La hormiga y la pulga. Fábula de Tomás de Iriarte para niños

Por pura vanidad o por orgullo muchas veces intentamos aparentar saber cosas que no sabemos… Aunque finalmente siempre la verdad sale a la luz. Algo así les pasó a ‘La hormiga y la pulga’, en una cómica situación que el fabulista español Tomás de Iriarte (1750-1791) retrata de una fantástica manera. Aquí encontrarás una adaptación de esta fábula en prosa y la original, en verso. Recuerda que siempre las acompañan reflexiones para ayudar a los niños a entender la moraleja.

TIEMPO DE LECTURA: 3 MINUTOS Y MEDIO

La divertida fábula de ‘La hormiga y la pulga’

La hormiga y la pulga, una fábula de Tomás de Iriarte
La fábula de La hormiga y la pulga, de Tomás de Iriarte

Le contaba la hormiga a la pulga todo lo que hacía cada día. Era muy trabajadora, y siempre que se encontraba con la pulga, le contaba en qué consistían sus tareas:

– Hoy llevaré granos de trigo al hormiguero. Estoy preparando una buena despensa para cuando llegue el mal tiempo… Pero también dedicaré un tiempo a seguir cavando para hacer mi casa algo más grande. Estoy construyendo una despensa enorme y una habitación para invitados y ….

– ¡Para, para, para, hormiguita!- dijo la pulga- Deja ya de presumir de tu trabajo, que eso lo hace cualquiera. ¿Una despensa? ¿Llevar trigo al hormiguero? Muy fácil me parece tu trabajo…

– ¿Sabrías tú acaso construir bajo tierra?- preguntó algo perpleja la trabajadora hormiga.

– Por supuesto, hormiguita, ya ves tú… ¿Qué dificultad encuentras? Eso está fácil, muy fácil. Te daría yo algunos consejos, de hecho…

La hormiga, que cada vez estaba más enfadada por ser menospreciada, le dijo a la pulga:

– Vaya, con qué serías una buena maestra… Pues no se hable más. Ven conmigo al hormiguero y aprenderé de tu gran sabiduría…

La pulga, de pronto, cambió el semblante. y sin abandonar su tozudez, pero sin querer quedar mal con la hormiga, respondió:

– Uy, de mil amores lo haría. Pero justo ahora… justo ahora me pillas apurada. Tengo que trabajar. ¡Hasta otro día!

Moraleja: «No presumas de lo que no sabes, pues al final quedarás en evidencia»

(‘La hormiga y la pulga’- Tomás de Iriarte)

Fábula original en verso de ‘La hormiga y la pulga’

Como sabes, Tomás de Iriarte escribía sus fábulas en verso. Aquí tienes la versión original de esta divertida fábula de la hormiga y la pulga:

Tienen algunos un gracioso modo
de aparentar que se lo saben todo,
pues cuando oyen o ven cualquiera cosa,
por más nueva que sea y primorosa,
muy trivial y muy fácil la suponen,
y a tener que alabarla no se exponen.

Esta casta de gente
no se me ha de escapar, por vida mía,
sin que lleve su fábula corriente,
aunque gaste en hacerla todo un día.

A la pulga la hormiga refería
lo mucho que se afana,
y con qué industrias el sustento gana;
de qué suerte fabrica el hormiguero,
cuál es la habitación, cuál el granero,
cómo el grano acarrea,
repartiendo entre todas la tarea;
con otras menudencias muy curiosas
que pudieran pasar por fabulosas,
si diarias experiencias
no las acreditasen de evidencias.

A todas sus razones
contestaba la pulga, no diciendo
más que estas u otras tales expresiones:
– “Pues ya…, sí…, se supone, bien…, lo entiendo…,
ya lo decía yo…, sin duda…, es claro…,
está visto: ¿tiene eso algo de raro?”.

La hormiga, que salió de sus casillas
al oír estas vanas respuestillas,
dijo a la pulga:

– “Amiga, pues yo quiero
que venga usted conmigo al hormiguero.
Ya que con ese tono de maestra
todo lo facilita y da por hecho,
siquiera para muestra,
ayúdenos en algo de provecho”.

