Un cuento fascinante de los Hermanos Grimm con ‘superhéroes’

¿Te gustan los superhéroes? Hace cientos de años también se hablaba de ellos. Eran diferentes, pero tenían asombrosos poderes. ‘Los seis criados’ es un cuento fascinante de los Hermanos Grimm, que habla de cooperación, esfuerzo y perseverancia. ¡No te lo pierdas!

Un cuento de los Hermanos Grimm con ‘superhéroes’: ‘Los seis criados’

Cuento de los seis criados, de los Hermanos Grimm

Cuentan que hace mucho, pero mucho tiempo, existió una joven tan hermosa, por dentro y por fuera, que no paraba de recibir pretendientes. Pero la madre de esta joven era hechicera, y no quería perder a su hija, así que impuso duras pruebas a todo aquel que pedía la mano de su hija. Ninguno consiguió pasarlas, y todos terminaban muriendo en el empeño.

Un día, un joven príncipe dijo a sus padres que quería intentarlo. Había oído hablar de la belleza de la muchacha y no quería perder la oportunidad. Sus padres, los reyes, se opusieron:

– ¡Pero hijo, no puedes hacer eso! ¡Todos mueren!- dijo el rey.

– Padre, por favor, deja que lo intente…

– ¡Ni hablar!- dijo la reina.

El pobre príncipe enfermó del disgusto, y así pasó mucho tiempo, en la cama, muy enfermo, hasta que el rey, al comprobar que su hijo padecía un profundo ‘mal de amores’, decidió dejarle partir.

– Ve en busca de tu amada, hijo mío, pero ten mucho cuidado. Su madre es una astuta hechicera y ninguno de los pretendientes a la mano de su hija ha conseguido pasar las pruebas…

– No te preocupes, padre, tendré cuidado.

Y el príncipe se alejó contento en busca del lugar donde vivía la hermosa joven.

El hombre más gordo y el que mejor oído tenía del mundo

Pero nada más comenzar su camino, vio a lo lejos una extraña colina… al acercarse comprobó que en realidad era… ¡una barriga!

– ¡Cáspita! ¡Nunca vi un hombre tan gordo!- dijo al comprobar que era el estómago de un hombre muy, muy gordo.

– Pues no has visto nada- dijo divertido el hombre- Cuando como, mi estómago se multiplica por mil…

– ¡Vaya! Pues lo mismo me resultas de alguna utilidad. Ven conmigo. Debo pasar una serie de pruebas para conseguir casarme con una bella dama…

– Suena bien. Claro, te acompañaré.

Y los dos se pusieron en marcha. Poco después, se toparon con un hombre que tenía la oreja pegada al suelo. Intentaba escuchar algo…

– ¿Qué haces ahí arrodillado?- preguntó el príncipe.

– ¡Chssss! Silencio… estoy escuchando el mundo subterráneo… ¡la hierba está creciendo! Tengo un oído tan fino, que puedo escuchar lo que pasa a cientos de kilómetros.

– ¿Sí? ¿Y puedes oír lo que pasa ahora en casa de la vieja hechicera?

– Claro… a ver… ¡vaya! ¡El sonido de una espada! Creo que acaba de morir otro de los pretendientes…

– ¡Sí que tienes buen oído! ¡Ven con nosotros! Puede que más tarde te necesite.

El hombre más alto y el de los ojos que todo lo destruye

Y más adelante, casi se chocan con unos enormes pies… Un hombre realmente gigantesco, dormía sobre el césped. Era tan largo, que tardaron en llegar hasta donde estaba su cabeza para despertarle.

– ¡Diantres!- exclamó el príncipe- ¡Nunca había visto un hombre tan largo!

Y el hombre, que se despertó, dijo:

– ¡Pues tienes que verme cuando me estiro! ¡Soy más alto que las montañas!

– ¡Impresionante!- susurró el príncipe- ¡Ven con nosotros! ¡Seguro que me resultas muy útil.

Siguieron andando cuando vieron a un hombre sentado con los ojos vendados. Esto llamó mucho la atención al príncipe.

– Pero, ¿qué te pasa?- preguntó- ¿Por qué llevas los ojos vendados?

– Si me quito la venda, destruiré todo lo que mire… ¡No puedo controlar este poder!

– ¡Nunca había escuchado algo igual! Si quieres, puedes venir con nosotros. Creo que más tarde podré necesitar tu ayuda…

Y el hombre de los ojos destructivos, se incorporó al grupo.

