Un relato fascinante rodeado de misterio para adolescentes y adultos

Uno de los relatos m√°s conocidos de Edgar Allan Poe es ‘El escarabajo de oro’, una historia envuelta en un velo de misterio y casualidades que llevan al protagonista al borde de la locura. No te pierdas esta incre√≠ble historia, que te atrapar√° y enganchar√° de principio a fin.

Un hipn√≥tico cuento de piratas lleno de misterio de Allan Poe: ‘El escarabajo de oro’

El escarabajo de oro, un relato de misterio de Edgar Allan Poe

Hace tiempo, decid√≠ ir a visitar a mi amigo William Legrand. Le conoc√≠ en Nueva Orleans, cuando todav√≠a pertenec√≠a a una familia adinerada. Pero el infortunio le hizo perder todo el dinero, y se traslad√≥ a vivir de forma mucho m√°s humilde a Carolina del Sur. All√≠ construy√≥ una choza de madera compartida con J√ļpiter, un criado de color que la familia de Legrand le hab√≠a rogado llevar para que cuidara de √©l (su familia pensaba que estaba enloqueciendo). Se dedicaba a observar la Naturaleza y a coleccionar insectos. ¬°Le encantaban los insectos!

J√ļpiter llamaba a su amo ‘massa Will’, y velaba por √©l en cada momento. Yo por mi parte, llegu√© con la intenci√≥n de ver qu√© tal estaba mi amigo, y entr√© en su casa en un d√≠a de fr√≠o muy at√≠pico en la zona. Menos mal que al entrar en la caba√Īa encontr√© la chimenea encendida. Me sent√© junto al fuego para esperar a que mi amigo regresara.

En cuanto entr√≥, Legrand se mostr√≥ sorprendido y muy agradecido por mi visita, pero not√© algo extra√Īo en √©l. Estaba especialmente excitado.

– ¬°Amigo!- me dijo entonces- ¬°Tienes que ver el ejemplar de escarabajo que he encontrado! ¬°Es incre√≠ble! Grandes, dorado…

– ¬°Es todo el de oro! ¬°Es un escarabajo de oro!- a√Īadi√≥ J√ļpiter.

– ¬ŅDe oro?- pregunt√© extra√Īado- ¬°Eso es imposible! ¬ŅD√≥nde est√°?

– Hoy no podr√°s verlo- dijo entonces Legrand- Se lo dej√© al suboficial. Me encontr√© con √©l por el camino. Pero ma√Īana mismo podr√© ense√Ī√°rtelo. Si quieres, har√© un dibujo para que te hagas una idea. ¬°Es tan extra√Īo! Tiene dos peque√Īas manchas a los lados y otra m√°s abajo alargada. Espera, que busco un papel y lo dibujo…

El extra√Īo dibujo del escarabajo de oro

Legrand busc√≥ una hoja, pero no la encontr√≥, as√≠ que sac√≥ un trozo de pergamino que guardaba en el bolsillo, lo mir√≥ en busca del mejor lugar para dibujar y garabate√≥ encima de √©l… Entonces me acerc√≥ el dibujo, pero en ese momento entr√≥ por la puerta el mast√≠n de mi amigo, y se alegr√≥ tanto de verme que salt√≥ encima para darme la bienvenida. Yo retir√© el brazo, y cuando al fin pude liberarme del animal y observar al fin el trozo de pergamino, solo vi una calavera…

– Pero, ¬Ņme tomas el pelo?- dije entonces- Amigo Legrand, o has empeorado mucho tus dotes art√≠sticas o tu familia tiene raz√≥n y has enloquecido… ¬°esto no es un escarabajo de oro como t√ļ dices, es una calavera!

– ¬°Pero qu√© dices!- respondi√≥ √©l muy enfadado- ¬°Yo dibujo medianamente bien! Y mi dibujo no es de una calavera, sino de un escarabajo, el incre√≠ble escarabajo que encontr√© hoy junto al casco de un barco antiguo que debi√≥ hundirse hace mucho tiempo…

– Pues aqu√≠ solo veo una calavera…

– ¬°Trae ac√°!- dijo entonces Legrand arranc√°ndome de la mano el trozo de pergamino.

Entonces, palideci√≥, mir√≥ y remir√≥ el papel por ambos lados, se sent√≥ apartado en una esquina y se qued√≥ absorto, sin soltar una palabra. Yo pens√© que no hab√≠a escogido bien el momento de mi visita, y decid√≠ partir de all√≠ en ese mismo momento. Estaba muy preocupado por la salud mental de mi amigo, as√≠ que ped√≠ a J√ļpiter que me avisara si empeoraba o notaba algo extra√Īo en √©l.

