La pequeña Piccola. Cuento de Navidad para niños

Aquí tienes un precioso cuento italiano para leer en Navidad. De autor desconocido, ‘La pequeña Piccola’ narra la historia de una niña muy pobre que un buen día recibe su primer regalo de Navidad. No te pierdas este relato dulce y repleto de valores esenciales.

TIEMPO DE LECTURA: 5 MINUTOS Y MEDIO

El relato navideño de La pequeña Piccola

La pequeña Piccola, cuento de Navidad para niños
La pequeña Piccola, un cuento de Navidad para niños

Existió una vez en un pequeño pueblo italiano una pequeña niña llamada Piccola. Tal vez pueda parecer un nombre extraño, pero allí en Italia no lo era, y a su madre le pareció un nombre muy dulce para su recién nacida.

Piccola no tenía padre, ni hermanos, ni animales con los que jugar. Vivía sola con su madre en una casa vieja de piedra, con un pequeño patio posterior. Eran tan pobres, que ni siquiera tenían medias. Solo unos zapatos de madera.

La madre se pasaba casi todo el día trabajando fuera de casa para ganar unas monedas y poder comprar comida. Y su hija se quedaba sola en casa, en donde había aprendido a jugar con las piedras y con una mugrosa y vieja muñeca que su madre encontró un buen día tirada en una calle.

Pero lo que más le gustaba hacer a Piccola era mirar a través de un agujero que había en la pared del patio, y que daba al jardín de su vecino. ¡Cómo le gustaba a la pequeña mirar por ese agujero para ver las florecillas y hierba del jardín! Sin embargo, el anciano que vivía en esa casa, no prestaba ningún interés en cuidar aquel jardín… y un buen día, decidió irse de allí y alquilar su casa a una familia que venía de Estados Unidos. La madre estaba enferma y había decidido que aquel lugar podría ser bueno para ella.

Los nuevos vecinos de la pequeña Piccola

La casa del vecino entonces se llenó de vida, y el jardín, de risas y juegos de los niños americanos. Piccola miraba constantemente por el agujero, y un día, uno de los niños, vio sus enormes ojos negros a través de las piedras, y se dio un buen susto.

– ¡Hay alguien ahí!- gritó a sus hermanos, señalando el agujero de las piedras.

Piccola también se asustó y se retiró, pero la hermana de aquel niño empezó a llamarla:

– ¿Hola! ¿Hay alguien ahí?

Y Piccola, que estaba deseando hablar con alguien, respondió:

– Soy Piccola…

Entonces se dejó ver por el agujerillo de las piedras, y los niños dieron palmas, entusiasmados.

– ¡Que bien, una nueva amiga!- dijo uno el pequeño que le había visto por vez primera.

– ¿Y tienes hermanos?- preguntó Rose, la hermana mayor.

– No, estoy yo sola… No tengo a nadie con quien jugar.

Los niños, apenados, intentaron que su gatito entrara por el agujero para que Piccola pudiera jugar con alguien, pero el agujero era muy pequeño, y el gato protestó…

– ¡Ya lo tengo!- dijo entonces Rose- ¡Pediremos a nuestro padre que agrande el agujero para que puedas entrar al jardín por ahí!

– ¿De verdad? ¡Sería fantástico!- dijo entusiasmada Piccola.

Y los niños hablaron de su nueva amiga a sus padres. A ellos ya les habían hablado de la mujer que vivía al lado. Todo lo que decían de ella era bueno: trabajadora, luchadora, amable, humilde… Así que pensaron que la pequeña Piccola podría ser una buena amistad para sus hijos, y decidieron agrandar, tal y como querían ellos, el agujero del jardín.

Los nuevos amigos de la pequeña Piccola

¡Qué contenta se puso Piccola el día que pudo entrar a jugar con ellos! Allí estaba por primera vez, en ese precioso jardín repleto de flores que tantas veces había visto.

Los niños miraron boquiabiertos a su nueva amiga: era morena, de pelo negro y rizado, con unos ojos muy grandes y llenos de luz. Llevaba su mejor falda, de vivos colores, y unos zuecos en los pies, sin medias… Nunca habían visto a una niña tan pobre…

Los niños comenzaron a jugar, ese día, y el siguiente, y el siguiente del siguiente. ¡Se hicieron grandes amigos! Y pocos meses después, llegó diciembre. Y un día, que los niños hablaban en el jardín, Rose preguntó a su amiga:

– ¿Qué le pediste a Santa?

– ¿A quién?- respondió ella un tanto extrañada.

– ¡Santa Claus! ¿No te trae regalos por Navidad?

Piccola le miró entristecida.

– No… Yo en Navidad voy a la iglesia y canto villancicos… El niño Dios duerme en su cunita y le doy un beso.

– ¿Y no recibes regalos?

– No…

Los niños comenzaron a hablar todos a la vez, alborotados. Intentaban explicar a su amiga quién era Santa Claus.

– ¡No entiendo si habláis todos a la vez!- protestó Piccola.

La gran ilusión de la pequeña Piccola esa Navidad

Entonces, Rose tomó la palabra.

– Verás, es un hombre muy viejito, con una barba blanca muy larga. Viste de rojo y viaja en un trineo de renos mágicos. El trineo vuela, y lleva juguetes a todos los niños del mundo. Por la noche, en Nochebuena, baja por las chimeneas y deja algún regalo en los calcetines de los niños. Hay que dejarlos bien preparados junto a la chimenea o el árbol…

Piccola estaba un tanto triste. No sabía nada de aquello…

– ¡Inténtalo este año, Piccola!- le animó Rose- ¡Le escribiré una carta a Santa Claus para que te traiga algo!

