La hija del rey del mar. Un cuento ruso lleno de magia

Este cuento popular ruso, ‘La hija del rey del mar’, habla de amor, pero no solo dentro de una pareja. Habla de amor por un lugar, una ciudad, y una forma de vida. También, por supuesto, habla de sacrificios. Una preciosa historia muy antigua que nos traslada a una ciudad floreciente asentada a la orilla de un hermoso río. Descubre la enigmática historia de su protagonista, un humilde y pobre músico.

TIEMPO DE LECTURA: 8 MINUTOS

La extraña historia de La hija del rey del mar

La hija del rey del mar, un precioso cuento ruso
La historia de La hija del rey del mar

Hace mucho tiempo existió en una pequeña ciudad rusa, Novgorod el Grande, un músico, humilde, pobre, pero de buen corazón y muy trabajador. Cada día recibía la invitación de nobles y ricos para animar alguna fiesta. Así es como el músico, Sadko, ganaba unas monedas para poder comer y comprar algo de ropa.

Sadko tocaba un instrumento de doce cuerdas llamado gusli. El sonido era dulce, a veces melancólico, pero capaz de dar vida en una fiesta a melodías muy animadas.

El músico era feliz con poco. No necesitaba más. Vivía en la ciudad que amaba y cada tarde se sentaba a la orilla del río, el Volkhov, para tocar sus canciones favoritas. Desde allí contemplaba los veleros, el ajetreo del ir y venir de los comerciantes, el hermoso puente que cruzaba el río y el reflejo de las casas en el agua.

– ¿Puede haber un lugar mejor para vivir?- se preguntaba a menudo Sadko.

Es cierto que a veces sentía algo de melancolía, porque a pesar de la cantidad de mujeres que conocía, seguía solo. En aquellas lujosas fiestas, muchas jóvenes muy hermosas bailaban y se divertían frente a él, coqueteaban… pero al enterarse de lo pobre que era Sadko, todas terminaban por rechazarlo.

Uno de esos días especialmente melancólicos, el músico se fue al terminar su trabajo en una fiesta hasta la orilla del río Volkhov. Allí, como de costumbre, comenzó a tocar el gusli. La noche era muy hermosa: una luna llena se reflejaba en el agua y pequeñas olas llegaban hasta sus pies. De pronto, la tranquilidad del río se transformó en un pequeño torbellino y de las aguas salió un enorme hombre cuyo pelo estaba formado por algas. Su cabeza estaba coronada por una corona de perlas.

La hija del rey del mar: la extraña invitación

– No temas. Soy el rey del mar- dijo con voz profunda- Me gusta tu música. Ha llamado mi atención… ¿Cómo te llamas?

– Sadko, majestad- dijo algo dubitativo el músico.

– Bien, Sadko. Justo buscaba un músico para mi fiesta… He venido hasta este río para visitar a una de mis hijas, la princesa Volkhova. En tres días, daré una fiesta en mi palacio. Acudirán todas mis hijas. Necesito que vengas a tocar para nosotros.

– Pero… ¿cómo llegaré hasta allí?

– Sabrás llegar. Vivo en el fondo del mar- dijo el rey- Pero antes, tendrás un adelanto por tus servicios- añadió.

Entonces, algo saltó del agua hasta los pies de Sadko. ¡Era un pez con escamas de oro!

– Pero majestad… esto es demasiado.

– ¿Demasiado? Tu música vale más que el oro. Si el mundo fuera justo, tú tendrías que ser el más rico de esta ciudad- dijo el rey del mar antes de desaparecer bajo las aguas del Volkhov.

El joven músico compró un billete para un barco con destino al mar Báltico justo tres días después de aquel encuentro. Atravesaron el río y el lago Ladoga. Entonces, ya en el mar, el barco se paró de golpe, como si una enorme mano lo sujetara. Los marineros se asustaron.

– ¡El rey del mar quiere algo!- gritó asustado el capitán.

