Un cuento popular español sobre las recompensas a la sinceridad

Este cuento tradicional español, ‘La gaita maravillosa’, nos habla de sinceridad y bondad como virtudes sobre muchas otras relacionadas con destrezas manuales o incluso, con la inteligencia. No dejes de leer este fantástico cuento popular y las reflexiones finales sobre los mensajes que transmite.

El cuento infantil ‘La gaita maravillosa’ para leer con los niños

Cuento para niños con valores: La gaita maravillosa
El cuento popular ‘La gaita maravillosa’

Había una vez un hombre que tenía tres hijos. Los dos mayores eran estudiosos y muy hábiles en todo lo que hacían, pero el pequeño… Al hijo pequeño parecía que no se le daba bien nada, aunque eso sí, tenía muy buen corazón.

Los hermanos mayores se burlaban mucho de él.

– ¡No sirves para nada!- le decían.

Y el padre, desesperado, decidió buscarle un trabajo que pudiera hacer. Consiguió que los ganaderos más ricos de la zona le contrataran como pastor. Y al muchacho le hizo mucha ilusión.

– Fantástico, padre. ¡Me gustará el trabajo!

El caso es que no se le daba nada mal cuidar al rebaño, aunque él se aburría mucho, porque tenía que estar muchas horas mirando a las ovejas y sin hacer nada más. Un día, estando en el monte con el rebaño, se le acercó una anjana (es decir, una hechicera).

– Vaya, ¿Qué haces ahí sentado, muchacho?

– Oh, pues vigilo a mis ovejas, buena mujer- respondió él.

– ¿Y no te aburres?

– Uy, ¡Mucho! Pero es mi trabajo…. Cuando gane dinero, me compraré una gaita y así pasaré el rato.

– ¿Una gaita? No hace falta que la compres. Yo te regalaré una. Aunque es una gaita muy especial. Todo el que escucha su música, se pone a bailar.

El joven miró con asombro cómo la anjana sacaba una gaita de su enorme bolsa. Le dio las gracias y en cuanto la mujer se alejó, probó la gaita. Inmediatamente las ovejas comenzaron a dar brincos y más brincos. Cuando dejó de tocar, se echaron a descansar y después comieron con mucho más apetito.

El hechizo de la gaita maravillosa al descubierto

Las ovejas engordaban con esta fórmula de hacerlas bailar y los dueños del rebaño estaban realmente contentos con el trabajo del chico. Pero los otros pastores, muertos de envidia por las alabanzas hacia el joven de la gaita maravillosa, le espiaron y vieron cómo hacía bailar a las ovejas. Entonces, fueron corriendo a contárselo a sus amos:

– ¡Ese chico es un brujo! ¡Hace bailar a las ovejas!

El hombre quiso verlo con sus propios ojos y subió a la colina, en donde estaba el joven pastor.

– Muchacho, me han dicho que haces bailar a las ovejas. ¿Es cierto?

– Sí señor. Después descansan y así comen más… Por eso están tan lustrosas.

– Me gustaría ver cómo lo haces…

– Claro que sí- dijo el joven.

Entonces, comenzó a tocar la gaita maravillosa y las ovejas se despertaron dando brincos y bailando como locas. Pero el ganadero también empezó a bailar sin darse cuenta, y solo pudo parar cuando el joven dejó de tocar la gaita. El hombre, anonadado (y muy cansado), bajó la colina a avisar a su mujer.

– Los pastores decían la verdad. ¡Hace bailar a las ovejas! Es más… ¡Me hizo bailar a mí!

– ¿Eso no hay quien se lo crea! ¡Os está tomando el pelo a todos!- dijo malhumorada la mujer, que salió colina arriba para cerciorarse de lo que decía su marido.

– ¡Eh! ¡Tú, gandul!- le dijo al joven con muy malos modos- ¿Es cierto eso que dicen de que haces bailar a todos con tu gaita?

– Sí, señora- dijo el muchacho algo avergonzado.

– Hazla sonar, pues no me lo creo…

Y el chico comenzó a tocar de nuevo la gaita. Ovejas y señora comenzaron a bailar de forma frenética. Cuando ya estaba cansada, la mujer comenzó a gritar:

– ¡Para ya! ¡Te digo que pares!

El joven dejó de tocar la gaita y ella, muy enfadada, le dijo:

– ¿Cómo te atreves a dejarme en ridículo? ¡Estás despedido!

Y así es como la pareja de ganaderos despidió al muchacho, a pesar de haber hecho muy bien su trabajo.

La cesta de manzanas

Avergonzado, el joven tuvo que dar la noticia en su casa.

– ¡Desde luego! ¡No sirves para nada!- le decían sus hermanos.

Al día siguiente, el hermano mayor salió con una cesta de manzanas para venderlas. Su padre le había mandado conseguir con ellas algo de dinero. Pero a mitad de camino se encontró con una anciana que le preguntó:

– ¿Qué llevas ahí, muchacho?

