Una fábula corta con valores para niños y mayores

La fábula de ‘Hermes y el leñador’, atribuida a Esopo, nos habla del valor de la honestidad y la sinceridad, y de cómo los honestos al final son recompensados, mientras que los mentirosos y avariciosos al final terminan perdiendo lo que tanto ansiaban… No te pierdas esta fantástica fábula y sus reflexiones finales.

Una fábula corta de Esopo sobre la honestidad: Hermes y el leñador

Hermes y el leñador, fábula de Esopo sobre la honestidad
Hermes y el leñador, una fábula de Esopo sobre la honestidad

Unos leñadores trabajaban en un bosque. Al cabo de unas horas decidieron hacer un descanso y uno de ellos, que estaba sediento, se acercó al río para beber. En un descuido, su hacha cayó al agua y el leñador, a pesar de entrar en el río para buscarla, no pudo encontrarla.

– ¡Oh, no! ¿Qué haré ahora sin mi hacha?- se lamentaba el leñador– ¡No podré trabajar ni llevar dinero al hogar!

Consciente del terrible problema que se le venía encima, el leñador comenzó a llorar amargamente. Pero ese día Hermes, el mensajero de los dioses, pasaba por allí, y le escuchó:

– Dime, buen hombre, ¿por qué lloras tanto, qué te ocurrió?

– Oh, acabo de perder en el río mi hacha y sin ella no puedo trabajar. Mi familia depende de ese hacha y ahora no sé qué podré hacer…

– Yo puedo ayudarte a encontrarla- dijo entonces Hermes- Buscaré en el río…

Hermes se zambulló en las frías aguas del río y al cabo de unos segundos apareció con un hacha de oro en sus manos. Al principio el leñador se emocionó al ver que regresaba con un hacha, pero en seguida volvió a entristecerse:

– Oh, te lo agradezco, pero en realidad esa no es mi hacha. La mía no es de oro…

– Bueno, lo intentaré de nuevo, dijo Hermes.

Y el mensajero de los dioses regresó del río con un hacha… de plata.

– Esta tampoco es- dijo entonces el leñador.

El hacha del leñador y la envidia de su compañero

Por último, Hermes volvió a bucear para salir del agua con un hacha vieja de madera. El leñador se puso loco de contento:

– ¡Esta, esta es mi hacha!- gritó emocionado- ¡No sé cómo agradecértelo!

– Has sido muy honesto y es un valor que merece recompensa. Puedes llevarte tu hacha pero deseo que también te lleves las dos primeras que te ofrecí…

Así es cómo el leñador regresó hasta donde estaban sus compañeros con las tres hachas. Uno de ellos sintió una profunda envidia y pensó que él también podía conseguir un hacha de oro. Fue hasta el río, tiró la suya y comenzó a hacer como que lloraba. Entonces apareció Hermes y sucedió lo mismo: el mensajero de los dioses se ofreció a rescatar su hacha, pero al sacar la primera de oro, el leñador dijo:

– ¡Sí, sí! ¡Esta es sin duda mi hacha!

Hermes, enfadado, no solo no le dio el hacha de oro, sino que además le dijo:

– Eres mentiroso y avaricioso y no mereces mi ayuda. Te quedarás sin este hacha y sin la tuya.

Y el leñador se quedó sin trabajo.

Moraleja: “Los honestos suelen conseguir una recompensa con más facilidad que los mentirosos”

Valores que puedes trabajar con esta fábula de Hermes y el leñador

Utiliza esta fábula de Hermes y el leñador para trabajar valores como:

– La honestidad.

– El valor de la sinceridad.

– La avaricia.

– El valor de la humildad.

Reflexiones sobre la fábula corta de Esopo

No es fácil resistirse ante las tentaciones de poder o de dinero, de fama o riquezas, pero al final los honestos, aquellos que prefieren hacer caso a sus principios y ser sinceros y leales con sus valores, consiguen más beneficios a la larga que aquellos que se traicionan a sí mismos:

La honestidad frente a la tentación: ‘poderoso caballero es don dinero’, que se suele decir. La fama, las riquezas, el poder… son tentaciones que ponen en riesgo nuestros valores, nuestros principios. ¿Quién no desea más dinero o más fama? Por eso, solo aquellos más honestos, que como el primer leñador, sean capaces de rechazar esas tentaciones, conseguirán a la larga una recompensa. Al final, los deshonestos terminan perdiendo aquello por lo que apostaron.

La humildad frente a la ostentación: el leñador que rechazó las hachas más valiosas hizo un tremendo esfuerzo de humildad al reconocer que él no tenía hachas tan ostentosas como aquellas. Su sinceridad y su honestidad hicieron el resto. El segundo leñador sin embargo pretendía ser quien no era y tener lo que no podía tener. La codicia le cegó y al final tuvo un merecido escarmiento.

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Author

Estefanía Esteban es periodista y escritora de literatura infantil. Ha publicado el libro 'Cebricornio' con la editorial Babidibú.

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