El mensaje de mi amigo Legrand

Unos meses despu√©s, recib√≠ la visita de J√ļpiter.

– Dime, J√ļpiter, ¬Ņqu√© ocurre? ¬ŅEst√° peor mi amigo?

– Bueno, s√≠, en realidad massa Will estar muy mal de la cabeza. Hace cosas raras. Deambula de un lugar a otro, se pasa el d√≠a ‘garrabateando’ en papeles cosas sin sentido, y dibujando y escribiendo en la pizarra figuras con n√ļmeros muy raros… La culpa la tiene ese dichoso escarabajo de oro. Seguro que le mordi√≥ en la cabeza y ha enloquecido por su culpa. El otro d√≠a casi le tengo que pegar, porque se comportaba de forma fuera de s√≠… Y vengo a traerte un mensaje, una carta de su parte. Entonces me dio una hoja que dec√≠a:

‘Querido amigo. Hace mucho tiempo que no s√© nada de ti. Y necesito verte. Desde el d√≠a que estuviste aqu√≠ siento una inquietud desbordante, una ilusi√≥n excitante. Y el pobre Jup piensa que estoy loco. El otro d√≠a casi me pega por pasar un d√≠a entero en las colinas. Pero es por algo importante. Necesito que vengas urgentemente con J√ļpiter. Tu amigo, William Legrand’.

No quedaba duda de que hab√≠a perdido la cabeza, y me necesitaba, as√≠ que me puse en marcha junto con J√ļpiter. Me di cuenta de que su coche estaba lleno de extra√Īos artilugios: una pala, varios azadones…

– ¬ŅQu√© es todo esto?- le pregunt√© extra√Īado.

РNo sé, mi amo massa Will me lo encargó para su expedición.

– ¬ŅQu√© expedici√≥n?- pregunt√©.

Pero no hubo respuesta.

La segunda visita y el escarabajo de oro

Cuando llegamos, Legrand se alegró mucho de verme. estaba realmente excitado, y me propuso lo siguiente:

– Amigo, debes acompa√Īarme en una aventura, esta misma noche. Debo ense√Īarte algo, algo que descubr√≠ gracias a tu visita de aquel d√≠a… el d√≠a en que encontr√© el escarabajo. Este escarabajo…

Legrand me tendi√≥ entonces un incre√≠ble ejemplar de escarabajo que no hab√≠a visto hasta entonces. Era totalmente dorado y muy pesado, y ten√≠a unas extra√Īas manchas negras: dos peque√Īas a los lados en la parte superior y una alargada m√°s abajo. S√≠, parec√≠a la figura de una calavera.

– Querido amigo, no cabe duda de que este escarabajo es extraordinario, pero de ah√≠ a que sea de oro… ¬°Has perdido el juicio!

– Lo entender√°s mejor en cuanto vayamos a la colina.

– ¬ŅQuieres decir que tu escapada a la colina el otro d√≠a tiene que ver con este endiablado escarabajo?- pregunt√© at√≥nito

РSí, claro que sí.

– No cometas m√°s locuras, amigo…

– Hagamos una cosa- dijo √©l entonces- Te pido que me acompa√Īes solo esta vez. Si despu√©s de nuestra excursi√≥n no se demuestra lo que creo, olvidar√© todo y me pondr√© en tus manos si crees necesario que me atiendan los m√©dicos…

Me pareció una propuesta razonable, así que accedí y nos pusimos en marcha inmediatamente.

La excursión al árbol de la calavera

No tardamos en llegar al pie de una colina repleta de vegetaci√≥n. Mi amigo Legrand sab√≠a muy bien d√≥nde √≠bamos, y no tardamos en llegar hasta el lugar que buscaba. Usamos los azadones para llegar hasta all√≠, ya que la vegetaci√≥n era tan exuberante que ten√≠amos que cortarla.

De pronto, Legrand se paró ante un imponente árbol. Había estado moviendo su escarabajo de un lado a otro como un péndulo, ya que lo llevaba atado a una cuerda.

– J√ļpiter, ven aqu√≠- dijo entonces- Debes escalar este √°rbol tan alto como puedas.

РSí, massa Will- dijo él. РPero espera, debes llevar este escarabajo contigo y hacer lo que te indique en todo momento.

– ¬ŅEl escarabajo endiablado? ¬°No, de eso nada! ¬°Yo no llevar√© ese bicho del demonio!