Piccola pensó que podía intentarlo. ¡Menuda ilusión tenía! Se lo contó todo a su madre, pero ella no hacía más que decirle que tal vez Santa no podía dejar juguetes a todos los niños… A Piccola le daba igual. Sabía que su amiga Rose escribiría una carta a Santa Claus. Y ella estaba segura de que él le haría caso. ¡Rose era una niña muy buena!

Llegó Nochebuena, y Piccola estaba realmente emocionada. Cenó una sabrosa sopa junto a su madre.

– Es hora de ir a dormir- le dijo después a Piccola con dulzura.

Entonces, la niña se dio cuenta de que no tenían medias.

– ¡Oh, no! ¡No tengo una media para Santa Claus!

Un tanto agobiada, pensó en una alternativa, y entonces, fue a por uno de sus zuecos y lo colocó bajo la chimenea.

– Lo pondré aquí para que Santa Claus lo vea bien- dijo.

El regalo de Santa Claus a la pequeña Piccola

Entonces se fue a la cama, dando pequeños saltos y totalmente emocionada. De los nervios, tardó algo en dormirse, pero al fin lo consiguió. Y a la mañana siguiente, fue corriendo a la chimenea. Tuvo que frotarse los ojos varias veces para asegurarse de que no estaba soñando. ¡Santa Claus había venido!

– ¡Mamá, mamá! ¡Mira lo que Santa Claus me trajo de regalo!

– ¿Un regalo?- preguntó la madre.

– ¡Sí, mira!

La niña le enseñó su zueco. Allí, un poco encogida, se acurrucaba una pequeña golondrina.

– ¡Oh! ¡Qué linda! Tiene un ala un poco herida- dijo su madre- La cuidaremos y será tu amiga…

La pequeña Piccola corrió al jardín de sus amigos para enseñarles su regalo. Los niños estaban jugando con muñecas ‘habladoras’, coches nuevos y un sinfín de juguetes más. Pero ninguno tenía uno que estuviera vivo…. Todos admiraron el regalo de Piccola, maravillados. ¡Era una golondrina preciosa!

Rose buscó en el trastero de su casa y encontró una vieja jaula dorada y se la regaló a su amiga. Y la golondrina se sintió muy bien en ella. Piccola regresó con ella a su casa. ¡No había niña más feliz esa Navidad en toda Italia!

Qué valores puedes trabajar con el cuento de La pequeña Piccola

Utiliza este precioso cuento de Navidad, ‘La pequeña Piccola’, para hablar con los niños de:

  • El valor de la empatía.
  • La inocencia de los niños.
  • El valor de la generosidad.
  • La amistad.

Reflexiones sobre el cuento de Navidad de La pequeña Piccola

La amistad fue el mejor regalo para Piccola. Tener a alguien con quien jugar y a quién cuidar, es justo lo que más le hacía falta. Su mejor regalo no era caro, ni tampoco era un juguete.

  • El valor de las pequeñas cosas: Piccola no tenía nada. No tenía juguetes, ni zapatos, ni medias… un par de prendas de vestir y unos zuecos de madera. Y sin embargo, a ella lo que más le gustaba eran las cosas intangibles, todo aquello que no cuesta dinero. Las pequeñas cosas… las más valiosas. Como ese jardín lleno de flores y mariposas. O unos buenos amigos con los que jugar. Por eso, la pequeña Piccola no se entristeció al comprobar que Santa Claus no le había dejado juguetes. Todo lo contrario. Su regalo, aquella pequeña golondrina con el ala dañada, era el regalo perfecto.

«Los regalos más valiosos con aquellos que son intangibles y no pueden verse»

(Reflexiones sobre el cuento ‘La pequeña Piccola’)
  • Unos niños con mucha empatía: Los nuevos vecinos de la pequeña Piccola demostraron tener mucha empatía y un buen corazón. Sin importarles lo pobre que pudiera ser su vecina, ellos la recibieron como la mejor de sus amigas, y al darse cuenta de la soledad de la pequeña, se volcaron con ella para darle compañía y mucho cariño. Los niños no entienden de diferentes clases, ni condiciones sociales. Los niños ven niños sin más.

Una reflexión más sobre el cuento de La pequeña Piccola

  • La ilusión de la Navidad: Para la pequeña Piccola, la Navidad ya era lo suficientemente importante sin regalos. Su gran ilusión era ver en la iglesia cada Nochebuena al niño Jesús. Pero sus amigos hicieron que se ilusionara aún más. ¿Podía ser posible que la Navidad también llegara con regalos para todos los niños? La pequeña Piccola creyó con todas sus fuerzas… y su ilusión hizo realidad su sueño.

Otros preciosos cuentos de Navidad para niños

Si te gustó el cuento de la Pequeña Piccola, disfrutarás también con estos otros cuentos navideños para niños:

  • El niño descalzo: Este es un cuento popular francés, un relato corto y conmovedor sobre dos niños. Nos habla de la caridad y sus recompensas.
  • El vendedor de juguetes: Este tierno cuento nos llega desde México. El relato cuenta la historia de un vendedor de juguetes y su hija encariñada con una de las figuritas que vende, la del niño Jesús. El hombre recibe entonces una misteriosa visita…
Un cuento infantil para leer con los niños en Navidad
El vendedor de juguetes, un cuento de Navidad para niños
  • Polar Express: Basado en la película con el mismo nombre, este cuento habla del espíritu navideño que nos acompaña mientras somos niños. ¿Por qué dejamos en la edad adulta de creer en la Navidad? Toda una reivindicación para mantener viva la chispa de la magia y la ilusión más allá de la infancia.

¿Sabías que también tienes un buen número de cuentos navideños narrados? ¡Descúbrelos!

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Estefania Esteban
Estefania Esteban
Periodista y escritora de literatura infantil.

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