El cuento de Navidad de Auggie Wren, para adolescentes y adultos

Este relato, ‘El cuento de Navidad de Auggie Wren’, es un cuento navideño escrito por el famoso escritor estadounidense Paul Auster. Un relato que nos habla de valores muy ligados a la Navidad y que se centra, como en la mayoría de sus libros, en resaltar el aspecto más humano de sus protagonistas. Aquí encontrarás una adaptación más resumida, una fantástica lectura para adolescentes y adultos.

Descubre de qué trata el Cuento de Navidad de Auggie Wren, de Paul Auster

El cuento de Navidad de Auggie Wren, de Paul Auster
El Cuento de Navidad de Auggie Wren, de Paul Auster

Esta historia que os cuento es real, salvo el nombre del protagonista, que decidí cambiar a petición de él mismo. Pongamos que se llama Auggie Wren.

Resulta que conocía a Auggie desde hacía mucho tiempo. Es el dependiente de un pequeño estanco de la calle Court, en pleno centro de Brooklyn. Siempre llevaba sudadera azul, y era un lugar que visitaba mucho porque era el único estanco en donde podía encontrar puros holandeses.

Auggie vio un día una reseña de uno de mis libros en una revista. Enseguida supo que era yo por la fotografía que le acompañaba.

– ¡Caramba, Paul! ¡Si eres escritor y no me habías dicho nada!- me dijo sorprendido.

– Sí, Auggie, de vez en cuando me publican un libro…

– Entonces, seguro que te interesan mis fotografías. Ven, te las enseñaré.

Auggie estaba tan emocionado que no pude negarme, y le acompañé a la trastienda. Era un pequeño cuarto oscuro y húmedo lleno de objetos y muchas cajas. Entre ellas, señaló una y sacó un álbum de fotos. En la caja había muchos más.

– Son doce álbumes- me dijo, como intuyendo mis pensamientos.- Cada uno de ellos representa uno de los últimos doce años. Están ordenadas del 1 de enero al 31 de diciembre en cada año… Habrá ya más de cuatro mil instantáneas. En realidad podría decirse que son la historia de mi vida…

Auggie había conseguido despertar mi curiosidad, y comencé a ojear uno de los álbumes. La sorpresa fue comprobar que todas las fotos eran prácticamente la misma.

El cuento de Navidad de Auggie Wren: Algo más que simples álbumes de fotos

– Todos los días a la misma hora, las siete en punto, hago una fotografía de este cruce entre la Avenida Atlantic y la calle Clinton. ¿No te parece fantástico?

La verdad, no sabía qué pensar… era la primera vez que veía algo así. Al principio, aquello me pareció bastante aburrido. Los edificios eran siempre los mismos, y hasta la perspectiva desde donde estaba hecha la foto, así que comencé a pasarlas más deprisa.

– No, no, vas demasiado deprisa… así no podrás verlas bien- me regañó Auggie.

Decidí hacerle caso, y se pronto empecé a observar las pequeñas diferencias que había entre las fotografías: el cambio de luz según avanzaba la estación del año, el cambio de tráfico dependiendo de si era un día de diario o fin de semana… y poco a poco, comencé a fijarme en las personas que aparecían en segundo plano. Muchas eran las mismas en diferentes días. Podía apreciar por su expresión, su estado de ánimo.

Auggie me miraba y de pronto recitó un poema de Shakespeare que venía a cuento:

– Mañana y mañana y mañana… El tiempo avanza con pasos menudos y cautelosos.

Estaba claro que había adivinado mis pensamientos. Desde aquel día, Auggie y yo hablamos mucho de aquellas fotografías, pero solo desde la semana pasada supe cómo consiguió la cámara de fotos. Es la historia que cuento a continuación y que aún estoy intentando entender.