– J√ļpiter, si haces lo que te digo, te dar√© unas buenas monedas de plata…

– Ah, pues lo llevar√© entonces, aunque no me guste, massa Will…

J√ļpiter comenz√≥ entonces a escalar el √°rbol.

– Massa Will, estoy muy alto… ¬Ņparo ya?- se le oy√≥ decir desde las alturas.

– ¬ŅCu√°ntas ramas pasaste?

– Unas cinco, massa…

– Debes subir dos ramas m√°s, hasta la s√©ptima rama. ¬ŅPuedes hacerlo?

– S√≠, massa Will… ya subo… Ya estoy en la rama, pero est√° muy podrida. Est√° muerta.

– Mira al final de esa rama… ¬Ņves algo?

– S√≠, hay algo blanco… ¬°es una calavera! ¬°Est√° clavada al final de la rama!

– Debes llegar hasta ella, J√ļpiter.

– Pero massa, est√° la rama muy podrida…

– No te vas a caer, seguro que no. Piensa en tus monedas de plata, J√ļpiter…

– De acuerdo, massa Will, lo intentar√©… Ya casi estoy. ¬°Ya estoy junto a la calavera!

– ¬°Fant√°stico!- dijo entusiasmado mi amigo- Ahora tienes que introducir el escarabajo de oro con la cuerda por el ojo izquierdo de la calavera. Pero no sueltes la cuerda hasta que yo te diga. Deja caer el escarabajo sosteniendo la cuerda..

– Pero massa Will… ¬Ņcu√°l es el ojo izquierdo?

– Oh… ¬°maldito ignorante! Tu mano izquierda, ¬Ņsabes cu√°l es? Es la que usas para cortar le√Īa, porque eres zurdo. Tu ojo izquierdo est√° a la misma altura que tu mano izquierda.

РAh, ¡ya lo entiendo! ¡Ya sé cuál es!

Entonces, J√ļpiter desliz√≥ el escarabajo con la cuerda por un de los ojos de la calavera. Cuando al final lo dej√≥ caer, Legrand se√Īal√≥ deprisa el lugar del impacto y traz√≥ un c√≠rculo alrededor.

Р¡Debemos cavar este círculo!- nos dijo entonces.

Yo, de mala gana, y seguro de que est√°bamos siguiendo a un loco en sus locuras, obedec√≠. Estuvimos cavando m√°s de una hora, pero no encontramos nada. Legrand estaba totalmente desesperanzado, y al cabo de un rato m√°s, decidi√≥ que deb√≠amos volver a la caba√Īa. Pero, a mitad de camino, se volvi√≥ hacia J√ļpiter y dijo:

– ¬°Maldito embustero! Se√Īala tu ojo izquierdo.

Y J√ļpiter se se√Īal√≥ el ojo derecho.

– ¬°Me lo imaginaba! ¬°Tiraste el escarabajo por el agujero equivocado! ¬°Debemos volver! 

Regresamos hasta el árbol, y mi amigo trazó un nuevo círculo unos palmos alejados del primer lugar.

Р¡Aquí debe estar el tesoro!- dijo entonces.

De nuevo comenzamos a cavar. Y yo, por extra√Īo que parezca, empezaba a estar de veras excitado ante el entusiasmo de mi amigo. M√°s a√ļn cuando empezamos a encontrar al cabo de unos minutos uno mont√≥n de huesos y ropa ro√≠da, y alguna que otra moneda de plata. Entonces tropec√© con una argolla… ¬°la argolla del cofre del tesoro!

Desenterramos un enorme cofre con tres argollas a cada lado. Conseguimos sacarlo de all√≠ y al abrirlo, casi nos da un ataque de nervios. ¬°Estaba repleto de oro y piedras preciosas! Lo llevamos hasta la caba√Īa y regresamos a por m√°s monedas. Aunque las piezas de oro eran antiguas, calculamos un valor de m√°s de un mill√≥n de euros, ya que hab√≠a montones de diamantes, esmeraldas y muchas piezas de oro. A√ļn en estado de shock, rogu√© a mi amigo que me contara c√≥mo hab√≠a llegado hasta aquel tesoro.

El misterio del tesoro del capit√°n Kidd

Mi amigo comenzó a contar su historia:

– La verdad es que todo te lo debo a ti…- dijo de forma pausada- ¬ŅRecuerdas aquel d√≠a que viniste y te ense√Ī√© un dibujo en un trozo de pergamino?

– Claro que me acuerdo… te enfadaste mucho por mis apreciaciones.

