Una divertida fábula corta sobre la terquedad y sus consecuencias

Cuando nos obcecamos en una idea y no salimos de ella… terminamos discutiendo por tonterías. En ‘Los dos conejos’, una fábula corta de Tomás de Iriarte, los protagonitas ‘bajan la guardia’ porque están muy entretenidos enzarzados en una discusión. Su terquedad tendrá fatales consecuencias.

Una fábula de Tomás de Iriarte sobre la terquedad: Los dos conejos

Una fantástica fábula corta de Iriarte sobre la terquedad
Los dos conejos, una fábula corta de Tomás de Iriarte para niños

Descubre esta fábula de Tomás de Iriarte que nos habla del peligro de enzarzarse en una discusión sin sentido. Es una fábula en verso muy divertida. Encontrarás las explicaciones más abajo:

Por entre unas matas, 

seguido de perros 

-no diré corría- 

volaba un conejo.

De su madriguera

salió un compañero, 

y le dijo: «Tente, 

amigo, ¿qué es esto?»

«¿Qué ha de ser? -responde-; 

sin aliento llego…

Dos pícaros galgos 

me vienen siguiendo».

«Sí -replica el otro-, 

por allí los veo… 

Pero no son galgos».

«¿Pues qué son?» «Podencos».

La discusión de los dos conejos

«¿Qué? ¿Podencos dices? 

Sí, como mi abuelo. 

Galgos y muy galgos; 

bien vistos los tengo».

«Son podencos, vaya, 

que no entiendes de eso». 

«Son galgos, te digo». 

«Digo que podencos».

En esta disputa

llegando los perros, 

pillan descuidados 

a mis dos conejos.

Los que por cuestiones 

de poco momento

dejan lo que importa,

llévense este ejemplo.

Moraleja: “Si te entretienes en cosas sin importancia, perderás lo realmente importante”

Qué valores puedes trabajar con la fábula ‘Los dos conejos’

Utiliza esta divertida fábula de Tomás de Iriarte para hablar con los niños de:

– El valor de la prudencia.

La terquedad.

– El valor de la tolerancia.

– La vanidad.

Reflexiones sobre esta fábula corta para niños

Si nos enzarzamos en disputas sin sentido y nos dejamos llevar por la terquedad… perderemos lo realmente importante y puede que la vida nos de un pequeños susto:

No te entretengas en ‘tonterías’: en realidad, a lo largo de nuestra vida perdemos el tiempo en ‘tonterías’, por ejemplo, en discusiones sin sentido que nos hacen olvidar lo realmente importante. Unas discusiones que son fruto de la terquedad y la falta de tolerancia y respeto.

Aprender a ceder: si los dos conejos hubieran escuchado más y hubieran ‘cedido’ para recordar que estaban en peligro, el desenlace hubiera sido otro. Sin embargo, su vanidad y falta de humildad les cegó hasta tal punto que olvidaron que estaban en riesgo. Los perros se acercaban y en lugar de concentrarse en correr y escapar, perdieron el tiempo y olvidaron el sentido de la prudencia intentando convencer al otro de que tenían la razón. A veces debemos aprender a ‘ceder’. Por ejemplo, cuando debemos escapar de un peligro. Lo importante en este caso es salvarse, no demostrar que sabemos más o que tenemos la razón en una afirmación.

La vanidad de nuevo nos hacer perder: los dos conejos eran tan vanidosos que ninguno quería quedar como ‘ignorante’ o ‘perdedor’ en la disputa en la que se habían metido. Ya sabemos los males que conlleva la vanidad. Entre ellos, la pérdida de la noción de la realidad. La vanidad deforma la realidad hasta tal punto, que nos hace ‘bajar la guardia’ ante la posible llegada de un peligro. La terquedad tampoco es nuestro aliado, sino todo lo contrario. Más humildad y sobre todo, debemos tener muy claras siempre nuestras prioridades.

Algunas fábulas cortas para niños con valores esenciales

Aquí tienes más fábulas como esta, que sirven para explicar a los niños la importancia y el significado de ciertos valores esenciales:

Las dos cabras, una fábula de Esopo sobre la terquedad
Las dos cabras
Fábula sobre la importancia de ir a la escuela
El burro flautista
La rana que decía ser médico
La rana que decía ser médico

Las dos cabras: aquí tienes otra fantástica fábula sobre las terribles consecuencias a las que nos puede llevar la terquedad. ¡Imprescindible leerla!

El burro flautista: esta fábula también es de Tomás de Iriarte y nos habla de cómo la ignorancia también puede llevarnos derechitos a la vanidad. Divertida y muy instructiva.

La rana que decía ser médico: y en este caso, la vanidad nos lleva a mentir y a intentar engañar a los demás. Otros de los efecxtos de este ciontra-valor contra el que debemos luchar.