Una fábula sobre la vanidad

¡Cómo nos gusta presumir delante de otros! A veces, incluso, aunque tengamos que mentir. ‘El fanfarrón’ es una fábula corta de Esopo muy clara, que nos muestra cómo tendemos a ‘adornar’ todo en busca del reconocimiento de los demás. No te pierdas la historia y las reflexiones finales.

Una fábula corta de Esopo sobre la vanidad: El fanfarrón

Una fábula sobre la vanidad: El fanfarrón
‘El fanfarrón’, una fábula corta de Esopo sobre la vanidad

Cuentan que un hombre que era atleta partió de un pueblo para competir en las olimpiadas en una ciudad lejana. Todos le conocían y sabían que era endeble y débil.

Pero cuando este hombre regresó, comenzó a contar a todos sus grandes hazañas:

– ¡Teníais que haberme visto en Rodas! Di un salto tan grande que todos me ovacionaron con fuerza. Un salto que jamás ningún otro atleta había conseguido dar jamás. Las gradas se pusieron en pie y comenzaron a gritar mi nombre. Fue algo muy emocionante. Me colmaron a felicitaciones.

El hombre añadió además que tenía testigos en Rodas por si alguien los pedía…

– Oye amigo- dijo de pronto uno de los oyentes- Nosotros no necesitamos testigos. Esto es Rodas. Da ese salto aquí y te creeremos.

Moraleja: “Si no puedes probar lo que estás diciendo, es como si no dijeras nada”

Qué valores puedes trabajar con la fábula ‘El fanfarrón’

Utiliza esta fábula corta de Esopo para reflexionar sobre estos temas:

– El valor de la sinceridad.

– La vanidad.

– A qué nos lleva la búsqueda desesperada de alcanzar reconocimiento social.

Reflexiones sobre esta fábula corta para niños

¿Sabes qué es exactamente un fanfarrón? Aquel que presume delante de otros de algo que hizo o que no hizo pero inventa con tal de conseguir reconocimiento social:

Cuidado con la fanfarronería: intentar presumir de algo (se tenga o no) no está bien visto por los demás, así que si lo que intentas es buscar la aceptación de otros, opta por reconocer tus habilidades sin presumir de ello. La vanidad es un síntoma de prepotencia y a la vez de falta de autoestima. Alguien que se valora y se quiere, no necesita demostrar nada delante de otros.

Cuando se pilla a un mentiroso: está claro que el atleta estaba mintiendo y el resto de vecinos lo sabía. Le habían visto entrenar y eran conscientes de que no era el mejor atleta del mundo. ¿Cómo era posible que ganara una medalla en las olimpiadas y presumiera así de tal hazaña? Cuando le pidieron que demostrara el salto que había dado en Rodas, no pudo responder, porque acababan de descubrir su mentira.

La moraleja por lo tanto es clara: no inventes nada que no puedas después demostrar, porque al final la mentira va a terminar saliendo a la luz y los demás dejarán de creer en ti o lo que es peor, de respetarte. Las mentiras generan el rechazo y la desconfianza de los demás.

Otras fantásticas fábulas de Esopo para niños

Sin duda, Esopo fue el más grande de los fabulistas, al menos, el que más fábulas clásicas nos dejó. Todas ellas tratan algún valor esencial de forma muy clara. Y aunque en la mayoría de las veces se utilizan animales como protagonistas, a veces también cuenta historias con personas:

La zorra y las uvas, una fábula de Esopo sobre la soberbia
La zorra y las uvas
La fábula de Hércules y Atenea, de Esopo
Hércules y Atenea
El mono y los pescadores, una fábula corta con valores
El mono y los pescadores

– No puedes engañarte a ti mismo, con La zorra y las uvas: podrás engañar a otros, pero engañarte a ti mismo es mucho más complicado. Aunque la protagonista de esta popular historia, lo intentó.

– La ira que genera más discordia, con Hércules y Atenea: no intentes detener la discordia con ira porque conseguirás el efecto contrario. La ira genera más ira. Descúbrelo con esta fantástica fábula.

– No se nace sabiendo, con El mono y los pescadores: intentar hacer de pronto algo que lleva tiempo de estudio y aprendizaje, es un auténtico suicidio…