Este cuento popular francés, ‘El carbonero’, nos habla de la necesidad de desconfiar de los desconocidos y tener siempre el sentido de la prudencia para evitar que se aprovechen de nosotros. Un fantástico cuento corto ideal para los más pequeños. Aquí podrás leer la historia y sus reflexiones finales.

Un cuento para niños sobre la prudencia: ‘El carbonero’

Un cuento para niños sobre la prudencia: El carbonero
‘El carbonero’, un cuento para niños sobre la prudencia

Vivía el carbonero en medio del bosque en una cálida cabaña. Era un día muy frío y tenía la chimenea encendida. De pronto, entró un lobo:

– Amigo carbonero, qué fuego tan fantástico tienes. ¿Dejas que me caliente?

– Claro que sí, lobo, pasa y caliéntate conmigo- le dijo el carbonero.

Y el lobo entró en la cabaña y enseguida entró en calor. Al poco rato entró un zorro y dijo:

– ¡Qué fuego tan fantástico tienes, amigo carbonero! ¿Me dejarías calentarme? ¡Hace mucho frío!

– Claro, zorro- respondió el carbonero- pasa y caliéntate con nosotros.

Y el zorro en seguida entró en calor. Al cabo de unos minutos, entró una liebre.

– Brrr…¡qué frío hace y qué buen fuego tienes, carbonero!- dijo la liebre- ¿Me dejarías calentarme en él?

– Claro, por supuesto, liebre, pasa y caliéntate- dijo el carbonero.

Pasaron unos minutos y el carbonero dijo:

– Bien, ya que os he dejado calentaros con mi fuego, podríamos celebrar una buena comida. ¿Qué tal si traéis algo como agradecimiento?

– Claro- dijo el lobo- Yo sé dónde encontrar un buen cordero. Iré a buscarlo.

– Y yo traeré el mejor capón- dijo el zorro.

– Yo- dijo la liebre- traeré la col más tierna.

– Fantástico, ¡a ver quién regresa primero!- dijo entusiasmado el carbonero.

La lección del carbonero

La primera en llegar fue la liebre, que entraba muy orgullosa por la puerta con una enorme col.

– Fantástico, liebre, ¡eres la primera en llegar! Sigue calentándote si quieres…

Pero cuando la liebre se acercó a la chimenea, el carbonero la empujó y al notar que se quemaba, salió corriendo despavorida. Después llegó el lobo con un enorme cordero.

– ¡Qué bien, lobo, eres el primero en llegar! Trae el cordero que lo preparo y caliéntate en el fuego.

Y en cuanto el lobo se acercó a la lumbre, el carbonero lo empujó. El lobo salió aullando de allí. Y después llegó el zorro, con un gran capón.

– ¡Qué fantástico, zorro! ¡Has sido el primero en llegar! Siéntate delante del fuego mientras hago la comida…

¿Y qué pasó! ¡Sí! El carbonero empujó al zorro al fuego y el pobre salió corriendo y chamuscado de allí.

Y así fue cómo el carbonero consiguió sin hacer nada un cordero, un capón y una enorme col. Al poco se encontraron el lobo, el zorro y la liebre en el bosque.

– ¡Ayyy!- se lamentaban.

– ¡Qué malvado el carbonero! ¡Me quería achicharrar!- protestó el zorro.

– Ni que lo digas, amigo- asintió el lobo- a mí me empujó al fuego.

– ¡Y a mí también!- dijo la liebre– ¿Y qué podríamos hacer con el carbonero?

– ¿Sabéis lo que os digo?- dijo el zorro- ¡Que yo no aparezco por allí ni loco!

– Ni yo, amigo zorro- dijo el lobo.

– Ni yo tampoco- añadió la liebre.

Y los tres se alejaron de allí doloridos.

Qué temas puedes trabajar con el cuento ‘El carbonero’

Utiliza este cuento para hablar de todo esto con los niños:

– El valor de la prudencia.

– Por qué desconfiar de los desconocidos.

Reflexiones sobre este cuento tradicional para niños

Lo que está claro es que los protagonistas de este cuento aprendieron la lección: no más ir a la casa del carbonero… por si acaso.

Prudencia, siempre prudencia: existen las personas bondadosas, claro que sí. Y el carbonero podría haberlo sido. Pero también existen aquellos que buscan aprovecharse de los demás y les utilizan a su conveniencia. Sobre esto último nos alerta esta fábula francesa, que no dice que todos nos vayan a engañar, pero sí que podemos encontrarnos con alguien que lo intente. Por eso no debemos olvidar nunca la prudencia.

Aprender a desconfiar: podría ser de primero de manual de supervivencia, pero hay muchas personas tan confiadas que serían capaces de entrar, como estos animales, en la casa de un desconocido que les promete calor al lado de la lumbre. En el caso de los desconocidos, es mejor tener precaución y sondear antes cuáles son sus propósitos. Los animales tenían que haber sospechado de que el carbonero les enviaba a por alimento con alguna oscura intención.

Fábulas para niños sobre la prudencia

Si quieres profundizar algo más en este tema de la prudencia, prueba a leer también estas otras historias para niños:

Fábula sobre los engaños y la prudencia: El lobo colgado de un árbol
El lobo colgado de un árbol

Fábula corta El perro y el cocodrilo
El perro y el cocodrilo
La fábula de La golondrina y los pájaros
La golondrina y los pájaros

– No te fíes… El lobo colgado de un árbol: en esta ocasión, aquí tienes una fábula que nos explica que no todos son agradecidos ni cumplen sus promesas. Por lo tanto, debemos tener prudencia y aprender a sospechar de algunas propuestas que nos parezcan ‘irreales’.

El perro y el cocodrilo: de nuevo una fábula que nos alerta de los peligros de ser demasiado confiados con los desconocidos.

La golondrina y los pájaros: y como no todo va a ser desconfiar de los demás, aquí tenemos el caso contrario. A veces también hay que aprender a escuchar y atender a los consejos de aquellos que nos alertan de un peligro.

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Estefania Esteban
Estefania Esteban
Periodista y escritora de literatura infantil.

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