– ¡Ratas!- contestó él con desprecio.

– Pues ratas serán– dijo ella.

Cuando llegó a la primera casa y levantó la tela que cubría la cesta, un montón de ratas salieron disparadas. ¡Menuda paliza le dieron los dueños de la casa por el susto que se habían llevado!

Después intentó vender otra cesta con manzanas el hermano mediano. Pero de nuevo se encontró con la anciana que preguntó:

– ¿Qué llevas ahí, muchacho?

– ¡Pájaros!- dijo él malhumorado.

– Pues pájaros serán– dijo la anciana.

Y efectivamente, el joven no pudo vender manzanas porque al abrir la tela… ¡salieron volando pájaros y más pájaros! Cuando llegó derrotado a casa, el hermano menor dijo:

– Padre, deja que lleve yo la cesta con las manzanas!

– ¡No le dejes, padre! ¡Es un inútil!- dijo uno de los hermanos.

Pero su padre pensó que al menos podía intentarlo, así que le dio otra cesta con manzanas y le dejó ir.

La recompensa a la sinceridad

A mitad de camino, también se encontró con la anciana que preguntó:

– ¿Qué llevas ahí, joven?

– Pues llevo unas manzanas buenísimas… ¿quiere probar una?- le dijo ofreciendo a la anciana una manzana.

– Oh, no…pero muchas gracias. Ve a venderlas y saca buen dinero por ellas.

El hermano menor vendió la mitad de la cesta en la primera casa donde paró. Y al llegar a la segunda vivienda, ¡la cesta volvía a estar llena! Así que fue vendiendo más y más manzanas hasta llenar su zurrón de dinero. Al volver a casa, los hermanos vieron la cesta llena y pensaron que no había vendido ninguna manzana, y empezaron a burlarse de él.

El chico entonces sacó la gaita e hizo bailar a sus hermanos hasta que cayeron al suelo de puro cansancio. Fue el momento en el que llegó el padre acompañado por la anjana.

– Chicos, no volváis a burlaros nunca más de vuestro hermano- dijo el hombre- Esta mujer me contó que fuisteis castigados por vuestras mentiras, mientras que él fue premiado por su sinceridad.

– Así es- dijo la anjana- Ya no necesitas la gaita, muchacho, así que dámela para guardarla. De ahora en adelante podrás trabajar y todos te respetarán.

Y así fue. El hermano menor trabajó sin que nunca más se burlaran de él.

Qué temas puedes trabajar con este cuento infantil

Utiliza este cuento tradicional para niños para reflexionar acerca de:

– La sinceridad.

– Las consecuencias de las burlas.

– El valor de la bondad como virtud.

Reflexiones sobre el cuento ‘La gaita maravillosa’

La mayor virtud es la bondad, por encima de cualquier habilidad que queda ensombrecida por la vanidad o la soberbia. Estas son algunas de las reflexiones que podemos sacar del cuento ‘La gaita maravillosa’:

El castigo a la vanidad de los hermanos mayores: Precisamente los que pensaban que tenían más virtudes, eran los que tenían más defectos… La falta de humildad y la falta de empatía y generosidad con su hermano, les hacía mucho más débiles y vulnerables. Pero además, la mentira les llevó a cometer un gran error. Y éste fue castigado…

El premio a la sinceridad: Por contra, el hermano menos no era muy hábil con los estudios, no era muy ‘inteligente’ en el colegio, pero sin embargo, tenía virtudes mucho más importantes. Era bueno y sincero. Era incapaz de mentir y eso le llevó a ser premiado por la hechicera. Sin duda, el hermano pequeño fue el que dio una gran lección a sus vanidosos hermanos mayores, que tan importantes se creían.

Otros fantásticos cuentos infantiles tradicionales con valores

¿Te gustan los cuentos de toda la vida, como este de ‘La gaita maravillosa’? Aquí tienes alguno más, cuentos tradicionales que son transmisores de valores esenciales.

Cuento infantil con valores: El castillo de irás y no volverás
El castillo de irás y no volverás
Cuento con valores para niños: Los zapatos de hierro
Los zapatos de hierro
El divertido cuento popular El gitano que esquiló un perro
El gitano que esquiló un perro

– Sobre el coraje y la honestidad, El castillo de irás y no volverás: Este cuento nos habla de valores como la honestidad, y del premio al esfuerzo y el coraje. Una historia repleta de maravillosas aventuras.

Los zapatos de hierro: este cuento tradicional habla del perdón a nuestras equivocaciones. ¿Podemos cambiar un mal hecho? La respuesta es sí, aunque con esfuerzo, Lo que comúnmente llamamos ‘penitencia’.

El gitano que esquiló a un perro: este cuento es muy distinto a los anteriores. Terriblemente divertido y muy corto. Casi podría ser un chiste. ¿Te apetece reír?