Aquí tenemos una fábula muy corta y clara sobre el aprendizaje a través de la experiencia. ‘El pastor y el mar’ es una fábula atribuida a Esopo, que nos explica que es con el error y con los los tropiezos como aprendemos a enfrentarnos a la vida. Ideal tanto para niños como para adolescentes y adultos. No te pierdas la fábula y las reflexiones finales sobre el mensaje que transmite su moraleja.

La fábula sobre la experiencia ‘El pastor y el mar’

Una fábula sobre el aprendizaje: El pastor y el mar
‘El pastor y el mar’, una fábula de Esopo sobre la experiencia

Paseaba por la orilla del mar un pastor con su rebaño de ovejas cuando se fijó en lo calmado que estaba el agua. Más allá podía verse la orilla de otro pueblo.

– Si cruzo en la barca con mis ovejas, podría venderlas a muy buen precio.

Y el pastor decidió que podía hacer buen negocio en el mar, así que alquiló una barca y llevó a sus ovejas a la otra orilla. En ese pueblo le dieron mucho dinero por los animales y con él decidió comprar dátiles africanos.

– ¡Qué buen negocio este de la navegación!- pensó.

Y cargó los dátiles en la barca para regresar al pueblo donde vendió las ovejas. Pero de pronto, a mitad de camino, se levantó un terrible temporal. Las olas eran tan altas, que la barca comenzó a hundirse por el peso de las cajas con los dátiles. Así que el pastor no tuvo otra que tirar al mar las cajas para poder sobrevivir.

Una vez de vuelta a la orilla, sin ovejas ni dátiles, miró al mar, que ahora sí, estaba totalmente en calma. Entonces pasó por allí un hombre, que al ver que el pastor miraba al océano, le dijo:

– Con lo tranquilo que está el mar… ¿Por qué no buscas sacarle algún provecho?

A lo que el pastor respondió:

– No se engañe, amigo… cuando el mar está tan quieto es porque desea más dátiles…

Moraleja: “no pierde bienes ni paciencia el que usa la experiencia”

Qué puedes trabajar con esta fábula corta de Esopo

Usa esta fantástica fábula para reflexionar sobre:

– El aprendizaje a partir de los errores.

– La experiencia.

– El pensamiento positivo.

– La resolución de problemas.

– El valor de la humildad.

Reflexiones sobre la fábula ‘El pastor y el mar’

No hay mejor maestro que la experiencia. Sí… aprendemos a partir de nuestros propios errores (aunque a algunas personas les cueste más que a otras):

De los errores, se aprende: no estaba dispuesto el pastor a cometer el mismo error de lanzarse al mar en calma sin prever antes posibles contratiempos. Las apariencias engañan, y el mar es traicionero. De esta experiencia aprendió que no se puede dar nada por supuesto y que siempre hay que tener un plan B porque en todo lo que hacemos puede haber imprevistos que cambien las cosas por completo. Lo bueno, sin duda, es aprender de nuestros errores para no volver a caer en la misma equivocación.

Menos mal que no era codicioso: ¿te imaginas lo que hubiera pasado si el pastor no hubiera tirado las cajas con los dátiles durante la tempestad? Hay personas tan codiciosas que son incapaces de desprenderse de aquello que puede llevarles a caer en la desgracia. El pastor, sin embargo, supo solucionar el problema con rapidez. Y aunque era consciente de que al tirar las cajas con dátiles se quedaría en la pobreza, prefería salvar la vida y aprender de esta experiencia para intentar otro camino. Y esto nos lleva a valorar el poder del pensamiento positivo.

Todo puede mejorar: si un plan no salió bien, ¡intenta otro! Eso debió pensar el pastor al tirar las cajas. Dio más importancia a su propia vida y a la posibilidad de seguir adelante de cualquier otra forma, que aferrarse a las cajas con dátiles con el riesgo de morir en el intento. Su pensamiento positivo le llevó a tomar esa dura decisión. ‘¿Y qué más da si me quedo sin dátiles? Al menos seguiré vivo y tendré otra oportunidad’, debió pensar el pastor. Este pensamiento positivo a su vez ayudó a que pudiera salvar la vida.

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– No se nace sabiendo, El hijo del nadador: esta fábula corta de origen chino nos recuerda que los conocimientos llegan con la experiencia y el aprendizaje. Nadie sabe a hacer nada en el momento en el que nace.

La taza de té vacía: si llegas con prejuicios y conocimientos adquiridos por tu propia cuenta, no podrás ‘llenarte’ de los conocimientos que aprendas de tu maestro.

El mono y los pescadores: nadie aprende por casualidad. El aprendizaje precisa de esfuerzo y muchos ensayos.

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