrataré guardianes, y yo mismo estaré muy atento. De vez en cuando les gritaré.. ‘¡eh, ustedes, vigilen mejor!’…»

Estaba el hombre tan concentrado en sus pensamientos, que no se dio cuenta de que había llegado a un huerto ajeno y había gritado con todas sus fuerzas. Dio la casualidad que allí había dos guardianes que al escuchar los gritos, dieron con el ladrón y le dieron una buena paliza.

Qué valores puedes trabajar con el cuento ‘El hombre y los pepinos’

Sin duda, puedes sacarle mucho partido a este cuento corto, que nos habla de todo esto:

– El valor de la honestidad.

– La necesidad de concentrarnos en lo que hacemos.

– Consecuencias de las distracciones.

– A dónde nos puede llevar la imaginación.

– La incoherencia entre nuestros actos y nuestros deseos.

Reflexiones sobre este cuento corto para niños

Ay, la imaginación y los sueños, que tan buenos son pero que tanto daño también pueden hacernos… Cuidado con confundir sueños con realidad y ‘bajar la guardia’, porque las distracciones se pagan caras:

Que no te despisten tus sueños: es necesario tener sueños e ilusiones, por supuesto, pero sin perder el foco de dónde está la realidad , ya que si nos abstraemos demasiado, podemos perder el sentido de la prudencia y terminar como el protagonista de esta historia. Las distracciones siempre pasan factura: hacen que terminemos mal un trabajo, que no nos enteremos de algo importante o que tengamos que repetir lo que hacíamos. Por eso, es necesario prestar mucha atención a lo que hacemos en momentos importantes. Si el hombre de esta historia hubiera recogido los pepinos y hubiera fantaseado después ya con ellos en el cesto, la historia tendría otro final. Y es que hay que aprender que cada cosa tiene su momento.

Las emociones que nos ciegan: en este caso, la ilusión del protagonista por tener su propia huerta, le hizo sentirse de pronto tan feliz, de sentir tanta alegría por lo que podía conseguir, que la razón quedó relegada a un segundo plano bajo la opresión y el peso de las emociones. De esta forma, el hombre llegó a perder la noción de la realidad y olvidó dónde estaba y qué estaba haciendo. Sabía que en realidad estaba robando en un huerto ajeno y que tenía que tener cuidado para no ser descubierto, pero como estaba fantaseando… se le olvidó.

Más reflexiones interesantes sobre este cuento

Las consecuencias de las distracciones y del robo: está claro que nuestro protagonista ‘no se iba a ir de rositas’. En realidad, lo que hacía era robar, y además, sin ningún tipo de cuidado. Los guardianes le dieron su merecido. Y es que las malas acciones, al final suelen pagarse.

La paradoja del ladrón que no quiere que le roben: la parte más ‘crítica’ de este cuento llega con la idea de que es un ladrón el que sueña con tener un huerto en el que nunca le roben. Es decir, que no quiere para él lo que hace él. Una incoherencia que se da en muchísimas personas y que pone de manifiesto las carencias en cuanto a valores esenciales que tienen. ¿Cómo vas a exigir algo que tú no haces? Eso es lo que el autor del cuento se plantea y de ahí que la jugada no le salga bien al protagonista (aunque en la vida real, muchas de estas personas, por desgracia, sí se salen con la suya, y terminan acusando a otros de algo que ellos mismos hacen o hicieron).

Otros fantásticos cuentos para niños con valores

¿Quieres más cuentos cortos como este, para poder reflexionar sobre las emociones o sobre valores esenciales? Aquí tienes alguna idea más:

– La cooperación, con El nabo: podemos conseguir cosas fantásticas por nuestros propios medios, pero para ciertas metas, necesitamos algo de ayuda. No te pierdas este cuento corto sobre la necesidad de pedir ayuda y sobre las cosas que podemos conseguir en equipo. ¡Fantástico!

– La paciencia en Winnie the Pooh en la casa de Conejo: el pobre de Winnie se dejó llevar por la gula y comenzó a comer y a comer miel. Pero claro, al intentar salir de la casa de Conejo… ¡se quedó atrapado! ¿Sabes cuál era la solución?

El cuento infantil de Winnie the Pooh atrapado en la casa de Conejo
Winnie the Pooh atrapado en la casa de Conejo, un cuento para niños con valores

– Cómo controlar los enfados, con La tortuga Manuelita: es quizás el cuento más famoso para enseñar a los niños a dominar la ira, una emoción que ‘nos saca de nuestras casillas’ y nos hace llegar a cometer auténticas locuras.

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Estefania Esteban
Estefania Esteban
Periodista y escritora de literatura infantil.

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