Este cuento infantil, ‘Las tres sirenitas de la Garita’, es fantástico para incentivar la imaginación de los niños más pequeños. Un cuento corto, lleno de fantasía, divertido, muy tierno, y que además nos haba de la inteligencia de los animales y la convivencia entre animales y humanos. Las protagonistas son tres niñas de dos años y está ambientado en las islas Canarias, concretamente en Las Palmas de Gran Canarias. ¡Descúbrelo!

El precioso cuento Las tres sirenitas de la Garita

Cuento infantil Las tres sirenitas de La Garita
El cuento infantil Las tres sirenitas de La Garita

En la isla de Gran Canaria, hay un pueblo pequeño, con playa de grandísimas olas y arena volcánica muy oscura, se llama La Garita, y todos sus habitantes se duermen cada noche, arrullados por el canto de las olas.

Allí viven tres princesitas: Aurora, Mía y Chloe, de tan solo dos años, pero muy decididas y aventureras. 

Cada día se encuentran en la playa y juegan sin descanso a bailar con las olas de la orilla, a saltar y nadar en los charcos, y a buscar conchas, pulpitos, cangrejos… A veces se encuentran algún pececillo, para ellas, el contacto con el mar, es su principal inspiración, su inmenso baúl de las sorpresas.

Una mañana en la que Mía tocaba su guitarra de juguete y Chloe y Aurora cantaban y bailaban como si de un conjunto musical se tratara, apareció entre las olas un pequeño delfín, atraído por los cantos y la alegría de las niñas. Las contemplaba embobado desde cierta distancia. De pronto, en uno de sus giros bailarines, Aurora lo descubrió, y abriendo mucho los ojos, empezó a gritar: 

– ¡Un defiiiin, un defiiiin! 

Las otras niñas se volvieron a mirar hacia dónde señalaba la descubridora, con su índice bien tieso, señalando al animal, y comprobaron que era verdad.

El delfín se asustó un poco, pero después de sumergirse y alejarse, pensó que eran tan pequeñas que no le podrían hacer daño, así que volvió a acercarse.

Las tres sirenitas se lanzan a la aventura

Las tres niñas se pusieron a aplaudir de contentas cuando le vieron emerger de nuevo, y entonces el pequeño delfín, que era tan juguetón como ellas, se puso a hacer cabriolas sobre las olas, para regocijo de las infantes.

Aurora que era muy decidida, le pidió que se acercara, y poco a poco, ellas también avanzaban hacia él, hasta que pudieron tocarle, pero como las olas venían fuertes, se cayeron hacia atrás, de culo, y se asustaron. Entonces el delfín se acercó aún más y les invitaba a que se subieran a él a través de sus movimientos. 

Mía fue la primera que se atrevió, y pasando una pierna por su lomo, se agarró con fuerza al cetáceo, que en todo momento facilitó la operación. Al verlo, las otras también se animaron, e hicieron lo propio, por lo cual, al pequeño delfín solo se le veía la cabeza y la cola, ya que todo el lomo estaba cubierto por Mia, Aurora y Chloe, bien abrazadas a él. 

Para sorpresa de las niñas empezó a emitir unos silbidos, pero al momento comprendieron que, era una forma de comunicarse con ellas, de decirles que era su amigo. Y ellas le contestaron intentando imitarlo, cosa que a Delfín le encantó.

Así, sintiendo el dulce abrazo de las tres, el cetáceo les dio un paseo despacito por cerca de la orilla, pues sabía que eran crías de humanos muy pequeñas, y que si las llevaba más adentro, podrían correr peligro.

El niño que vio a las tres sirenitas

Entonces, un niño más grande que las vio desde la arena, empezó a gritar: 

– ¡Mira mamá, el delfín lleva tres sirenas! ¡Son las tres sirenitas!

Y claro, al escucharle todos empezaron a mirar hacia donde señalaba el muchacho, incluidas las madres de las niñas, que se quedaron con la boca abierta, al comprobar que las tres sirenas eran sus bebés.

¡Imagínense el revuelo que se armó! Lo primero fue llevarse las manos a la cabeza, lo segundo llamarlas a voz en grito, mientras los pocos bañistas que estaban en la playa, se pusieron a hacerlas fotos con los teléfonos. 

– ¡Ay, Dios mío! – dijo la madre de Chloe antes de desmayarse, mientras las otras corrían por la arena intentando darle órdenes al animal para que se acercara. 

El delfín, que era muy inteligente, comprendió que las madres estaban preocupadas por sus crías, y entonces acercándose todo lo más que pudo a la orilla, se aproximó tanto a las mujeres que, ellas mismas pudieron coger en brazos a las pequeñas, y apoyándolas sobre sus caderas, regresar a la arena. 

La mamá de Aurora cargó con dos, porque la de Chloe, aún se estaba  despertando del síncope.

Delfín se despidió dando un recital de silbiditos y haciendo unas espléndidas piruetas, para regocijo de las tres princesas que le decían adiós y le pedían que volviera otro día. 

Todos los bañistas aplaudieron a tan valientes niñas, y así fue como, Aurora, Chloe y Mia, se convirtieron para todos desde entonces en ‘las tres sirenitas de La Garita’.

Qué temas puedes trabajar con el cuento de Las tres sirenitas de La Garita

Utiliza este cuento corto de Las tres sirenitas con los más pequeños para:

  • Hablar de la confianza.
  • Incentivar la imaginación.
  • Reflexionar sobre la convivencia con los animales.
  • La prudencia.
  • El valor de la amistad.

Comentarios sobre el cuento de Las tres sirenitas

Sin duda, a nuestras tres protagonistas, Las tres sirenitas, no les falta valentía y entusiasmo, confianza y un poco de falta de ‘prudencia’, que va unido a esa edad en la que nada nos asusta:

  • Quién dijo miedo: Ya no nos acordamos, claro, pero a los dos años nada nos da miedo. No tememos al riesgo porque no somos conscientes aún de la causalidad, del riesgo que nos rodea. Con dos años un bebé sabe que si se cae, se hace daño, pero no es consciente del riesgo que supone, por ejemplo, subirse a lomos de un delfín sin saber nadar. Esa falta de miedo al riesgo es lo que hace que las tres protagonistas, ‘las tres sirenitas’, se suban sin dudar encima del delfín, que además sabe ganarse la confianza de las pequeñas haciendo piruetas. Sin embargo, esa inocencia y esas ganas de descubrirlo todo también ejercen una especie de ‘escudo protector’. Como no tienen miedo, no cometen esos errores a los que nos conduce esta emoción. Las tres niñas se sienten seguras y confían plenamente en su nuevo amigo.
  • Un nuevo amigo: El delfín se hace rápidamente amigo de las tres niñas, y ya sabemos lo que conlleva la amistad. Entre otras cosas, no defraudar. Por eso, el delfín se asegura de tratar con mucho cuidado a las tres pequeñas y de acercarlas a la orilla en cuanto se da cuenta de que sus madres están preocupadas. Sin duda, un buen amigo que entretiene, divierte y protege.
  • La imaginación al poder: La imagen de las tres niñas sobre el delfín se transformó en ojos de otro niño en la de tres maravillosas sirenas a lomos de un delfín. La imaginación de los niños hace que la realidad cobre un matiz diferente. Y esa imagen fue la que realmente quedó grabada en la memoria de todos y formó el recuerdo de las tres sirenitas. El poder de la imaginación es capaz, sin duda, de transformar cualquier realidad.

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María Luisa López Sánchez
María Luisa López Sánchez
Madre de familia y abuela. Apasionada de la literatura y escritora.

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