La pulga, dando un brinco muy ligera,
respondió con grandísimo desuello:

– “¡Miren qué friolera!
Y ¿tanto piensas que me costaría?
Todo es ponerse a ello…
pero… tengo que hacer… Hasta otro día”.

Moraleja: «Para no alabar las obras buenas, algunos las suponen que estas son de fácil ejecución»

(‘La hormiga y la pulga’ – Tomás de Iriarte)

Qué temas trabajar con la fábula de ‘La hormiga y la pulga’

Utiliza esta divertida fábula de ‘La hormiga y la pulga’ con los niños para reflexionar acerca de:

  • La prepotencia o la vanidad.
  • Las mentiras.
  • Qué es ser presuntuoso.
  • Por qué no debemos menospreciar el trabajo de otros.
  • Los celos o envidia.

Reflexiones sobre la fábula de ‘La hormiga y la pulga’

Tal vez por vanidad, por celos o por orgullo… muchas veces tendemos a menospreciar las habilidades del otro, aparentando saber hacer lo mismo mucho mejor. Todo esto denota defectos propios que además suelen dejarnos en evidencia:

  • La prepotencia o vanidad: Sentir que somos superiores al resto provoca situaciones de rechazo entre los demás. En este caso, en ‘La hormiga y la pulga’, si la reacción de la pulga fue por vanidosa, lo único que consiguió es demostrar su inferioridad al intentar aparentar saberlo todo. No reconocer la valía de otros solo demuestra nuestra inferioridad y por supuesto, falta de humildad, un valor esencial que nos hace más valiosos a los ojos de otros.
  • A veces es por celos…: Muchas veces este tipo de reacción, el aparentar saber más que el otro, es solo un escudo que esconde una inferioridad. No queremos dejar al descubierto nuestros ‘defectos’, que nos somos capaces de realizar ciertas tareas o que carecemos de ciertas habilidades.

Este sentimiento de inferioridad ante las ‘deslumbrantes habilidades’ del otro, puede llevar a la envidia y a la frustración. ¿Qué hacemos? Sacar el ‘escudo’ de la vanidad y la mentira. Intentamos aparentar ser mejores y tener más habilidades, incapaces de reconocer nuestros propios defectos ante alguien que nos supera en ciertas tareas. Los celos sin embargo no solucionan nada. Y mucho menos la mentira…

«Querer aparentar saberlo siempre todo es un signo de defectos e inferioridad»

(Reflexiones sobre ‘La hormiga y la pulga’)

Una reflexión más sobre ‘La hormiga y la pulga’

  • La verdad siempre sale a la luz: Ya sabes eso de ‘se pilla antes a un mentiroso que a un cojo’. El refranero español puede darnos sabios consejos. También a la hora de entender esta fábula de ‘La hormiga y la pulga’. El final de esta historia deja en evidencia a la pulga, que sigue sin querer reconocer que solo presumía de saber hacer algo que es incapaz de hacer, por pura petulancia o vanidad. El orgullo la lleva a intentar ‘huir’ de esa embarazosa situación, sacando a la luz su incapacidad y su mentira. Si hubiera dicho la verdad, no hubiera tenido problema en demostrar su valía delante de la hormiga. Por el contrario, decidió dar una torpe excusa y salir de allí… ‘pitando’.

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  • El ratón y el gato: ¡La de veces que cambiamos de idea según sea nuestro interés! Sí, así somos de volubles. Pero tiene su explicación. Nos lo cuenta esta ingeniosa fábula.
  • El burro flautista: Creía el burro saber tocar una flauta porque el azar le ayudó a que al soplar, sonara. Pero una cosa es conseguir que suene y otra muy distinta que salgan dulces melodías… A esto se aprende. Y no hay azar que pueda intervenir en ello.
Fábula sobre la importancia de ir a la escuela: El burro flautista
Fábula El burro flautista, de Tomás de Iriarte
  • El buey y la cigarra: Si antes hablábamos de la posibilidad de que existan celos en la reacción de la pulga en la fábula de ‘La hormiga y la pulga’, en este caso, estos celos son más que evidentes. Una fantástica fábula para leer con niños.

Y recuerda que también puedes escuchar un gran número de fábulas narradas mediante podcast. Las encontrarás aquí:

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Publicado por Estefania Esteban

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Soy Estefania Esteban y soy periodista y escritora de literatura infantil.

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