Descubre aquí el maravilloso cuento clásico de ‘Pulgarcita’, de Hans Christian Andersen, que nos habla de valores como la prudencia, la empatía y la compasión. Y por supuesto, también nos recuerda que todos debemos tener libertad para escoger nuestro camino y nuestro propio destino, todos… y todas.

El maravilloso cuento para niños clásico de ‘Pulgarcita’

Cuento infantil de Pulgarcita
‘Pulgarcita’, cuento para niños de Hans Christian Andersen

Había una vez una mujer que deseaba con todo su corazón tener un hijo, pero lo conseguía. Así que decidió pedir ayuda a una bruja, quien le dio un grano de cebada y dijo:

– Planta esta semilla en una maceta y ya verás cómo obra el milagro.

La mujer hizo lo que le dijo la bruja y plantó la semilla en tierra en una maceta. La regó y mimó hasta que creció una flor muy hermosa, similar al tulipán, pero con los pétalos cerrados. Era una flor tan bonita, que la besó, y al instante la flor se abrió y apareció una niña muy, muy pequeña, a la que la mujer puso de nombre, ‘Pulgarcita’

Pero un día que Pulgarcita dormía sobre la cáscara de una nuez, un sapo la vio y pensó que sería una esposa fantástica para su hijo, así que entró por el agujero que había en el cristal roto y se llevó la cáscara con Pulgarcita.

Al llegar al estanque, la depositó sobre una hoja de nenúfar. La pobre Pulgarcita lloraba y lloraba sin cesar, al enterarse de que debía casarse con el horrible hijo del sapo.

La ayuda de los peces

Los peces que pasaban por allí, conmovidos, decidieron ayudarla.

– No llores, Pulgarcita, te ayudaremos.

Y diciendo esto, cortaron a mordiscos el tallo del nenúfar y éste se fue río abajo con Pulgarcita encima. Y su improvisada barca llevó a la niña por muchos pueblos, hasta que el nenúfar se acercó a la orilla de un bosque y pudo bajar.

Andando y andando, Pulgarcita llegó hasta un campo de trigo y allí encontró la casa de un ratón. Y el ratón pensó que podía ser una buena pareja de su vecino, el topo, así que decidió darle cobijo. Y poco después hizo las presentaciones. Las arañas, ilusionadas, comenzaron a tejer el ajuar de la pareja, pero Pulgarcita no deseaba vivir bajo tierra para siempre, así que desconsolada, comenzó a llorar.

Una golondrina la oyó y Pulgarcita le pidió que le llevara con ella:

– Por favor, golondrina, quiero irme de aquí. ¿Podrías llevarme contigo?

– Pero voy a tierras cálidas…

– No me importa, de verdad.

Y así fue con la golondrina hasta tierras cálidas, hasta que el pájaro la depositó sobre una flor.

Allí se encontró con un hombrecillo tan pequeño como ella. Llevaba en la cabeza una corona de oro... ¡Era Cornelius, el príncipe del reino de las flores!

El hombrecillo se enamoró al instante de ella, y días después, tras conocerse, los dos decidieron casarse. Ahora sí, Pulgarcita, pudo ser feliz para siempre.

Qué podemos trabajar con el cuento infantil de ‘Pulgarcita’

Utiliza este cuento clásico para hablar de:

– La necesidad de tener libertad para elegir nuestro destino.

– El tema de la igualdad de género y los derechos de la mujer.

– Los valores de caridad, empatía y solidaridad.

– La prudencia.

Reflexiones sobre este cuento para niños

¡Qué manía tenían todos de casar a la pobre Pulgarcita sin dejarla elegir a ella! Menos mal que al final, gracias a la ayuda de muchos animales, consiguió encontrar su propio destino:

Las consecuencias de la imprudencia: Es cierto que Pulgarcita cometió una imprudencia al ponerse a dormir cerca de una ventana rota. Cualquier animal podía entrar por ella, y es lo que pasó. La niña pagó esa imprudencia y luego afortunadamente contó con ayuda de animales que se compadecieron de ella, un valor, el de la compasión, que consigue cambiar la vida y el destino de otros.

¿Por qué tenían que elegir por ella?: la pobre Pulgarcita no podía escoger su camino. Parecía que todos querían emparejarla con otros animales sin consultarle a ella, hasta que al final encontró a la persona con la que sí quería compartir su vida. El final de este cuento es positivo, ya que nos recuerda que todos y todas somos libres para elegir nuestro camino y con quién queremos compartirlo.

El maravilloso valor de la empatía: todos los animales que ayudaron a Pulgarcita lo hicieron por empatía hacia ella, ya que sentían su tristeza e impotencia al tener que aceptar un destino que no quería ni deseaba. Esta empatía les empujó a sentir la necesidad de ayudarla y gracias a ello, Pulgarcita pudo tener un final feliz.

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Estefania Esteban
Estefania Esteban
Periodista y escritora de literatura infantil.

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