Mellizos con encanto especial. Cuento sobre la soledad de los mayores

La soledad puede sumirnos en una compleja depresión. Es el mal del siglo XXI, y afecta sobre todo a las personas más mayores. ‘Mellizos con encanto especial’ es un cuento para adultos que trata de lleno el tema de la depresión entre los ancianos, esa depresión que nace de una dolorosa soledad. ¿Cuál es la cura? ¿Cómo solucionarlo? Este relato nos ofrece una solución: solidaridad y empatía con todos ellos.

TIEMPO DE LECTURA: 7 MINUTOS

El relato sobre la soledad en los ancianos: Mellizos con encanto especial

Un relato sobre la soledad: Mellizos con encanto especial
Mellizos con encanto especial, un relato sobre la soledad de los mayores

Rosa se miró al espejo y contempló su rostro cargado de una inmensa tristeza. Cada mañana al despertar, se le hacía más cuesta arriba el levantarse, el seguir adelante. Desde que  perdió a Javier, a su queridísimo esposo, la vida se le hacía más difícil.

No habían podido tener hijos, aunque bien que lo intentaron, y ahora se encontraba muy sola. Alguna amiga la llamaba de vez en cuando, y la animaban a salir, pero… no hallaba fuerzas.

Descorrió las cortinas y un sol espléndido penetró por los cristales, entonces se dijo para sí misma que haría un esfuerzo, y después de desayunar, se acercaría a dar un paseo por el  parque cercano. Y al ratito, como cumpliendo una obligación impuesta, salió a la calle.

Le molestó el ruido de los coches, pero pensó que en el parque encontraría paz y solo escucharía a los pájaros. Sin embargo, ese día, le sorprendieron las risas de tres niños que estaban jugando bajo la supervisión de su mamá, una guapa y joven mujer rubia.

– ¡Aurora!- gritó  la joven a la mayor de los críos, dándole a continuación instrucciones para que no girara la rueda donde se agarraban los pequeños, demasiado fuerte- ¡Mira que Darío y Nerea son aún muy pequeños, y se pueden caer!

Pero como no se fiaba, se levantó del banco donde estaba sentada, y se fue hacía ellos.

El descubrimiento de los mellizos con encanto especial

Rosa quedó sorprendida, nunca los había visto antes, pero era una novedad muy agradable. Se acercó un poquito y les sonrió tímidamente. Siguió observándoles una vez que se sentó en el banco donde había estado la mamá, y se dio cuenta de que los pequeños eran mellizos, pues tenían más o menos la misma estatura y todavía eran unos bebés.

¡Qué preciosos eran, y su hermanita también!, suspiró.  ¡Lo que habría dado ella por haber disfrutado de una familia tan hermosa !

Los niños reían encantados dando vueltas en la rueda, y Rosa dejó que sus risas pusieran un poco de bálsamo sobre su corazón. Al ratito la mamá bajó a los mellizos , pues Aurora se quería columpiar, y los llevó con ella, uno en cada brazo, hacía el banco.

Al darse cuenta de ello, Rosa le preguntó si molestaba, pero la joven le dijo que no, de ninguna manera. Si los ‘mellis’ no se estaban sentados, si acaso se sentaban en la arena, para jugar con ella y ponerse perdidos, dijo riendo.

Rosa sonrió y le expresó la nostalgia que sentía, porque ella no pudo tener hijos:

– Es usted muy afortunada. Tener estas preciosidades, es una bendición.

A lo que Miriam, ( la mujer se enteró luego que era como se llamaba la joven), asintió.

– Dan mucho trabajo, acabo todos los días agotada, pero- añadió sonriendo- son mi tesoro.

– Le felicito- dijo la mujer- y deseo de todo corazón que se la críen con mucha salud- a lo que la joven respondió con una dulce sonrisa.

Unos mellizos con encanto especial y Rosa

De repente, Darío se acercó a Rosa con una margarita en la mano. La había cortado de un parterre cercano, y se la ofrecía con una enorme sonrisa , diciendo con su lengua de trapo :

– «Oma abu».

La mujer se quedó asombrada. ¡Le había llamado «abu»… ! Nunca habría soñado que un bebé la llamara así, y de repente, mientras sus labios se entreabrían en una temblorosa sonrisa, y de sus ojos resbalaban dos lágrimas de emoción incontrolable, se  quedó mirando sus ojazos dormilones, de color azul mar, su sonrisa de cristal, y su manita inocente que ofrecía aquel tesoro.

– ¡Oh, que preciosa, muchas gracias!- dijo la mujer con una voz apenas audible, pero que el niño escuchó.

Su sorpresa fue aún mayor al sentir que le tiraban de la falda. Y al girarse, vio a Nerea, que la ofrecía otra flor aún más grande, con una sonrisa… ¡espectacular! Brillando sus enormes ojos azul cielo, en una piel de porcelana, donde resaltaban como pétalos de rosa los labios carnosos.

