Cuento para adolescentes y adultos sobre cómo usamos nuestras vidas

¿Alguna vez te has parado a pensar en cómo usas tu vida? ¿Buscas algo, estás contento como estás? ‘El Principito y el guardagujas’ es el capítulo veintidós del magistral libro de Antoine de Saint-Exupéry. En esta ocasión, el pequeño de rizos dorados nos invita a reflexionar sobre un tema muy profundo: nuestras vidas.

El capítulo 22: el encuentro entre el Principito y el guardagujas

El Principito y el duardagujas, capítulo 22 del Principito
El Principito y el guardagujas y su reflexión sobre nuestro rumbo en la vida

El Principito se encontró con una estación de tren.

– Buenos días- dijo educadamente el niño.

– Buenos días- respondió el guardagujas.

– ¿A qué te dedicas?- preguntó el Principito.

– Clasifico a los viajeros, por paquetes de mil. Y también superviso los vagones que les llevan, tanto hacia la derecha como hacia la izquierda.

Entonces la estación se tambaleó, algo rugió con fuerza a lo lejos y entonces pasó muy veloz un tren cargado de personas.

– Parece que llevan prisa- dijo el niño- ¿Qué buscan?

– Nadie lo sabe- respondió el guardagujas. No lo sabe ni el conductor del tren.

Entonces la estación volvió a temblar y un nuevo rugido seguido por un rápido muy iluminado llegó desde el lado contrario al anterior.

– ¿Ya vuelven?- preguntó el Principito.

– No, no. Son otros, no son los mismos. Es un cambio.

– Ah… ¿no estaban a gusto donde estaban?

– Nadie está contento donde está…

Y un nuevo rugido de un tercer rápido iluminado volvió a romper el silencio.

– ¿Estos persiguen a los anteriores, a los primeros que pasaron?- preguntó entonces el niño.

– Nada de eso. No persiguen nada- respondió el guardagujas-. De hecho, la mayoría duermen o bostezan. Solo los niños pegan bien sus narices en los cristales y lo observan todo.

– Porque solo los niños saben lo que buscan- dijo entonces el Principito-. Tienen una muñeca de trapo, y esta muñeca se convierte en algo muy especial y si se la quitan, lloran…

– Tienen mucha suerte– sentenció el guardagujas.

Reflexiones sobre el capítulo El Principito y el guardagujas

¿De verdad nos pasamos nuestras vidas de un lugar a otro sin aprovechar el trayecto? El Principito nos anima a abrir los ojos y a ser como esos niños que pegan sus narices en los fríos vidrios del tren gracias a este maravilloso capítulo 22:

No te duermas…el viaje es corto: puede que desperdiciemos los mejores momentos de nuestra vida. Puede que no sepamos que estamos viviendo un trayecto con caducidad y no valoremos bien cada momento que pasa para no volver. Este capítulo del Principito es muy corto pero encierra un inquietante mensaje: los viajes que hicimos no se repetirán. Si te duermes, no podrás contemplar la belleza de las estrellas que lo iluminaron.

Debemos ser como niños: solo los niños son capaces de entender y valorar las cosas importantes de la vida. Tienen muy claro lo que quieren y lo que no quieren y saben aprovechar los momentos importantes porque todavía tienen esa capacidad de dejarse asombrar por la belleza de lo simple y de lo pasajero. Un niño se quedará prendado ante el brillo de las estrellas durante un viaje e intentará contarlas, o imaginar dónde duermen, hasta dónde llegan… Los adultos perdemos esa capacidad y preferimos dormir ante algo que creemos saber o conocer. Dejamos de hacernos preguntas y una vez que dejamos de cuestionarnos cosas, perdemos la ilusión.

Otras profundas reflexiones sobre este capítulo 22 del Principito:

¿Tenemos claro qué buscamos?: dice el Principito en este capítulo que solo los niños tienen claro lo que buscan. Los adultos no sabemos muy bien hacia dónde vamos. Nos dejamos llevar sin más de un lado a otro. ‘No están contentos en ningún sitio’, dice el guardagujas. Y es cierto. No somos capaces de valorar lo que tenemos. Una vez que n.os acostumbramos a ello, pedimos un cambio, sin darnos cuenta de que en realidad nuestro lugar estaba allí, junto a aquello a lo que sin saber por qué, dejamos de valorar. ‘No es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita’. Deberíamos recordar esto siempre. Parece que lo olvidamos con demasiado frecuencia. No se trata de conformarse con lo que se tiene sin aspirar a más. Podemos aspirar a más pero aprovechando y siendo felices con lo que tenemos, ¿no crees?

¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?: para ser conscientes de qué hacemos con nuestras vidas, deberíamos plantearnos en algún momento estas profundas preguntas. ¿Recordamos de dónde venimos? Esto nos ayuda a darnos cuenta y a ser conscientes de quiénes somos, sin olvidar nunca nuestras raíces y a las personas a las que siempre debemos estar agradecidos. ¿Y sabemos a dónde vamos? Es decir, debemos tener claros nuestros objetivos en la vida, ser capaces de visualizar nuestras metas con claridad.

Otras fascinantes historias del Principito que te harán pensar

Si te gustan las historias de este maravilloso libro, debes leer también estas otras. Todas ellas esconden profundas reflexiones:

El Principito y el zorro: el amor y la amistad se gana con paciencia y sobre todo con confianza. Este hermoso capítulo nos deja además frases que son auténticas joyas para enmarcar.

El farolero: debemos trabajar para vivir, no vivir para trabajar. Una reflexión que a menudo olvidamos. No desperdicies tus días en cosas sin sentido…

Los baobabs: el planeta del Principito era muy pequeño, tanto, que no podía dejar que los baobabs crecieran. Por eso, los arrancaba en cuanto comenzaban a despuntar. Pero, ¿sabes qué simbolizan en nosotros estos árboles?

Author

Estefanía Esteban es periodista y escritora de literatura infantil. Ha publicado el libro 'Cebricornio' con la editorial Babidibú.

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