Por qué los conejos tienen las orejas largas, a través de dos leyendas

Existen diferentes leyendas que explican por qué los conejos tienen las orejas largas, desde una leyenda maya que explica cómo los dioses agrandaron las orejas de este animal hasta otra leyenda popular, que sirve para alertar sobre los peligros de escuchar conversaciones ajenas y ser demasiado curiosos. Ambas leyendas son mexicanas.

La leyenda popular de Por qué los conejos tienen las orejas largas

Leyenda Por qué los conejos tienen las orejas largas
La leyenda de por qué los conejos tienen las orejas largas

Cuentan que hace mucho, pero que mucho tiempo, los conejos tenían las orejas bien proporcionadas. No eran mucho más grandes que las de los gatos o los perros. Pero un día, un conejo muy curioso, que comía en un campo de trigo, escuchó a lo lejos conversar a dos ratitas de campo.

– Pues sí- decía una muy contenta- No creerás lo que he descubierto en una pequeña cueva… ¡un montón de trigo! Pero del mejor, el más grande y dorado.

– Qué suerte la tuya- decía la otra- porque los conejos siempre se hacen con un buen montón y no nos dejan nada.

Cuando oyó que hablaban precisamente de conejos, nuestro amigo se acercó más, se pegó por detrás de la roca donde estaban las ratitas e intentó escuchar todo lo que decían:

– Es cierto, amiga- siguió hablando la primera rata– Si quieres te llevo a donde está el botín, pero con cuidado de que no nos vea ningún conejo.

– Uy, no, ¡válgame el cielo! Como nos vea uno, se acabó el trigo…

El conejo estaba realmente interesado en averiguar dónde estaba ese trigo el que hablaban, e intentó estirar las orejas todo lo que pudo. Y de pronto, sin saber cómo, empezaron a crecer y a crecer, hasta que se elevaron por encima de la roca sobre la que el conejo estaba apoyado.

Las ratitas entonces lo vieron:

– ¡Mira, unas orejas gigantes!- dijo una de ellas.

– ¡Corre, vámonos de aquí!- dijo la otra.

Y ambas huyeron lo más rápido que pudieron.

El conejo se quedó sin saber dónde habían encontrado aquella cueva y desde entonces, él y todos los demás conejos tienen las orejas largas.

La leyenda maya de por qué los conejos tienen las orejas largas

Hace muchos años, los conejos tenían las orejas de un tamaño similar a las de los gatos. Ellos estaban a gusto con sus orejas, pero a disgusto con el tamaño de su cuerpo.

– ¿Por qué tengo que ser tan pequeño e insignificante?- se lamentaba el conejo cuando observaba al león.

El león le oyó, y le dijo:

– Si no estás conforme, conejo, visita al dios de los animales. Tal vez pueda ayudarte.

Así que el conejo fue a ver al dios de los animales, quien le dijo:

– Está bien, te daré un cuerpo más grande si me traes cuatro pieles: la piel de un tigre, la de un mono, la de un lagarto y la de una culebra.

Allá que se fue el conejo tan contento, bien seguro de poder cumplir con esa tarea. Al primer animal que se encontró fue al tigre. Usó el conejo su astucia, y como el cielo estaba de tormenta, dijo:

– Ay, amigo tigre, yo que tú me ponía a resguardo. Se avecina un huracán tremendo. ¿Ves lo gris que está el cielo? Las nubes me han avisado.

– ¡No me digas! ¿Y qué debo hacer?- preguntó el tigre.

– Te ayudaré. Deja que te ate a un árbol y así el viento no podrá llevarte.

El tigre dejó que el conejo le atara y él aprovechó para darle un fuerte golpe una vez atado. Así es cómo consiguió su primera piel.

Cómo consiguió el conejo el resto de pieles

Después fue a comprar un espejo, jabón y una cuchilla de afeitar. Con todo ello fue a los árboles en donde estaban los monos. Y en una rama, colgó el espejo y empezó a afeitarse la garganta. Luego se alejó de allí un poco, dejando todo encima de la rama.

Los monos, claro, intentaron imitar al conejo. Pero uno de ellos se equivocó al pasarse la cuchilla y él mismo se lo puso bien fácil al conejo. Así consiguió su segunda piel.

