Óscar y Álex. Cuento para niños pequeños sobre los amigos imaginarios

Muchos niños tienen amigos inanimados que les ayuda a fantasear y activar su imaginación. ‘Óscar y Álex’ es un cuento para niños sobre un amigo especial, un amigo de peluche que esconde sin embargo un gran secreto. No te pierdas este fantástico cuento infantil.

El cuento infantil ‘Oscar y Álex, sobre los amigos imaginarios

El cuento infantil de Óscar y Álex'
‘Óscar y Álex’, un cuento para niños sobre los amigos imaginarios

Óscar era un niño muy alegre y chistoso. Le gustaba mucho cantar y dibujar, y todos le decían que lo hacía bien. 

Acababa de cumplir 8 años, y ya se sentía “mayor”. Presumía de no ver en la tele series de dibujos de “pequeñajos”. También era muy cariñoso con sus padres, sus abuelos, y amigos, aunque a veces se peleaba con su hermano  mayor (algo normal, siendo los dos chicos, y disputándose el ‘a ver quién consigue mayores aplausos’). Pero sus rifirrafes duraban poco, lo justo, ya que mamá y papá estaban pendientes de ‘reconducirles’, y en el fondo, no sabían estar el uno sin el otro. 

Óscar tenía predilección por un amigo inanimado: se llamaba Álex, y era un koala de peluche. Pero él no lo decía, porque pensaba que ese detalle, le identificaría con el mundo de los pequeños, y él… ya era ‘un machote’.

Un día en que su madre le descubrió durmiendo abrazado a él, a la mañana siguiente comentó durante el desayuno, que ella tenía una muñeca favorita a la que le contaba sus secretos, y su padre dijo que él también, que tenía una mascota de los muñequitos de plástico, con los que jugaba de pequeño, y que a veces le relajaba jugar con ellos. Óscar abriendo mucho los ojos, les preguntó: ¿de verdad?, ¿seguís  jugando con muñecos?, ¡no me lo puedo creer!

Su padre le aseguró que jugar con los muñecos del barco pirata, le relajaba un montón, y que todo el mundo debería dejar salir al niño que llevamos dentro. Seguro que habría menos gruñones, y antipáticos. Óscar tomó nota, asintiendo con la cabeza. Luego se abalanzó a abrazar a sus padres, mientras les decía sonriendo: te quiero, papá, te quiero mamá.

Su fantástico koala

Esa noche al acostarse, ya no esperó a que le apagara la luz su madre, para meter a Álex en la cama, y se abrazó a él con naturalidad, mientras su mamá le daba el beso de buenas noches. 

Se convirtió en una costumbre, y ya toda la familia sabía que, además de Tica, la perrita de la familia, Óscar tenía otra mascota, Álex, el koala.

Sucedió una noche, que Óscar se despertó con sed, mucho antes de lo acostumbrado. Se dio cuenta de que Álex no estaba en la cama. ¿Lo habría tirado sin querer? Y se levantó en silencio, para ir al interruptor y dar la luz, pero de pronto, escuchó una vocecita muy curiosa, que le llamaba:

– Óscar, ¡que estoy aquí! 

El niño miró a su alrededor, buscando a su hermano, pensando que le quería gastar una broma, pero nada, no estaba. La vocecita insistió: 

– Que soy yo, tu amigo Álex, que quiero decirte que, a partir de las doce de la noche, y hasta las ocho de la mañana, puedo hablar, ji,ji,ji.

Óscar no daba crédito, y siguió buscando a su hermano Jorge debajo de la mesita, detrás de las cortinas… pero nada, no había nadie.

Álex volvió a hablar indicando dónde estaba. Al fin lo localizó subido a un coche de pedales, al lado de una osita  más grande que él, llamada Elsa.

– Como ves, me he echado una amiga- siguió hablando Álex, pero enseguida le aseguró que su mejor amigo era él.

Álex el ‘sabiondo’

El niño se acercó y le preguntó si todos los muñecos podían hablar, a lo que el otro respondió que no, sólo los más listos y mejor acabados, aquellos a los que el juguetero, les había transmitido parte de su saber. 

– Yo soy un koala con suerte, ya ves.

– ¡Caray!- dijo Óscar- Yo también tengo suerte de que seas mi amigo. 

Y luego le cogió y le dio un abrazo. Álex rió de satisfacción, ¡que suerte tener un amigo tan cariñoso!

– Pero te voy a pedir un favor- continuó el koala- No le cuentes a nadie nuestro secreto, porque los mayores son muy incrédulos, y nos pueden no creer. 

– Vale, como tú quieras- contestó Óscar-. Será nuestro secreto. 

Y para sellar el acuerdo, juntaron puño con puño.

– ¿Sabes otra cosa?- continuó el koala- Te puedo ayudar con los deberes de Ciencias Naturales y Geografía. Mi papá (el que me hizo), sabía un montón de eso, y me lo transmitió, porque mientras me cosía y me adornaba, no paraba de estudiar. Me puedes preguntar las capitales más importantes del mundo, las montañas más altas, los ríos más largos, bueno, y del mundo animal.. me sé casi todo.

