El hombre entre dos edades. Fábula de La Fontaine

Los intereses mueven nuestras acciones pero al final la verdad siempre termina saliendo a la luz. ‘El hombre entre dos edades’ es una fábula corta de Jean de La Fontaine para adolescentes y adultos, que habla de avaricia, interés y mentiras. No te pierdas la fábula original en verso y esta adaptación en prosa. Más adelante, por supuesto, encontrarás algunas reflexiones sobre su moraleja final.

La fábula corta El hombre entre dos edades

El hombre entre dos edades, una fábula de Jean de La Fontaine
La fábula ‘El hombre entre dos edades’

Un hombre de mediana edad, cuyo pelo empezaba ya a mostrar bastantes canas, decidió que ya era hora de casarse. Tenía este hombre una gran fortuna, y todos lo sabían en aquella pequeña aldea. Así que interesadas no le faltaron en cuanto se corrió la voz de que buscaba mujer para compartir sus bienes.

Sin embargo, el hombre de mediana edad solo veía interés en todas ellas, y rechazaba una y otra a diario. Hasta que conoció a dos mujeres, dos viudas, que parecían, a simple vista, que su fin no era otro que ofrecer cariño.

Una de estas mujeres era muy joven. Fresca y lozana y muy dulce en el trato. La otra, mucho más mayor, era casi anciana, pero había aprendido a reparar muy bien las ‘taras’ que dejan los años, y lucía radiante igualmente.

Las dos se pasaban el día adulando al buen hombre y ofreciendo cariño. Pero cuando la mujer más joven estaba con él, y acariciaba su pelo, iba arrancando una a una las canas, para que él pareciera más joven. Sin embargo, cuando estaba con la mujer más mayor, le arrancaba sus pelos más oscuros, para que se pareciera más a ella, que ya tenía el pelo blanco.

Y entre una y otra, al final le dejaron calvo. Fue entonces cuando se dio cuenta del error que estaba a punto de cometer, y sin más, anunció a las dos que no se casaría con ninguna.

Moraleja: «No te fíes de las apariencias, ni dejes que otros quieran gobernarte»

La fábula original de La Fontaine El hombre entre dos edades

Y aquí tienes la fábula original, en verso, de ‘El hombre entre dos edades’, escrita por el fabulista francés Jean de La Fontaine:

Un hombre, que en mediana edad se hallaba,

cuyo pelo empezaba a encanecerse ya,

no podían cerrarse sus arcas, atestadas de dinero.

Apenas hubo una mujer que no aspirase a su fortuna,

de apoderarse del tesoro entero,

llamándose su esposa.

El hombre no se daba mucha prisa,

imaginando ser terrible cosa la elección de mujer.

En fin, la risa, la fineza y halagos

de dos viudas (que vanidad no hacían de sañudas)

su cariño empeñaron igualmente.

La una estaba todavía verde y lozana;

la otra ya se había pasado enteramente,

más reparaba con sutil destreza

lo destruido por la Naturaleza.

Las mencionadas viudas chanceando,

y tenerle contento procurando,

a menudo solían espulgarle:

la vieja no dejaba de arrancarle

cuantos cabellos negros encontraba,

queriendo que su dueño se pareciera a ella.

Con risueño semblante, la más moza,

entresacaba por su misma y preciosa blanca mano

cuanto cabello le encontraba cano.

Tanta fue de ambas viudas la fineza,

que de mi hombre arrasaron la cabeza,

dejándole así calvo,

enteramente calvo.

Por fin cayó en la cuenta el pretendido,

y díjoles:

No solo no he perdido en quedar con vosotras esquilado,

sino antes he ganado:

os doy mil gracias de vuestros esmeros,

pues conseguí por ellos conoceros.

Cada una de vosotras desearía

que a su moda viviese, y no a la mía.

No, amigas, os entiendo la maraña:

quien os juzga sencillas, ¡igual se engaña!

Reflexiones sobre la fábula El hombre entre dos edades

Esta sorprendente fábula de Jean de La Fontaine, ‘El hombre entre dos edades’, nos sugiere varias reflexiones sobre los mensajes que transmite. Habla de mentiras encubiertas, de apariencias, del amor que esconde egoísmo y narcisismo… La fábula, por cierto, también tiene una versión anterior de Esopo. Esta de La Fontaine se inspiró en la del fabulista griego.

  • El que bien te quiere, no querrá cambiarte: Llama la atención en esta historia de El hombre entre dos edades, que ambas mujeres, que parecen tan buenas y agradables, en realidad quieren transformar al hombre para que se parezca un poco más a ellas. Esto es en sí un síntoma terrible de narcisismo y vanidad. ¿Por qué quieren que el hombre sea como ellas? La joven intenta que el hombre parezca más joven y la mayor, que parezca anciano. En realidad, no se han enamorado de él tal y como es, así que su amor envuelve una gran mentira. El que ama de verdad no quiere cambiar a la otra persona: la quiere tal y como es.
  • Las mentiras disfrazadas: Las dos viudas aparentaban ser mujeres que adoraban al hombre de mediana edad. Eran dulces y atentas, pero bajo esa apariencia se escondían en realidad dos mujeres interesadas que intentaban llevar la voz de mando y hacer del hombre lo que ellas querían, robándole de esta forma su libertad y hasta su identidad. El hombre se dio cuenta a tiempo porque al final los instintos terminan delatando las intenciones ocultas y las mujeres, sin saberlo, hicieron bien visibles cuáles eran, al arrancarle el pelo poco a poco.

«Nuestros instintos terminan delatando las intenciones ocultas»

Reflexiones sobre la fábula El hombre entre dos edades
  • Esos instintos traicioneros: Al final, por mucho que las viudas intentaban ocultar sus verdaderas intenciones (las de mandar sobre el hombre y dominar así sus riquezas), la verdad terminó saliendo a la luz gracias a los instintos más bajos que tenemos. En este caso, el narcisismo de las mujeres, que querían un hombre a imagen y semejanza suya, hizo que la verdad saliera a la luz.

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Si te gustó esta fábula, prueba a descubrir todas estas que recogemos en esta selección:

Y aquí tienes algún ejemplo concreto:

  • La golondrina y los pájaros: No subestimes los consejos de aquellos que han vivido mundo y tienen mucha experiencia. Escucha bien lo que tiene que decirte.
  • El zapatero remendón y el banquero: Intentamos acumular riquezas materiales pensando que de esta forma seremos más felices. Sin embargo, tiene el efecto contrario, y es el dinero el que cae como una terrible carga sobre nosotros.
  • El hombre y su imagen: Igual de malo es no quererse a uno mismo como quererse demasiado. El narcisismo lo único que hace es presentarnos una imagen irreal de nosotros mismos que terminaremos creyendo. Viviremos de esta forma una gran mentira que todos sabrán ver menos nosotros mismos.

Y por supuesto, recuerda que puedes escuchar fábulas populares narradas a través del canal de podcast de Tucuentofavorito.com:

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Estefania Esteban
Estefania Esteban
Periodista y escritora de literatura infantil.

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