Después se encontró el conejo con un lagarto. Le propuso jugar con una pelota pequeña y el conejo aprovechó para dar un fuerte golpe con ella al lagarto. Y se hizo de esta forma con la tercera piel.

Con la culebra lo tuvo fácil. Solo tuvo que clavar a una sus afiladas uñas.

Y el conejo subió al cielo tan contento con sus cuatro pieles. Pero lejos de alegrarse, el dios de los animales, le dijo muy enfadado:

– ¡Sé cómo has conseguido las pieles! ¡Deberías estar avergonzado!

Y, tomando al conejo por las orejas, lo levantó y comenzó a darle vueltas. Las orejas se estiraron y el dios de los animales le dijo:

– No pienses que voy a permitir que seas más grande. Si has sido capaz de hacer todo ese daño siendo tan pequeño, no quiero imaginar de lo que serías capaz con un tamaño mayor. Conténtate con tener desde ahora las orejas así de grandes. Esto te recordará que no debes aprovecharte así de otros animales.

Qué temas podemos trabajar con las leyendas de Por qué los conejos tienen las orejas largas

Estas dos leyendas nos llevan a reflexionar sobre diferentes aspectos:

  • Por qué no debemos meternos en conversaciones ajenas.
  • La necesidad de respetar a los demás.
  • El ingenio y sus múltiples utilidades.
  • El egoísmo.

Reflexiones sobre estas dos leyendas de Por qué los conejos tiene las orejas largas

Ni cotillas ni abusones. Estas dos leyendas nos dejan claro lo siguiente:

  • No te metas en conversaciones ajenas: Ser demasiado curioso tiene un nombre: ser cotilla. Y esto, además de estar feo, puede provocarnos daño a nosotros mismos. El conejo sintió que sus orejas crecían por su curiosidad, igual que en el cuento de Pinocho, la nariz crecía ante las mentiras. Es en sí una llamada de atención sobre algo que estamos haciendo mal y que además de hacer daño a otros, nos termina haciendo un gran daño a nosotros mismos.
  • No uses la astucia para hacer el mal: Sí, la inteligencia es la que puede sacarnos de apuros y resolver problemas. Pero la astucia, mal utilizada, puede hacer mucho daño a otros. El conejo se presenta en la segunda leyenda como un animal muy astuto, inteligente, pero con un terrible defecto: es capaz de usar esa astucia para conseguir sus objetivos sin importar el precio que tenga que pagar por ello. Esta codicia le lleva a usar su ingenio a costa de hacer daño a otros animales, algo que el dios que le pidió las pieles castigará para que el animal entienda que debe entender que hay un límite infranqueable entre nuestros intereses y los valores esenciales que debemos respetar.

‘La curiosidad mató al gato’

Un refrán que sirve como reflexión a la primera leyenda de Por qué los conejos tienen las orejas largas
  • El egoísmo del conejo: En realidad, en la segunda leyenda el conejo es tan ambicioso y egoísta, que podría pagar cualquier precio por conseguir lo que desea. Y en lugar de ser paciente y esperar a conseguir las pieles de forma natural, cuando alguno de esos animales muriera, decidió darse prisa y acabar él mismo con cada uno de ellos.

Otras leyendas de animales que te sorprenderán

Si te gustan las leyendas de animales, prueba a leer también todas estas:

Y aquí tienes algún ejemplo concreto:

  • Por qué los osos polares tienen la cola corta: Esta interesante historia no solo nos explica el porqué del tamaño de la cola del oso polar, sino que también nos habla de la avaricia y sus consecuencias.
  • El hipopótamo y la tortuga: Resulta que el hipopótamo no vivía en el agua, sino en un lugar donde las tortugas tenían también su hogar. ¿Sabes cómo lograron las tortugas deshacerse del enorme hipopótamo?
  • Por qué el facóquero es feo: Ay, la vanidad… Con lo que podía haber sido el facóquero y lo feo que quedó por ser tan presumido… No te pierdas esta genial leyenda.

También puedes escuchar alguna de estas leyendas a través de los podcast del canal de Tucuentofavorito.com:

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Estefania Esteban
Estefania Esteban
Periodista y escritora de literatura infantil.

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