– S√≠, lo reconozco, me enfad√©. Pero al mirar de nuevo el pergamino que te di, comprob√© que en realidad, por la cara opuesta a donde yo hab√≠a dibujado el escarabajo, aparec√≠a efectivamente una calavera, que antes no estaba all√≠. Tras mucho pensar, me di cuenta de que el pergamino era muy antiguo, y pens√© en las t√©cnicas que se utilizaban hace cientos de a√Īos para ocultar mensajes… Record√© que el d√≠a de tu visita hac√≠a mucho fr√≠o, y que al darte el papel, acercaste el papel al fuego al abalanzarse mi perro sobre ti… El calor hizo que apareciera el dibujo secreto de la calavera.

Р¡Increíble!- dije totalmente extasiado.

– Pero eso solo fue el comienzo… El pergamino lo encontr√© en el mismo lugar que el escarabajo, junto a los restos de un casco de un gale√≥n muy antiguo. Us√© ese trozo de pergamino para envolver el escarabajo. ¬ŅY si ocultaba alg√ļn dato m√°s? Puse el trozo del pergamino al calor y descubr√≠ en el lado contrario al de la calavera, la figura de un cabritillo.

Р¡Pero las cabras no son símbolos de los piratas!- dije entonces.

– He dicho un cabritillo, no una cabra… Y has de saber que existi√≥ un pirata brit√°nico, capit√°n Kidd, del que cuentan que utilizaba la figura de un cabritillo como s√≠mbolo…

– ¬ŅAs√≠ que pensaste que el barco era del tal capit√°n Kidd y que hab√≠a escondido en esta zona un tesoro?

РAsí es. Y para buscar nuevas pistas, volví a dar calor al trozo de papel, y entonces descubrí un texto encriptado. Decía así:

’53—305))6*;4826)4-.);806*;48″8/60))85;I-(;:-*…’

De cómo Legrand descifró el mensaje pirata

– Mi objetivo entonces se centr√≥ en descifrar el mensaje. No fue tan dif√≠cil… Supuse que el mensaje estar√≠a escrito en ingl√©s, al tratarse de un pirata brit√°nico… La letra que m√°s se usa en ingl√©s es la ‘e’, as√≠ que busqu√© el car√°cter que m√°s se usaba u pude localizar esta vocal. Despu√©s busqu√© la palabra ‘the’, tambi√©n muy utilizada en este idioma. Y as√≠, poco a poco, es como fue adivinando lo que este extra√Īo mensaje dec√≠a, y era esto:

‘Un buen vaso en la hoster√≠a del obispo en la silla del diablo. Cuarenta y un grados y trece minutos. Nordeste cuarto del norte. Rama principal s√©ptimo v√°stago lado Este. Soltar desde el ojo izquierdo de la cabeza de muerto. Una l√≠nea de abeja desde el √°rbol a trav√©s de la bala cincuenta pies hacia fuera’…

– ¬°Impresionante! Pero… ¬°sigo sin entender c√≥mo llegaste hasta el √°rbol!

– Tuve que hacer algunas averiguaciones… Primero busqu√© la ‘hoster√≠a del obispo’. Al principio pens√© en alguna casa antigua, pero gracias a una mujer que lleva mucho en este lugar, pude saber que en realidad se llama as√≠ a un grupo de piedras, que est√°n justo enfrente de la colina a la que hemos ido.

Al llegar all√≠, me di cuenta en seguida qu√© era la ‘silla del diablo’, ya que unas piedras formaban de forma caprichosa lo que parec√≠a un trono. Me sent√© all√≠ y al mirar al infinito, entend√≠ que el siguiente mensaje ten√≠a que ver con un catalejo, ya que los piratas llamaban ‘vaso’ a los catalejos. As√≠ que regres√© a mi casa a por uno y ya con √©l en las manos, busqu√© con la indicaci√≥n de los grados que dec√≠a el mensaje. Entonces vi el √°rbol, y sobre una rama, una figura blanca, que era la de la calavera.

El resto es f√°cil: el s√©ptimo v√°stago se refiere a la s√©ptima rama. Y en lugar de una bala, decid√≠ hacer bajar por el ojo de la calavera el extra√Īo escarabajo de oro.

No pude hacer otra cosa que aplaudir a mi amigo. ¬°Y yo que pensaba que estaba totalmente loco!¬†Solo quedaba un misterio por resolver… ¬Ņa qui√©nes pertenec√≠an los esqueletos que aparecieron enterrados junto al tesoro? Ese misterio jam√°s lo resolver√≠amos.

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Author

Estefan√≠a Esteban es periodista y escritora de literatura infantil. Ha publicado el libro 'Cebricornio' con la editorial Babidib√ļ.

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