El hombre más friolero y el de mejor vista

Ya cerca de la casa de la hechicera, se encontraron con un hombre bajo el sol, pero arropado con muchas mantas. Tiritaba sin parar, y eso que hacía un calor tremendo.

– ¿Cómo es posible que tengas tanto frío con el calor que hace?- preguntó extrañado el príncipe.

– Ay, alteza, no va a creer lo que me pasa… Resulta que cuanto más calor hace, más frío tengo yo… y por lo contrario, cuanto más frío hace, más calor siento. Y ahora hace tanto calor… ¡que me congelo!

– Qué interesante. Pues si quieres, puedes acompañarnos. Quizás puedas ayudarnos en algo…

Se acercaban mucho a la casa de la anciana cuando se toparon con un hombre que miraba al infinito.

– ¿Buscas algo?- preguntó el príncipe.

– Bueno, no busco nada… me encanta observar lo que sucede en el mar.

– ¿Desde aquí? ¿Cómo es posible que lo puedas ver? ¡Si está muy lejos!

– Tengo una vista tan buena, que puedo verlo todo, por pequeño que sea, a gran distancia.

– ¡Sorprendente! Por favor, te ruego que vengas con nosotros. Debo pasar una serie de pruebas para poder casarme con la mujer que amo. Tal vez puedas ayudarme.

Y el hombre de la vista prodigiosa se fue con ellos.

Las dos primeras pruebas de la hechicera

Al fin llegó el príncipe a l a casa de la hechicera, junto con sus seis criados. Al verle, la mujer le dijo:

– Muy bien, acepto la petición de mano de mi hija, pero como ya sabrás, tendrás que pasar tres pruebas, y no son fáciles…

– ¡Estoy dispuesto a hacerlo!

– La primera prueba es la siguiente: Perdí un anillo en el Mar Rojo. Debes traerlo antes de que se ponga el sol.

El príncipe salió de la casa y dijo al hombre de la vista prodigiosa:

– ¿Puede ver el anillo desde aquí? – Claro, espera… ¡ya lo veo! ¡Está enganchado en una roca bajo el mar! Pero para recuperarlo, necesitamos que bajen las aguas.

– ¡Dejádmelo a mí!- dijo el gordinflón.

Entonces, fueron hasta la orilla y el hombre de la inmensa barriga se bebió todo el agua, dejando el anillo al descubierto. El príncipe se acercó entonces y lo cogió. Para llegar a tiempo de vuelta a la casa de la anciana, el hombre largo le levó en dos zancadas. La hechicera se quedó sorprendida de que hubiera logrado pasar la primera prueba. Ninguno antes lo había conseguido.

– Bien, veo que conseguiste sin problemas pasar la primera prueba. Pero la segunda es más difícil. Debes comerte mis trescientas vacas, con cuernos y todo, y beberte mis 300 barriles de vino en un solo día.

Dicho esto, el príncipe le dijo al hombre gordo:

– ¡Hoy te darás un buen banquete!

Y el hombre se comió las vacas y se bebió todo el vino sin problemas.

– ¡Estaba todo muy bueno!- dijo satisfecho.

La hechicera no podía creer que lo hubiera conseguido… y pensó en la última prueba.

La tercera prueba para la que ayudaron los seis criados

– Debes permanecer esta noche abrazado a mi hija, sin dormirte. Si te duermes y mi hija ya no está, tendré que ajusticiarte. A las 12 de la noche acudiré para comprobar que sigues despierto y que mi hija está ahí.

Al salir, el príncipe dijo a a sus criados:

– No parece difícil esta prueba, pero debe de estar tramando algo… Debemos permanecer atentos.

El príncipe se tumbó junto a la princesa y pudo contemplar de cerca toda su belleza. Ella se durmió, y él en principio se quedó despierto, pero la hechicera usó un encantamiento para que se durmieran todos, y poder llevarse de allí a su hija. Cuando se despertaron, faltaban solo quince minutos para las doce, y la joven ya no estaba.

– ¡Oh, no! ¡Ha usado algún tipo de embrujo y se ha llevado a su hija! ¿Y qué hago ahora?- se lamentaba el príncipe.

– Esperad… callad un instante- dijo el hombre del oído fabuloso- ¡La estoy oyendo! Está llorando.

– ¡La veo!- dijo el hombre de la vista prodigiosa- ¡Está sobre una enorme roca a cien kilómetros de aquí!

– ¡Dejad que vaya a buscarla!- dijo el hombre altísimo-, pero deberá venir conmigo el hombre de los ojos que lo destruyen todo, para poder derribar la roca.