– Yo sé lo que quiere- dijo Sadko al tiempo que se lanzaba al mar.

El encuentro con la hija del rey del mar

El cuento de La hija del rey del mar y el gusli
El instrumento musical gusli, en el cuento de La hija del rey del mar

El joven músico vio entonces un precioso palacio blanco y se dirigió hacia allí, en donde encontró al rey del mar, rodeado por hermosas princesas.

– ¡Por fin llegaste! ¡Te esperábamos!- dijo al ver a Sadko- Siéntate a mi lado y que comience el baile.

El músico sacó el gusli y comenzó a tocar. La fiesta fue maravillosa y todos se divirtieron mucho. Tanto, que el rey le dijo:

– Deseo que te cases con una de mis hijas. Te las presentaré a todas y podrás elegir la que más te guste. Eso sí, tendrás que vivir para siempre bajo las aguas de algún río o algún lago.

– Pero majestad, yo no deseo quedarme a vivir aquí. Amo mi ciudad, Novgorod…

– En ese caso, te presentaré a la más hermosa de mi hija, la princesa Volkhova.

Una bella joven de cabellos plateados y brillantes estrellas entres sus rizos dio un paso adelante. Sus ojos eran del color de las esmeraldas y sus labios, de coral.

– Querido Sadko- le dijo entonces con una voz dulce y melodiosa- Durante años he escuchado en secreto tu música. Me gusta tanto como tú…

El joven, totalmente abrumado, solo pudo decir:

– Eres tan hermosa como el río en donde vives…

Pero la reina del mar, conmovida con aquel joven, quiso advertirle. Se acercó a él y le dijo al oído:

– Sadko, ten cuidado. Si besas o abrazas a mi hija, ya no podrás regresar jamás a tu mundo.

La dura decisión de Sadko respecto a la hija del rey del mar

El joven luchó contra sus deseos de besar a la princesa. Ella entristeció:

– ¿Por qué no me besas?- le dijo en un momento dado de la fiesta- ¿Acaso no te parezco lo suficientemente guapa?

– Oh, no… claro que lo eres. Eres la mujer más hermosa y dulce que he conocido, pero… en nuestro mundo, nunca besamos o abrazamos a la mujer que nos gusta el primer día que la conocemos… – dijo a modo de excusa.

– Entonces, si no lo haces ahora, nunca lo harás- dijo la hija del rey del mar, dando media vuelta y alejándose.

El joven músico no recuerda más de aquella fiesta. Se despertó a orillas del río Volkhov, con el gusli entre sus manos. El sol comenzaba a iluminar la hermosa ciudad que tanto amaba y sintió que jamás se separaría de ella. Lloró, de emoción al volver a verla y por la pérdida de la princesa Volkhova.

Sin embargo, el músico vivió desde entonces años muy propicios. Decidió probar con el comercio, y le fue muy bien. Con el tiempo se casó con una hermosa joven y formó una familia. Aunque de vez en cuando, seguía acudiendo alguna noche a orillas del río. Tocaba hermosas melodías y a veces le parecía ver asomarse entre las aguas una hermosa cabeza de cabellos plateados… ¿o tal vez era solo el reflejo de la luna sobre las aguas del Volkhov?

Qué temas puedes trabajar con el cuento de ‘La hija del rey del mar’

Utiliza este precioso cuento popular ruso, ‘La hija del rey del mar’, para reflexionar acerca de:

  • El sentimiento de arraigo a un lugar.
  • El amor y el sacrificio que a veces impone.
  • La elección para forjar nuestro propio destino.
  • El valor de la música.
  • Los sueños, los deseos.
  • Las tentaciones.

Reflexiones sobre el cuento de La hija del rey del mar

Este original cuento ruso plantea muchas cuestiones relacionadas con el amor, los sueños y deseos, los sacrificios y las decisiones que van marcando el camino de nuestra vida.

