Un precioso cuento infantil para vencer los miedos

Este precioso cuento para niños de Margot Austin, ‘Poppet’ (1907-1990), es la historia de un niño que se va a cazar en plena noche un oso junto con sus mascotas, un pequeño perro y un gato. No te pierdas la adaptación de esta trepidante aventura llena de sorpresas.

Un maravilloso cuento infantil sobre los miedos: Poppet

El cuento de Poppet para los niños
‘Poppet’, un cuento para niños sobre los miedos

Poppet tenía dos mascotas: un perro y un gato. El perro se llamaba Puttle y el gato, Pattler.

Una noche de verano, Poppet intentaba dormir, pero no podía.

– Puttle, ¿estás despierto?- preguntó a su perro.

– No, no lo estoy. Estoy durmiendo, porque es de noche- contestó él.

– Qué pena, sino, podrías acompañarme.

– ¿A dónde?- preguntó con curiosidad el perrito.

– Esta noche voy a salir de caza.

– ¿A cazar? ¡Me encanta cazar? ¿Cazaremos un hueso para mí?

– Oh, no- respondió Poppet apuntando a su mascota con una linterna encendida- ¡Cazaremos un oso!

– ¿Un oso? ¿En serio? Oh, no… ¡me asustan los osos! Casi mejor, seguiré durmiendo.

– No te asustarás, porque yo iluminaré todo el rato con la linterna, y en cuanto lo veamos, lo meteré en un saco.

– ¿Un saco? ¿Cuál?

– El que tienes para dormir.

– ¿Y no me asustaré al ver un oso en mi saco?

– No, que va.

– ¿Por qué?

– Porque tú no tienes miedo.

– Ah, vale. Pues si no tengo miedo, ¡vayamos!

Comienza la aventura de Poppet y sus perrito

El niño y su perrito salieron con el saco y la linterna. La luna llena iluminaba mucho el jardín de la casa, pero aún así, Puttle tenía algo de miedo.

– ¡Poppet! ¡He visto algo! ¡Unos ojos!- dijo asustado mientras se agarraba a la pierna del niño.

– ¿Dónde? ¿Allá?- preguntó mientras apuntaba a los matorrales con la linterna.

– Sí, son ojos. Ojos de oso… Creo que ya no quiero cazar.

– Claro que sí quieres- contestó su amigo- Mira, tú cogerás el saco y yo no dejaré de iluminar. Si ilumino, no tienes miedo. Y pronto el oso estará en el saco.

Puttle hizo lo que le dijo el niño, y al acercarse al matorral… ¡zas! Movió con rapidez el saco y apresó algo que se movía dentro.

– Miauuuu- se oyó dentro del saco.

– Oh, creo que no es un oso, Poppet- dijo el perrito. Al abrir el saco, salió despavorido Pattler, el gato.

– No has cazado un oso, tonto-dijo el gato– ¡Me has cazado a mí! ¿Acaso te parezco un oso?

– Bueno, ahora no- respondió Puppet. – Estamos cazando un oso- le explicó Poppet- ¿Vienes con nosotros?

– Claro que no… ¡me dan miedo!

– No lo hará- explicó Puppet- Porque Poppet ilumina con la linterna en los sitios oscuros y yo solo tengo que mover el saco para atraparlo.

– Bueno, no parece tan difícil. De acuerdo, iré con vosotros, pero solo para mirar.

Y los tres se fueron a cazar un oso.

El gato Pattler se une a la expedición

– ¡Veo ojos!-dijo de nuevo Puppet.

– ¡Yo ilumino!- dijo excitado Poppet.

– ¡Zas! ¡Ya lo tengo! ¡Pero parece pequeño!- dijo el perrito.

El saco se abrió y salió dando pequeños saltos una ranita.

– ¡Pues menudo oso!- rió Puttler.

– ¡Una rana! ¡No me gustan las ranas! Fuera, fuera… – dijo Puppet mientras espantaba a la ranita.

– Vayamos a la huerta- propuso Poppet.

Los tres se dirigieron a la zona de las coles. Y allí vieron algo moverse entre una de ellas.

– ¡Apunta a esa col!- dijo Puppet- ¡Ya tenemos al oso!

Puppet fue muy decidido hacia aquel lugar y movió con rapidez el saco.

