Aquí tienes una fábula corta fascinante para reflexionar acerca del perdón, la paciencia y la vida. Se llama ‘El viejo y la muerte’, aunque también la encontrarás como ‘El perdón de la muerte’. Es una fábula corta de Samaniego que que nos anima a pensar en todas las veces que ‘metemos la pata’ dejándonos llevar por las emociones y por la falta de paciencia.

La increíble fábula de ‘El viejo y la muerte’ sobre el perdón

Una fábula sobre la paciencia y el perdón: El viejo y la muerte
El viejo y la muerte’, una fantástica fábula de Samaniego

Caminaba un anciano por un bosque con una pesada carga de leña. Tropezaba una y otra vez, y el camino era largo. Aún le quedaba un largo trecho para llegar a su destino, y estaba muy cansado. El anciano volvió a tropezar, y al caer al suelo, maldijo diciendo:

– ¡Ojalá me llevara la muerte y así pudiera descansar de una vez por todas!

Entonces, la muerte, en esqueleto y cubierta por una harapienta tela negra, se acercó con su guadaña al viejo. Él, sorprendido, la miró con temor.

– ¿Qué decías? ¿Querías algo?- preguntó la muerte entonces.

– No, no… bueno, solo me preguntaba si me ayudarías con la carga…

La Muerte le miró con picardía, y decidió perdonarlo. Al fin y al cabo, aún veía en su mirada muchas ganas de seguir viviendo.

Moraleja: «Ten paciencia, no te desesperes. los dolores pasan, y la vida siempre nos reserva un lugar para la sonrisa»

Aquí tienes la fábula del Viejo y la muerte en verso de Samaniego

Si te gustó la historia de esta fábula corta, debes saber que parte de esta fábula de Samaniego, escrita en verso. Prueba también a leerla:

Entre montes, por áspero camino, 

tropezando con una y otra peña, 

iba un viejo cargado con su leña, 

maldiciendo su mísero destino.

Al fin cayó, y viéndose de suerte 

que apenas levantarse ya podía, 

llamaba con colérica porfía

una, dos y tres veces a la Muerte. 

Armada de guadaña, en esqueleto, 

la Parca se le ofrece en aquel punto; 

Pero el Viejo, temiendo ser difunto, 

lleno más de terror que de respeto, 

trémulo la decía y balbuciente: 

– Yo, señora… os llamé desesperado; 

– Pero… Acaba; ¿qué quieres, desdichado? 

– Que me cargues la leña solamente.

Tenga paciencia quien se cree infelice; 

Que aun en la situación más lamentable 

es la vida del hombre siempre amable: 

el viejo de la leña nos lo dice.

(Félix María de Samaniego)

Qué puedes trabajar con esta fábula corta

Utiliza esta fabulosa fábula corta para reflexionar acerca de:

– El valor de la paciencia.

– Por qué debemos controlar y medir lo que decimos y pedimos.

– Cuidado con las emociones que nos ‘traicionan’.

– El valor del perdón.

– La gratitud.

Reflexiones sobre la fábula ‘El viejo y la muerte’

En lugar de derrumbarnos y maldecir constantemente nuestras penas, en lugar de quejarnos, seamos más pacientes y agradecidos. Busquemos siempre ‘el vaso medio lleno’ antes de fijarnos en que está ‘medio vacío’:

Menos quejarse y más agradecer: al fin y al cabo, lo único que tenemos es esto, la vida. Y ésta llega con sus días y sus noches, con su sol y su tormenta, son sus penurias y alegrías. Recordemos en todo momento que todo pasa, lo bueno y lo malo. Así, cuando nos encontremos en un momento de angustia, desesperación o tristeza, podremos pensar que al final también pasará. Se llama pensamiento positivo, y es muy útil para valorar lo que tenemos y afrontar la vida con más fuerza. Lo que necesitas siempre, tenlo muy presente es paciencia.

Lo que la muerte le enseñó al viejo: todos pasamos por un momento de debilidad, todos nos dejamos llevar en algún momento por las emociones. En realidad, el viejo llamó a la muerte sin querer llamarla. Luego se arrepintió, en cuanto la vio delante. No es lo que quería. Y la muerte, lo sabía. A pesar de haber escuchado perfectamente que le llamaban, prefirió hacer como si no supiera nada y perdonar al anciano. La muerte enseñó al viejo la importancia del perdón. Perdonar es olvidar para dejar que el otro pueda curar sus heridas y seguir adelante. Perdonar es dar otra oportunidad, ofrecer tu confianza a alguien que seguramente ya no vuelva a fallarte, porque habrá aprendido la lección.

Esas emociones traicioneras: el anciano se dejó llevar por las emociones en un momento en el que se sentía desfallecer. Es totalmente humano, y a todos nos ha pasado. De estos momentos se aprende. La próxima vez tal vez se lo piense antes de maldecir tanto y clamar por que venga la muerte a buscarlo. A gestionar las emociones aprendemos siempre, a lo largo de toda nuestra vida.

Otros fantásticos relatos sobre la muerte

¿Te gustó esta fábula? Si quieres leer otros cuentos sobre la muerte, prueba con estos:

Cuento de Francisca y la muerte con sus reflexiones para los niños
Francisca y la muerte
Fábula de J.K Rowling para adolescentes
Fábula de los tres hermanos
Un cuento infantil sobre la muerte: El doctor improvisado
El doctor improvisado

– Una historia muy divertida, Francisca y la muerte: disfruta con este divertido cuento para niños sobre la muerte. Sí, sí, como lo oyes… ¡divertido! Ya lo verás…

La fábula de los tres hermanos: este relato aparece en una de las películas de Harry Potter, y explica cómo tres hermanos intentaron burlar a la muerte. ¿Tendrán éxito?

El doctor improvisado: un relato sorprendente, sobre un ‘trato’ entre un hombre y la muerte.

Fábulas de Samaniego para niños

Y si quieres investigar más en las fábulas de este genial fabulista español, Félix María Samaniego, aquí encontrarás muchas más:

Fábulas con rima de Félix María de Samaniego para niños
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Estefania Esteban
Estefania Esteban
Periodista y escritora de literatura infantil.

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