Comienzo del extraño Cuento de Navidad de Auggie Wren

Resulta que a principios de la semana pasada, el New York Times me propuso escribir un cuento de Navidad para publicar el 25 de diciembre. Y claro, no pude rechazarlo. Pero inmediatamente después me di cuenta de mi torpeza. ¿Cómo iba a escribir yo un cuento de Navidad? ¿Qué sabía yo de cuentos de Navidad? Y entré en pánico. Mo podía dejar de dar vueltas a los fantasmas de Dickens ni a los relatos de O.Henry, auténticos maestros de la Navidad. Pero a mí… no se me ocurría nada.

Debía tener mala cara cuando entré en el estanco de Auggie, porque enseguida me preguntó qué me pasaba, y le conté lo del encargo navideño.

– ¡Pues has dado con el lugar ideal y la persona correcta! Si me invitas a comer, yo te contaré una gran historia de Navidad- dijo Auggie.

No podía rechazar aquella oferta, así que le llevé a almorzar al mejor restaurante de hamburguesas de la zona, el Jack’s, y después de comer, me contó una extraña y cautivadora historia.

– Recuerdo que era verano, el verano del 72- comenzó a narrar Auggie- Yo estaba tras el mostrador en el estanco y había mucha gente. De pronto vi a un chico joven junto al estante de los libros, y me di cuenta de que cogía alguno y lo escondía bajo el chubasquero que llevaba puesto. No tendría más de 19 o 20 años. Grité y fui a por él, y él salió corriendo como una libre.

Lo perdí de vista justo en la Avenida Atlantic, pero entonces vi en el suelo algo que se le había caído… ¡era su cartera! No tenía dinero, pero sí su carnet de identidad y alguna fotografía.

El Cuento de Navidad de Auggie Wren: Robert

Se llamaba Robert y de las fotografías me fijé especialmente en dos: en una aparecía abrazando a una mujer mayor. Imaginé que debía ser su madre… o su abuela. Y la otra era de él mismo pero de niño, vestido con una equipación de béisbol. Tenía una enorme sonrisa.

La verdad… no sé por qué no llamé a la policía. Al fin y al cabo, tenía sus datos y su dirección, pero me debió dar pena. Debía ser uno de esos chicos con mala suerte o malas compañías. Y decidí dejarlo estar.

Durante mucho tiempo me sentí tentado a llevarle la cartera a su casa, pero también lo fui dejando día tras día. Hasta que llegó el día de Navidad.

Otros años, mi jefe me invita a su casa para celebrar este día, pero justo ese año, se había ido de viaje para visitar a unos familiares y yo me quedé solo en mi casa. Y allí, aburrido como estaba, recordé, no sé por qué, al chico de la cartera. Robert Goodwin… Y pensé, ¿qué diablos? ¿Y si hago algo bueno por una vez en mi vida?

Así que fui a la dirección que indicaba su carnet, en Boerum Hill. Era un lugar con casas prefabricadas. Llamé a la puerta y respondió la voz de una anciana.

– ¿Quién es? ¿Robert, eres tú?

La mujer descorrió unos cien cerrojos, y al fin pude verla: tendría entre 80 y 90 años, y estaba ciega.

– ¡Robert! ¡Sabía que no te olvidarías de tu abuela Ethel en Navidad!

La anciana me abrazó. Supe que ella debía saber que no era Robert. A pesar de estar vieja y ciega, ¿cómo no iba a reconocer a su nieto? Pero aún así, me dejé llevar.

Cuento de Navidad de Auggie Wren: Ethel

– Claro, abuela, no podía dejar que pasaras sola esta Navidad- dije.

La anciana me invitó a tomar unas pastas en el salón, que era un auténtico basurero. Pasamos allí el día, y yo me limité a escuchar sus miles de historias. Después pedí ir al servicio.

– Ya sabes dónde está, Robert, al fondo, la segunda puerta.

Y entonces sucedió…que estando en el servicio, vi apiladas en un estante un montón de cajas de cámaras de fotos. Eran nuevas… así que deduje que eran robadas.

Sin saber por qué, cogí una y la escondí bajo la sudadera. Nunca había tenido una cámara de fotos y no pude resistir la tentación.

