El sennin. Cuento japonés sobre la fe y la consecución de nuestros sueños

Este extraño cuento, ‘El sennin’, es un relato del escritor japonés Ryūnosuke Akutagawa (1892-1927). Nos habla de engaños, picaresca, pero sobre todo… de fe. ¿Puede suceder lo imposible? El título hace referencia a un ‘ermitaño con ciertos poderes’. En la creencia popular japonesa, un sennin es un ‘semi dios’, capaz de volar y vivir eternamente. No te pierdas esta curiosa historia y sus reflexiones finales.

TIEMPO DE LECTURA: 3 MINUTOS Y MEDIO

La historia del sennin, un relato japonés para adolescentes y adultos

El sennin, un cuento japonés para adolescentes y adultos
El sennin, cuento japonés

Cuentan que hace mucho tiempo, un joven llamado Gonsuké visitó la ciudad de Osaka en busca de un sueño. Él era sirviente, pero deseaba convertirse en sennin, un ermitaño prácticamente inmortal, del que algunas leyendas japonesas habían hablado alguna vez.

Gonsuké se dirigió a una oficina de empleo de la ciudad y dijo muy serio:

– Me gustaría encontrar un trabajo, señor, pero no de sirviente, como pone en mi currículum. Deseo convertirme en sennin y busco a un instructor.

El empleado de la oficina le miró estupefacto. ¿Estaría loco ese hombre? ¡Todos sabían que los sennin no existían más que en los libros!

– Señor, no conozco ningún hogar en donde se busque aprendiz de sennin… me temo que…

– Esta es una agencia de empleo y pone bien claro en la entrada que se encontrará empleo para cualquier oficio. ¿Me va a decir que no va a cumplir su promesa?

El empleado, que comenzaba a ponerse nervioso, buscó una forma de deshacerse al menos por un día de Gonsuké:

– Mire… consultaré, me llevará trabajo. Mañana mismo le daré una respuesta.

Nada más irse el recién llegado, el empleado de la oficina fue en busca de su vecino, un médico, y le pidió consejo.

– ¿Un sennin? ¿De dónde salió ese hombre? ¡No existe tal cosa en toda la ciudad!

La mujer del médico, que escuchaba todo, tuvo una idea:

– Espera, espera… Yo sí sé. Mi marido es muy humilde, pero… Nosotros podemos instruirle.

– ¿En serio?- respondió sorprendido el empleado de la oficina- No tenía ninguna duda de que usted es un hombre muy sabio- le dijo al médico.

El plan de la mujer del médico

Y el encargado de la oficina de empleo se fue muy contento, mientras el médico regañaba a su mujer.

– ¿Por qué hiciste eso? Nosotros no somos sennin… ¿te has vuelto loca?

– Más bien lista. Tú calla y déjame a mí- respondió con media sonrisa en la cara.

Al día siguiente, Gonsuké se presentó en la casa del médico, vestido con sus mejores ropajes.

– Cuánto le agradezco que se encargue de mi enseñanza- le dijo con humildad.

El médico no sabía qué decir, así que intervino su mujer:

– Escucha bien, joven… Ser un sennin lleva sacrificio y mucho tiempo de aprendizaje. A partir de hoy nos servirás durante veinte años. No recibirás nada más que comida y cama a cambio. Al cabo de ese tiempo, te habrás convertido en sennin.

A Gonsuké se le iluminaron los ojos. Estaba realmente emocionado. Desde ese mismo instante sirvió al médico y a su mujer sin rechistar. Un día y otro día. Cargaba peso, iba a la compra, hacía la comida, barría… Y sin recibir ni una moneda a cambio. No había en toda Osaka un sirviente tan barato y servicial. Pero los años pasaron y al fin, el plazo impuesto por la mujer del médico acabó.

– ¿Y ahora qué haremos, mujer?- preguntó el médico- Se terminaron los veinte años… Dime cómo harás de Gonsuké un sennin…

– Tú déjame a mí- respondió ella.

Gonsuké ese día estaba radiante de felicidad.

De cómo Gonsuké se transformó en sennin

– Mi plazo terminó- dijo al ver a la pareja- ¡Por fin seré un sennin! Decidme, ¿qué debo hacer para convertirme en uno de ellos?

La mujer trazó de nuevo un plan:

– Debes hacer algo peligroso, pero si lo logras, serás un sennin. Si no, será que no estás preparado, y deberás trabajar otros veinte años para nosotros.

– De acuerdo- respondió Gonsuké- lo que sea necesario.

– Bien… debes escalar el pino de la entrada…

La mujer del médico estaba segura de que aquel hombre no podría escalar el enorme pino de la entrada. Así se aseguraría un trabajador gratis veinte años más. Pero, para su asombro, Gonsuké llegó a lo más alto en nada de tiempo.

– Ya estoy arriba- dijo- ¿Y ahora qué hago?