– ¡Oh, Dios mío!- se enterneció al máximo la mujer- Qué mellizos tan maravillosos- dijo buscando con la mirada a Miriam- son … son… ¡Como ángeles!.

Miriam respondió que sí, que eran unos angelitos, pero «caídos del cielo a escobazos», y  riendo le contó algunas de sus trastadas.

Los que los mellizos con encanto especial lograron en Rosa

La mujer sonreía y  movía la cabeza mientras la escuchaba. Luego emocionada, le transmitió el sentimiento de alegría y esperanza que había brotado dentro de su alma a través del encuentro con sus tres ángeles. No podía ni imaginarlo. ¿La dejaría ser su amiga?

Rosa prometía no ser pesada, ni abusar de su amistad. Por contra, podría pedirle los favores que quisiera, ir a comprarle lo que necesitara, ayudarla a cuidar a los niños en el parque….¡Todo lo que estuviera en su mano, lo haría de mil amores!

Miriam comprendió que aquella mujer mayor, padecía de soledad, pero que sus ojos, sus palabras, parecían sinceras, transmitían buenas vibraciones, y al fin y al cabo, le vendría muy bien tener una niñera auxiliar en el parque…

Cuando Rosa regresó a casa, tomó entre sus manos un retrato de su marido, y sonriéndole dijo:

– No te lo vas a creer, pero acabo de conocer a unos ángeles….¡que me han cambiado la vida!

Así fue como los mellizos Nerea y Darío, fueron los artífices de una hermosa amistad.

(‘Mellizos con encanto especial’ – Relato escrito por María Luisa López Sánchez)

Qué temas trata este relato de Mellizos con encanto especial

Este cuento de ‘Mellizos con encanto especial’ nos habla de:

  • El mal de la soledad.
  • La tristeza, la depresión.
  • Cómo recobrar la ilusión por la vida.
  • La generosidad .
  • El valor de la empatía.

Reflexiones sobre Mellizos con encanto especial

Sin duda, el gran mal del siglo XXI es la soledad. Una soledad que a su vez desemboca en una terrible depresión. Quienes más sufren esta soledad son los mayores. Después de una vida de compañía junto a una pareja, de pronto uno de ellos muere y el otro termina cayendo en una profunda tristeza:

  • Somos ‘animales’ sociales: Las personas somos sociables por naturaleza. Necesitamos sentirnos integrados en un grupo, aceptados por la sociedad, queridos por un entorno cercano. A lo largo de la vida creamos lazos estrechos con ciertas personas, creamos una familia por la que nos desvivimos…

Pero muchas personas, con el tiempo, terminan perdiendo a sus amigos y a aquella persona que tanta compañía les hacía. El resto de su familia no tiene apenas tiempo para darles el cariño que necesitan, por culpa de un trabajo absorbente, o simplemente son personas que no pudieron formar una familia. Muchos de nuestros ancianos están solos, muy solos. No hay peor castigo para el hombre que la soledad.

Más reflexiones sobre ‘Mellizos con encanto especial’

  • La soledad que nos consume: La soledad es una enfermedad que nos destruye lentamente y termina con la ilusión por la vida. Es un cruel y silencioso enemigo que nos agarra con fuerza y nos termina llevando hacia una depresión que hasta nos impide salir de casa. El relato ‘Mellizos con encanto especial’ retrata este sentimiento en el personaje de Rosa, viuda y sola. Rosa no pudo tener hijos y esto le impidió formar una familia. Sin embargo, descubre que una ‘familia’ no siempre tiene por qué ser ‘biológica’.
  • La generosidad de la madre de los mellizos: La única forma de derrotar a la soledad es a través de la empatía y generosidad del resto. En ‘Mellizos con encanto especial’, Miriam, la madre de los mellizos, representa esa ‘cura’ para el mal que sufre nuestra protagonista. Si aquella anciana no pudo tener una familia, ¿por qué no dejar que disfrute de la suya? Ofrecer compañía es un acto generoso que da mucho más de lo que nos imaginamos. Un bálsamo sin receta que podemos ofrecer a quienes realmente lo necesitan.

«Nosotros tenemos la cura para la soledad: nuestra compañía puede ser un bálsamo sin receta eficaz y poderoso.»

— (Reflexiones sobre ‘Mellizos con encanto’)

Otros preciosos relatos de mayores

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  • Sandro y Annalisa: No te pierdas esta preciosa historia de amor entre dos ancianos. Ocurre durante la primera etapa del coronavirus, y está basada en hechos reales.
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Un cuento de amor en tiempos de coronavirus: Leoncio y su amor
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Publicado por María Luisa López Sánchez

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Soy Estefania Esteban y soy periodista y escritora de literatura infantil.

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