Fábula corta popular de México sobre la resolución de problemas

A veces, la mejor forma de resolver un problema es el ingenio. Está fábula, ‘El coyote y el conejo’, nos enseña para salir de los problemas usando la inteligencia en lugar de la fuerza. Es una fábula corta popular muy conocida en México, que puedes usar para hablar de cómo resolver problemas manteniendo la calma en momentos de tensión.

Una fábula corta sobre el ingenio: El coyote y el conejo

El coyote y el conejo, fábula mexicana para niños
‘El coyote y el conejo’, una fábula corta sobre la resolución de problemas

Caminaba hambriento un coyote por un monte cuando vio a lo lejos a un conejo fantástico, aunque un poco pequeño. Y se dijo el coyote:

– ¡Es mi día de suerte!

Entonces, se acercó al conejo y le dijo:

– Conejo, tengo mucho hambre, así que te tengo que comer.

El conejo al principio se asustó al ver al coyote. Después, armándose de valor, le dijo:

– No me comas, coyote. Tengo algo mejor para ti, un suculento manjar que está delicioso. Jamás probaste algo igual…

Entonces, le entregó unos zapotes que había recogido de los matorrales. El coyote se las comió por curiosidad, porque nunca había probado esos frutos tan redonditos y quería saber qué eran exactamente.

Mientras, el conejo se fue dando pequeños saltos. El coyote entonces se dio cuenta de que era una trampa. Fue a gran velocidad tras él y de nuevo le consiguió atrapar.

El coyote y el conejo: el segundo engaño

El coyote le dijo al conejo:

– ¡Me engañaste conejo! Ahora sí que te voy a comer.

Pero el conejo le dijo:

No me comas, coyote. Te voy a enseñar un lugar en donde celebran una fiesta y allí podrás comer todos los manjares que quieras. Ya verás, en seguida escucharás el sonido…

Y sin que el coyote le viera, prendió fuego con rapidez justo detrás de donde estaba el coyote. Y el animal, al oír el ruido del crepitar, pensó que era el sonido de la fiesta.

– ¿Escuchas el ruido, coyote?- dijo el conejo- Es el sonido de los fuegos artificiales de la fiesta. Espera aquí un momento y enseguida te traeré a toda la gente.

El conejo se fue dando pequeños saltitos y el coyote se quedó esperando, hasta que de pronto empezó a sentir mucho, mucho calor y se dio cuenta de que estaba rodeado de fuego. Intentó salir de un salto y pudo conseguirlo, eso sí, un poco chamuscado.

El tercer engaño del conejo

Al fin consiguió de nuevo llegar hasta donde estaba el conejo.

– Ahora sí te voy a comer conejo- le dijo- ¡Me has vuelto a engañar!

Y el conejo, que vio que había una luna llena muy grande y estaban al lado de un lago, le dijo al coyote:

– Yo te tengo algo mejor para ti: un queso enorme.

Y el coyote, que le gustaba mucho el queso, le dijo:

– ¿Un queso enorme? No me engañes otra vez… ¿dónde está?

Entonces, el conejo señaló a la superficie de lago dónde se estaba reflejando la luna.

– Allí está el queso, mira qué grande es…

Al coyote le pareció de verdad un queso enorme y sin pensárselo dos veces se lanzó a por él al agua. Como no sabía nadar, al final se ahogó y el conejo pudo irse dando pequeños saltos. Eso sí, ya sin peligro de que el coyote le pudiera atrapar.

Moraleja: «Cuando estés en un apuro, utiliza la inteligencia y el ingenio para salir del problema»

Qué valores puedes trabajar con la fábula ‘El coyote y el conejo’

Utiliza esta fantástica fábula corta para hablar con los niños de:

– La resolución de problemas.

– El uso de la inteligencia y el ingenio.

– Cuando confiar y desconfiar de lo que nos dicen.

– La codicia.

Reflexiones sobre esta fábula corta para niños

Aprende a detectar una mentira, porque si no, te podrán engañar con facilidad.

Usa la inteligencia para salir de un problema: Cuando estés en medio de un problema o en una situación delicada, no uses la fuerza. Utiliza más bien el ingenio y la inteligencia. Recuerda que se consiguen muchas más cosas con persuasión que con imposición. De hecho, es lo que hizo el conejo en esta historia: propuso al coyote constantemente cosas mejores para ganar tiempo. El coyote no se dio cuenta de que le estaban engañando, por pura codicia.

La codicia nos hace creer cualquier cosa: es cierto que el coyote se creía todo lo que el conejo le decía solo por codicia. Pensaba en conseguir algo mucho mejor y quería más y más y al final se quedó sin nada. La avaricia nos ciega esta tarde al punto que nos hace creer cosas increíbles.

Aprende a detectar una mentira a tiempo: si el coyote nos hubiera dejado llevar por la codicia, hubiera sabido distinguir las mentiras del conejo o al menos hubiera sospechado. Debemos estar alerta y no olvidar nunca el sentido de la prudencia para poder detectar una mentira o una situación de riesgo a tiempo.

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