– Bien, ahora debes soltar la mano derecha…

El hombre hizo lo que la mujer le ordenó, agarrándose al pino bien fuerte con la mano izquierda.

– Y ahora, suelta la mano izquierda.

– ¡Pero mujer! ¡Qué dices! ¡Se matará!- protestó el médico, que observaba todo a su lado.

– Calla, hombre… No te metas- le increpó ella.

Gonsuké no se lo pensó dos veces. Soltó la mano izquierda. Pero, en lugar de caer al vacío, como la mujer y su marido pensaban, el hombre quedó de pronto suspendido en lo más alto del árbol. Ante la atónita mirada de la pareja, Gonsuké dijo:

– ¡Soy un sennin! ¡Soy un sennin! Muchas gracias a los dos por instruirme. Les estaré eternamente agradecido.

Y diciendo esto, desapareció en lo más alto del cielo. Lo último que la pareja vio fue un puntito de luz perdiéndose entre las nubes.

Qué temas puedes trabajar con este cuento japonés

Utiliza este original cuento japonés para reflexionar acerca de:

  • El poder de la fe.
  • La picaresca y los engaños.
  • El valor de la humildad.
  • Esfuerzo y perseverancia.

Reflexiones sobre el cuento del sennin

¿Quién dio la lección a quién? ¿La pareja ofreció una ‘cura de realidad’ a Gonsuké o fue el joven quien les dio a ellos una lección?

  • La fuerza de la fe: El protagonista de esta historia soñaba con ser un sennin, algo que muchos consideraban como una utopía, propio de la imaginación y las leyendas. Él, sin embargo, creía fuertemente en la existencia de este ‘poder’ que le podía otorgar la capacidad de volar y de vivir eternamente. ¿Un imposible? La fe, la fuerte creencia que tenía en ello, hizo que finalmente el sueño se hiciera realidad. Pero no fue fruto solo de la fe. También dedicó a ello humildad, esfuerzo y perseverancia.
  • Qué hace que se cumplan nuestros sueños: En realidad, más allá de la metáfora del sennin, esta historia nos habla de consecución de nuestros sueños, por increíbles y complejos que parezcan, siempre y cuando tengamos la paciencia y la perseverancia suficientes. Una espera no exenta de esfuerzo, dedicación y fe. Mantenerse constante, no dejar de creer en el sueño, en la meta, perseverar, sin abandonar la humildad ni alejarse del camino, son imprescindibles para conseguir nuestros sueños.

«Con esfuerzo, perseverancia, sacrificio, paciencia y sobre todo, fe, podemos conquistar metas que parecen imposibles»

(Reflexiones sobre el cuento del Sennin)

Una reflexión más sobre este cuento japonés

  • La picaresca de la mujer: Llama la atención en esta historia los otros dos personajes, el médico y su mujer. Mientras que él duda acerca de mentir al joven, y sufre por tener remordimientos por lo que están haciendo, ella sin embargo disfruta de lo conseguido. Representa no solo al realismo, sino también a la picaresca y la ausencia de remordimientos. Es capaz de cualquier cosa con tal de conseguir beneficios.

La idea de ‘o comes o te comen’ en la expresión más literal. Es como un depredador, que no duda en hacerse con el más débil con tal de cazar. Al final, recibe una lección, aunque no un castigo. Se queda sin su presa y de pronto se da cuenta de que aquello en lo que no creía, sucedió. Un ciego que de pronto ve. Un incrédulo que comienza a creer.

Otros relatos japoneses para adolescentes y adultos

Si te gusta este tipo de historias originarias de Japón, repletas de metáforas y reflexiones profundas, no dejes de leer también estas otras:

  • Urashima y la tortuga: El hilo principal de este original relato es el amor, pero también nos habla de sacrificios y de las consecuencias de nuestros actos y decisiones.
  • El cortador de bambú y la princesa de la luna: En esta ocasión, este relato es una antigua leyenda que explica por qué el monte Fuji se transformó en volcán. Una historia que representa una de las primeras historias de ciencia ficción que se conocen.
El cortador de bambú y la princesa de la luna, una leyenda japonesa
Leyenda del cortador de bambú y la princesa de la luna
  • El viejo que hacía florecer los árboles: La bondad genera bondad… allá por donde pasa. Con esta preciosa metáfora del florecimiento de los árboles, este relato nos recuerda la importancia de sembrar el bien a pesar de todo lo que suceda a nuestro alrededor.

Y recuerda que si te apetece escuchar relatos narrados, encontrarás muchos aquí:

¿Te ha gustado el contenido?

Puntuación media 5 / 5. Votos: 3

¡Todavía no hay votos! Sé el primero en valorar el contenido.

Estefania Esteban
Estefania Esteban
Periodista y escritora de literatura infantil.

¡Es tu turno! Deja un comentario y opina

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.