Después me despedí de la anciana, dejé sobre la mesa la cartera de su nieto y volví a mi casa. Y este es el final de la historia.

– Vaya… ¿y volviste a ver a Ethel alguna vez?

– Regresé unos meses después… unos cuatro meses más tarde. Pero la anciana no estaba. En su lugar, me abrió la puerta otra persona que dijo haber comprado la casa hacía muy poco.

– Entonces… Tal vez la anciana murió. Quizás fuiste su única compañía en su última Navidad.

– Sí, probablemente. ¿Crees que hice mal al llevarme la cámara? Aún hoy me lo pregunto.

– ¿Por qué? No creo… Era robada. Ella no era su auténtica propietaria. Además, la hiciste feliz… Y luego hiciste buen uso de esa cámara.

– Sí, supongo que sí… Entonces, ¿tienes tu historia de Navidad?

– Ya lo creo, muchas gracias, Auggie.

De pronto noté una chispa inquietante en sus ojos. Algo me hizo dudar de la veracidad de aquel relato. ¿De verdad ocurrió o todo fue un invento de Auggie? No se lo pregunté, porque estaba seguro de que nunca me lo diría. Así que decidí creerle. Y desde el momento en el que alguien cree una historia, la historia es real.

(Adaptación del Cuento de Navidad de Auggie Wren, de Paul Auster)

Qué valores y temas trata este cuento de Navidad de Auggie Wren

Utiliza este entrañable cuento de Navidad de Auggie Wren para reflexionar acerca de:

  • Los valores de la caridad y la generosidad.
  • El valor de las cosas según el uso que se hace de ellas.
  • La Navidad y la familia.
  • Las mentiras ‘piadosas’.

Reflexiones sobre el cuento de Navidad de Auggie Wren

La Navidad es época de reuniones familiares y buenas acciones. Pero este cuento de Navidad de Auggie Wren nos lleva a preguntarnos cuándo rebasar los límites de algunos valores. Por ejemplo, ¿está justificado mentir si con ello podemos hacer feliz a otra persona?

  • Sobre los límites del bien y el mal: Este cuento de Navidad de Auggie Wren nos anima a reflexionar acerca de los límites del bien y el mal. Todo puede llegar a ser muy relativo dependiendo la situación y las personas. En esta historia aparecen tres acciones que podríamos catalogar de ‘malas’ según la moralidad más estricta:
  1. Una es cuando el joven Robert roba algunos libros en el estanco.
  2. La segunda, cuando Auggie miente a la abuela de Robert y se hace pasar por su nieto.
  3. Y la tercera, cuando toba la cámara de fotos de la casa de la anciana.

Sin embargo, todas estas acciones que aparecen en este Cuento de Navidad de Auggie Wren, parecen tener una ‘explicación’ que las convierte en ‘menos malas’. En el primer caso, la necesidad o desesperación de una persona que ha caído en una red de la que no puede escapar. La segunda se trata de una ‘mentira piadosa’ que busca hacer feliz a una anciana que solo desea no sentirse sola. Y la tercera, hará feliz a alguien que sabrá retratar como nadie las emociones de personas anónimas, inmortalizándolas para siempre.

Una reflexión más del Cuento de Navidad de Auggie Wren

  • La Navidad según el relato de Paul Auster: El escritor de este cuento de Navidad de Auggie Wren está desesperado porque debe escribir sobre la Navidad y no se le ocurre nada. Debe ser un relato emotivo, porque todos los cuentos de Navidad lo son. Y de pronto, la historia de Auggie, sea real o inventada, le abre los ojos. La Navidad es dar amor, comprensión, caridad. La Navidad es perdonar al joven que robó unos libros, dar compañía a una anciana que se siente sola porque su nieto se olvidó de ella, es dar una segunda oportunidad a un objeto que fue robado, utilizarlo para hacer el bien. La Navidad es compañía, es compartir. Es intentar hacer felices a otros.

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Estefania Esteban
Estefania Esteban
Periodista y escritora de literatura infantil.

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