La ciudad a la que hace referencia este cuento de ‘La hija del rey del mar’, por cierto, existe. Se llama Veliki Nóvgorod y está a 190 kilómetros de San Petersburgo. Su río se llama Vóljov y es una ciudad realmente hermosa. Aquí tienes una imagen de este lugar:

Cuento de La hija del rey del mar: ciudad Veliki Nóvgorod
La ciudad rusa Veliki Nóvgorod (imagen de Wikipedia)

Pues bien, este cuento situado en esta bella ciudad, nos deja todas estas reflexiones:

  • El amor por una ciudad: El músico protagonista de esta historia de La hija del rey del mar siente un amor incondicional por la ciudad donde vive. Un amor que incluso supera a la pasión o deseo que puede sentir por una hermosa mujer. Siente que aquella ciudad es su hogar, el lugar en donde desea vivir el resto de sus días. Por eso, cuando el rey del mar le ofrece la posibilidad de vivir entre riquezas y convertirse en príncipe del río Volkhov, no puede más que rechazarlo, a pesar de lo tentador que parece. No puede separarse de su ciudad para pasar a vivir por siempre bajo las aguas del río.

«La vida está forjada a base de duras elecciones»

(Reflexiones sobre ‘La hija del rey del mar’)
  • El sacrificio del amor: Sadko debe decidir entre dos posibles amores, que suponen dos formas de vida diferentes pero igual de tentadoras. Por un lado, está la tentadora propuesta del rey del mar. Supone casarse con la mujer más hermosa y convertirse en príncipe del río Volkhov. Podría tocar allí el resto de sus días y vivir cómodamente entre riquezas, sin tener que hacer nada más.

Y por otro lado, frente a la propuesta de la hija del rey del mar, está el amor por su ciudad, con sus calles, su puente, sus barcos y sus ríos. Un lugar en donde debe trabajar mucho y a diario para poder sobrevivir, y en donde está solo, pero feliz, muy feliz. Y cualquiera de esas dos opciones suponen sacrificar uno de los dos amores.

Sadko decide el camino más difícil, pero el que le hace realmente feliz. Decide decir No a la vida fácil, regalada. A las riquezas y belleza de la princesa Volkhova. Prefiere decir Sí al camino difícil, al trabajo duro, a las penalidades y dificultades, pero al lugar en donde desea vivir para siempre.

Más reflexiones sobre ‘La hija del rey del mar’

  • Una buena opción: Finalmente, Sadko decide rechazar la tentadora oferta de la hija de la hija del rey del mar y continuar con su vida de siempre. Y esa elección a la larga le sale bien. Con esfuerzo y perseverancia consigue labrarse una buena vida, un futuro decente y sobre todo, feliz.
  • ¿Un sueño?: El final de este extraño cuento de La hija del rey del mar deja una pregunta ‘en el aire’. ¿Habrá sido un sueño? Sadko se despierta sin más junto al río que tanto ama, sin saber si aquello fue real o no. Tampoco lo sabemos, aunque no es importante. La historia que plantea este cuento es que la vida a veces nos da a elegir, y puede que la elección no sea fácil.

La vida ofrece opciones y dificultades. Y de nuestra elección dependerá nuestro futuro. El camino que vamos forjando a lo largo de nuestra vida no es más que eslabones de una cadena que nosotros mismos vamos escogiendo. ¿Qué eliges: una vida tranquila o una vida feliz? La intención de esta historia de La hija del rey del mar es que entendamos que la felicidad no está exenta de dificultades, esfuerzo, miedos, equivocaciones, aciertos, dudas, tentaciones… pero todo ello es precisamente lo que llena nuestra vida. La propuesta de la hija del rey del mar era tentadora, pero vacía, superflua. Sin duda Sadko hubiera sido infeliz. ¿No crees?

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Estefania Esteban
Estefania Esteban
Periodista y escritora de literatura infantil.

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