El milagro de Nochebuena. Cuento de Navidad para jóvenes y adultos

Un cuento navideño de Guy de Maupassant sobre un hecho extraordinario

Aquí tienes un cuento de Navidad lleno de misterio sobre un hecho extraordinario. ‘El milagro de Nochebuena’ es una adaptación del cuento de Navidad del escritor francés Guy de Maupassant (1850-1893), y está envuelto con un velo de sucesos paranormales. ¿Te lo vas a perder?

Un misterioso cuento de Navidad: El milagro de Nochebuena

El milagro de Nochebuena, un cuento de Navidad para jóvenes y adultos
El milagro de Nochebuena, un cuento de Navidad lleno de misterio

El doctor Bonenfantes intentaba hacer memoria… no quería defraudar a su público:

– ¿Un recuerdo de Navidad? Voy a pensar… ¡Ya lo tengo! Sí, sin duda es el recuerdo navideño más extraño que tengo. Se trata de algo que me sucedió hace mucho, pero mucho tiempo. Un milagro más bien. Yo, que no soy creyente, ese día comencé a creer en el inmenso poder de la fe. Sin duda, la fe mueve montañas… Os contaré lo que sucedió.

El doctor, ya mayor, comenzó a narrar la historia de aquel extraño suceso acontecido en plena Navidad:

Hace mucho, cuando aún era joven, fui médico en un pueblecito de Normandía. Se llamaba Rolleville. Un pueblo muy tranquilo, rodeado de naturaleza y hermosas colinas. Pero esa Navidad sucedió algo… A finales de noviembre de aquel año comenzó a nevar como nunca antes había nevado. Cayó una espesa capa de nieve y cuajó, vaya que si cuajó. Pero después de la gran nevada, las nubes se alejaron dejando un cielo claro y limpio. Entonces llegó el frío. Fueron unos días tan gélidos que nadie se atrevía a salir de sus casas. La nieve parecía una infinita placa de hielo y el único que se atrevía a hundir los pies en esa nieve era yo, cuando tenía que ir a alguna casa a pasar consulta médica.

Lo peor de todo era un inquietante silencio que se había adueñado de toda la campiña. No se oía ni un suspiro, aunque comenzaron a circular rumores de que el viento traía extraños sonidos, crujidos, hasta voces. El temor a que fueran señales de algún acontecimiento extraño a punto de suceder, hizo que nadie tuviera el valor de salir de sus casas.

El milagro de Nochebuena: el extraño hallazgo

Pero un día, el herrero, Vatinel, salió a buscar algo de comida y tuvo que atravesar la llanura hasta el núcleo de casas del centro del pueblo. Llegó y estuvo charlando animadamente un rato con todos. Después se hizo con algo de pan y regresó a su casa, pero por el camino, vio en medio de la nieve… ¡un huevo!

– ¿Y eso blanco que hay en la nieve qué es? ¿Un huevo? ¿Cómo habrán salido las gallinas a poner aquí un huevo con el frío que hace?- se preguntó.

Pero a pesar de lo extraño de aquello, se agachó y recogió el huevo.

– ¡Mira lo que traje!- dijo a su mujer nada más entrar por la puerta de su casa- ¡Me encontré un huevo por el camino! Aún está caliente. Toma, cocínalo para la noche.

Esa misma noche, la mujer echó el huevo a la sopa, para que se cociera, pero no dejaba de mirarlo con recelo.

– ¿Qué pasa?- preguntó su marido- ¿Por qué miras así el huevo?

– No sé… ¿y si tiene algún maleficio? Mira que un huevo en medio de la nieve… con el frío que hace. Y ya sabes lo que dicen, que se oyen voces…

– Pero mujer, es un huevo normal, no pienses esas cosas.

Se sentaron a la mesa y la mujer sacó el huevo. Parecía normal, pero no podía comérselo…

– No sé, que me da mala espina- dijo la mujer.

Pero al final, por la insistencia de su marido, se lo comió. Fue tragarlo y la mujer comenzó a convulsionar y a gritar con espanto.

– ¿Qué te pasa? ¿Qué tienes?- gritó el marido, asustado.

– ¡Se me ha metido! ¿Se e ha metido el diablo en el cuerpo!

El exorcismo de la mujer del herrero

Me avisaron por la mañana y os juro que nunca vi nada igual. La mujer gritaba con una voz espantosa y se sacudía con fuerza. Tenían que agarrarla entre cuatro personas. Y claro, la noticia corrió como la espuma y en seguida la fragua se llenó de personas que se agolpaban en la puerta muertas de curiosidad.

Al poco llegó el cura. Intentó un exorcismo, pero sin éxito… El diablo no quería salir.

Llegó Nochebuena y el cura vino a verme:

– Me gustaría que trajeran esta noche a la mujer del herrero a la misa del gallo, a ver si así conseguimos algo…

– Buena idea- contesté yo- Tal vez se impresione con la ceremonia y esto la apacigüe…

– Es usted un incrédulo- dijo el cura. No subestimes el poder de la fe

Esa noche fui con cuatro hombres fuertes a la casa del herrero. Entre todos pudimos vestir a la mujer a pesar de su fuerza y los continuos espasmos. La llevamos a la iglesia y al entrar todas las personas se apartaron, presas de terror.

La eucaristía ya había comenzado, y acercamos a la mujer endemoniada hasta el altar. El cura entonces acercó la custodia, y su brillo resplandeciente, alzado por el cura sobre la cabeza de la mujer, pareció de pronto hipnotizarla. No cesaron los gritos, pero poco a poco fueron disminuyendo en intensidad… El cura permaneció allí mismo inmóvil, esperando el milagro. Y al cabo de un rato, la mujer cerró los ojos y quedó como inerte.

Esa Nochebuena, se obró el milagro. La mujer del herrero durmió cuarenta y ocho horas y al despertar, no recordaba absolutamente nada.

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Estefania Esteban
Estefania Esteban
Periodista y escritora de literatura infantil.

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