Y hasta allá fueron los dos, y en dos minutos llegó el hombre gigante hasta allí. Su compañero se quitó la venda y destruyó la roca con la mirada. El hombre largo cogió en brazos a la joven y la llevó de vuelta a su casa antes de que dieran las doce. La anciana hechicera no podía creer lo que veía… ¡su hija estaba allí, y todos estaban despiertos!

– No sé cómo lo has hecho, pero debo reconocer que ganaste la apuesta. Ahora bien, mi hija debería poner alguna prueba más…

La última prueba que tuvo que pasar el príncipe junto a los seis criados

Y la muchacha, un poco cohibida por su madres, dijo:

– Está bien, mandaré encender una hoguera. Uno de vosotros debe permanecer un rato dentro.

Ella estaba segura de que ninguno de los criados querría sacrificarse de esa forma, así que pensó que lo haría el propio príncipe y que así se libraría de él. Pero para su sorpresa, fue otro de los criados quien se ofreció voluntario: el hombre friolero. Permaneció toda la noche en la hoguera, y al día siguiente, le encontraron tiritando de frío, ya rodeado de cenizas.

– ¡Qué frío he pasado!- dijo entonces- ¡Casi me congelo! 

La muchacha no pudo entonces rechazar la oferta de matrimonio y partió junto al príncipe y sus seis criados. Por el camino, la anciana, que no se resignaba a perder a su hija, mandó unas tropas armadas para detenerlos, pero el hombre gordinflón escupió parte del mar que había tragado y se ahogaron todos.

Más adelante mandó de nuevo otro batallón de caballería, pero el hombre de la venda se la quitó y destruyó a todos. Ya no volvieron a saber más de la hechicera. El príncipe, que al principio se hizo pasar por campesino y porquero para probar la humildad de su futura esposa, viajó hasta el castillo poco después con ella, se casaron y fueron muy felices. Por su parte, los criados se despidieron y buscaron cada uno su propio camino.

Valores que puedes trabajar con el cuento de ‘Los seis criados’

Con este increíble cuento de los Hermanos Grimm podrás trabajar con tu hijo estos valores:

– El valor de la cooperación.

– El esfuerzo y la perseverancia.

– La honestidad.

– El valor de la tolerancia.

Reflexiones sobre este cuento de los Hermanos Grimm para los niños

Está claro que la unión hace la fuerza, un tema sobre el que se habla de forma recurrente en otros cuentos, como el de los Músicos de Bremen. En ‘Los seis criados’, además aparecen los primeros ‘superhéroes’ de los cuentos, con poderes realmente asombrosos:

Las diferencias nos hacen valiosos: Tal vez alguno pueda pensar ‘qué gordo este hombre’ o ‘es demasiado alto’… Pero todos estos supuestos defectos, se presentan en este cuento como virtudes, como super poderes. Lo que los Hermanos Grimm nos dice con esto es: no critiques a nadie por cómo es, porque lo que a ti te parece extraño o extravagante, puede que sea un gran don. Todos somos útiles e importantes.

Juntos se consiguen más cosas: Probablemente, el príncipe no hubiera pasado ni la primera prueba de haber ido solo. Pero gracias a sus acompañantes, consiguieron hacer un fantástico equipo, y entre todos, lograron lo imposible. Una vez más, el valor de la cooperación se hace imprescindible para alcanzar una meta muy elevada.

Las promesas deben cumplirse: Al final la anciana hechicera intenta deshacer su promesa, pero no lo consigue. Las promesas están para cumplirse, y así fue al final.

Otros cuentos fantásticos sobre cooperación para los niños

Si quieres hablar más sobre la cooperación con tu hijo, repasa estos otros interesantes relatos:

Los músicos de Bremen: Este cuento, que también es de los hermanos Grimm, nos habla de cooperación entre unos animales unidos por una misma causa. ¡Te encantará!

El león va a la guerra: Un buen líder es aquel capaz de ver las virtudes de cada uno y utilizarlas por el bien de todos. Aquí tienes una fantástica fábula donde se explica muy bien.

La tortuga, el gamo, el ratón y la corneja: Esta otra fábula nos habla de solidaridad y cooperación entre amigos. Es fantástica para explicar por qué entre los amigos siempre hay que ayudarse.

De cómo el viejo tonto removió las montañas: Una persona sola no podría mover una montaña de sitio. Pero… ¿Y si todos se unen para hacerlo? Te sorprenderá el resultado…

TU COMENTARIO