El niño se quedó pensativo, ¿no le estaría tomando el pelo?, y decidió comprobarlo. 

– A ver, Álex, ¿capital de Francia? 

El muñeco sonrió:

– ¡Qué fácil!, Paris 

Y Óscar volvió a la carga: 

– ¿Y la de Finlandia? 

Esta vez, Álex lo pensó un poco más, pero al poco respondió con cara de satisfacción:  

– ¡Helsinki!

La expresión del niño reflejaba un asombro imponente, y no era para menos.

Uno más de la familia

Entonces decidió comprobar, si su amigo, estaba también preparado en ciencias de la naturaleza, y le soltó a bocajarro: 

– ¿A qué grupo de animales pertenecen las arañas

Je, je, pensó que ahí le pillaría, pero cual no fue su sorpresa, cuando el otro, sin pestañear le contestó, que a los arácnidos. ¡Uf!, pensó, si que sabe el tío… Pero quería pillarle en alguna equivocación, y le preguntó de nuevo: 

¿Y los canguros?– a lo que el muñeco respondió enseguida: 

– A los marsupiales, ¡me lo has puesto muy fácil, son “paisanos” de mi zona de procedencia, las antípodas. 

Óscar estaba entusiasmado, ¡jolín qué hallazgo!  Después abrazó nuevamente a Álex, prometiéndole que le cuidaría y serían muy buenos amigos, que nunca le abandonaría, ni siquiera cuando se hiciera muy mayor, porque mayor… ya era.

A la mañana siguiente, cuando entró en la cocina a desayunar, sentó a Álex a su lado, y les dijo muy serio a toda la familia, que era más que una mascota, era su amigo, y que, ¡a nadie se le ocurriera tirarlo, aunque fuera muy viejecito!

Sus padres se miraron con complicidad, y luego le aseguraron que lo entendían, que desde ese momento, el koala ascendía de estatus, y pasaba a ser un miembro más de la familia. El niño sonriendo les abrazó  mientras les daba las gracias. 

El que se quedó con la boca abierta, no saliendo de su asombro, fue Jorge, pero pensó para sus adentros, que en el fondo…todos hemos pasado alguna vez por algo parecido. Él que era mayor, se había vuelto un filósofo. Luego dirigiendo una mirada cariñosa a su hermano, le apremió  para no llegar tarde al cole, pero Óscar no se enfadó, ¡estaba más contento que unas pascuas!

(Cuento escrito por María Luisa López Sánchez)

Reflexiones sobre el cuento de ‘Óscar y Alex’

Hablar con un muñeco o simplemente hablar en voz, es un fantástico ejercicio en todos los sentidos. Es más, según los expertos, es algo muy común entre los más inteligentes. ¿Sabes por qué?

Fruto de la imaginación: Solo las personas más creativas e imaginativas son capaces de dar vida a un ser inanimado, y conversar con él como si fuera un amigo. El ‘amigo imaginario’ además ayuda a los niños a conocerse mejor, a plantearse preguntas, y por supuesto, a socializar y practicar relaciones sociales. Los especialistas relacionan el tener un ‘amigo invisible’ con una mayor inclinación hacia las artes o el mundo espiritual. Así, los niños con amigos invisibles suelen ser aquellos a los que les llama mucho la atención disciplinas como la pintura, la escritura, o cualquier otra relacionada con el mundo artístico e intelectual.

Los beneficios de hablar solos: Tampoco es de ‘locos’ hablar solo. Es más, tiene muchos beneficios. Por ejemplo, ayuda a mejorar la concentración, a organizar pensamientos, a esquematizarlos, a encontrar deducciones a nuestras propias dudas y preguntas y a conocernos mejor. Hablar solo en voz alta mejora la autoestima y la confianza en uno mismo y de paso, incentiva y mejora la memoria. Y todo esto se aplica tanto en niños como en adultos.

La amistad, por encima de todo: Óscar se sentía muy mayor, pero no pensaba renunciar a la amistad que sentía por su peluche Álex. Y es que la amistad está por encima de todo, incluso la maduración. Y por supuesto, incluye valores como la fidelidad.

Otros fantásticos cuentos infantiles

¿Buscas más cuentos para niños sobre los amigos invisibles o el desarrollo de la imaginación? Aquí tienes alguno que puede servirte:

El cuento de Poppet para los niños
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Un cuento para niños sobre los objetos de apego: Trapo
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El oso misterioso
El oso misterioso

– El precioso cuento de Poppet: Un cuento infantil muy tierno, en donde resaltan el valor de la amistad y también se tratan emociones como el miedo o la confianza en uno mismo.

Trapo: Este cuento corto es ideal para los más pequeños: El cuento describe un pequeño muñeco de trapo que es a la vez el mejor amigo de un niño.

El oso misterioso: Este cuento infantil también habla de un amigo invisible que en este cuento lleva a nuestro imaginativo protagonista a vivir una gran aventura.

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María Luisa López Sánchez
María Luisa López Sánchez
Madre de familia y abuela. Apasionada de la literatura y escritora.

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