– ¡Lo tengo! ¡Tengo el oso!

– ¿Estás seguro de que es un osito?- preguntó Pattler.

– ¡Claro! Es un osito pequeño, porque no parece más grande que tú… Vamos a ver…

Y de pronto salió del saco un malhumorado conejo que se alejó dando saltos.

– ¡Era un conejo!- exclamó el niño sorprendido.

– No hacemos más que atrapar animales extraños- se lamentó Puttle- Y tengo sueño. ¿Por qué no regresamos a dormir?

– No, espera… falta mirar en la hamaca. Me queda poca luz en la linterna, así que tenemos que darnos prisa. Miraremos allí y luego volveremos al cuarto a dormir.

– De acuerdo- asintió Puppet- Pero es el último lugar a donde iremos, ¿eh?

Al fin encuentran el oso

Los tres se acercaron a la hamaca, y no vieron más que cojines mullidos en ella.

– ¡No hay osos!- protestó Puppet.

– Espera, creo que veo algo debajo de los cojines- dijo el niño- ¡Pero se apaga la luz!

La luz de la linterna se apagó y Puppet y Puttler temblaron.

– ¿Cómo sabes que es un oso?-preguntó asustado Puppet.

– Porque tiene las orejas redondas- respondió el niño- Venga, trae el saco, que yo lo meto dentro.

Puppet le acercó el saco y el niño, muy valiente, agarró por las orejas al oso y ¡plas!, lo lanzó al saco.

– ¡Lo tenemos, lo tenemos!- gritó dando saltos Puttler.

– ¡Qué valiente eres, Poppet!- le dijo su amigo Puppet.

– No, que va, no lo soy… De hecho, yo siempre duermo con mi oso.

– ¿En serio?-preguntó Puppet.

– Sí, si es que lo encuentro, claro.

Y diciendo esto, le mostró a Puppet su oso. Puttler sonrió.

– Es hora de ir a la cama. Han sido muchas emociones por esta noche- dijo el gato mientras comenzaba a andar.

Todos le siguieron y se fueron a dormir. Estuvo muy bien la caza del oso, pensaron el perro y el gato, aunque fuera un oso de peluche.

Qué temas puedes trabajar con el cuento de Poppet

Este cuento infantil es ideal para hablar con los niños de:

– El sentimiento de miedo.

– El uso de un muñeco o manta de apego para sentirnos más seguros.

– La amistad.

– El valor de la cooperación.

Reflexiones sobre este cuento infantil para niños

El miedo es una emoción básica necesaria, tal y como hemos visto en este cuento, pero podemos controlarla para que no nos haga daño:

Es natural sentir miedo: tanto el perrito Puppet como el gato Puttler dijeron sentir miedo ante la idea de cazar un oso. Es una emoción natural que todos sentimos, sobre todo ante algo que no podemos ver pero sí imaginar. El único que no tenía miedo era Poppet, porque él si sabía en el fondo que lo que buscaban era un oso de peluche. Así que pudo aportar tranquilidad para que sus amigos se sintieran seguros.

Cómo deshacerse del miedo: tanto Puppet como Putter dominaron sus miedos al tener al lado a alguien que ofrecía seguridad. Poppet iluminaba los lugares oscuros y al poder ver bien, sus miedos se esfumaban. En realidad, los animales tenían miedo a la oscuridad, ya que en ella no se puede ver ni se puede ver y sientes que tienes menos capacidad de reacción.

Juntos, se sentían más seguros: los tres se acompañaron para cazar el oso, creciendo en coraje y anulando el miedo. Juntos, se sentían mucho mejor. La amistad y la confianza en los demás destruyen el miedo al hacer que aumente la confianza en uno mismo.

Otros cuentos para niños pequeños sobre el miedo

Aquí tienes más cuentos cortos, indicados para niños pequeños, que también nos hablan del miedo:

El fantasma de la cara verde: todos tenemos miedo, incluidos los fantasmas. No te pierdas este divertido cuento. A los más pequeños les encantará.

El monstruo volador: este cuento explica muy bien cómo nuestro cerebro y nuestra imaginación es capaz de crear el miedo dentro de nosotros.

Juan sin miedo: un cuento clásico sobre alguien que pensaba que no tenía miedo a nada. Hasta que descubrió que estaba equivocado…