Un cuento corto sobre la importancia de controlar nuestras emociones

Es fácil demostrar nuestras habilidades cuando todo está bien. Sin embargo, este cuento zen, ‘El arquero y el monje’, nos explica cómo por culpa de nuestros miedos, las habilidades se desdibujan. Perdemos nuestra fuerza por culpa de una falta de control de las emociones. No dejes de leer este fantástico cuento corto y sus reflexiones finales.

Un cuento zen sobre el control de las emociones: ‘El arquero y el monje’

Un cuento para adolescentes sobre las emociones: El arquero y el monje
‘El arquero y el monje’, un cuento zen sobre el control de las emociones

Un diestro arquero acababa de conseguir el mayor premio en un torneo. Era sin duda el más habilidoso con el arco, y su vanidad aumentó hasta tal punto, que fue a visitar un buen día a un monje sabio muy famoso por su arte de manejar el arco.

Decían que era el mejor, pero quería demostrarle que él le acababa de arrebatar ese gran honor.

– Vengo a demostrar mi habilidad con el arco– le dijo.

Entonces, disparó a un blanco lejano una de sus flechas, dando justo en el centro de la diana. Repitió esto mismo una vez más, mientras el anciano monje miraba imperturbable.

– Ahora es su turno- dijo desafiante el arquero al anciano.

– Está bien- respondió él- Sígueme.

El monje le indicó un tortuoso camino que les llevó hasta un precipicio. Sobre el abismo, el débil tronco de un árbol muerto. El monje comenzó a andar con habilidad sobre el tronco y, una vez en el centro, sacó su arco y disparó su flecha a un árbol lejano que se encontraba al otro lado del gran abismo. Impactó justo en el centro.

– Inténtalo tú- le dijo entonces al joven.

El arquero, al ver aquel abismo, fue incapaz de dar dos pasos por el tronco, tembloroso como estaba.

– No puedo hacerlo- dijo definitivamente.

– Ya veo- dijo entonces el monje- Eres muy habilidoso con el arco, pero débil con la mente. Y es eso lo que hace que afloje el tiro.

Qué temas puedes trabajar con el cuento ‘El arquero y el monje’

Utiliza este precioso cuento zen para reflexionar acerca de:

– El control de las emociones.

– El miedo que nos bloquea.

La vanidad.

Reflexiones sobre este cuento corto para adolescentes y adultos

Sin duda, nos es fácil demostrar nuestras habilidades cuando estamos tranquilos. Pero cuando el entorno es menos amable, cuando sentimos miedo, nos sentimos más pequeños y en seguida nos retraemos:

El escudo que todos sacamos en ciertos momentos: cuando tenemos miedo, nos protegemos. O simplemente, nos quedamos quietos, paralizados. Somos incapaces de dar un paso porque tememos dar el paso equivocado. Este miedo no es constructivo, sino que nos impide aprovechar al máximo nuestras fortalezas. Cuando no somos capaces de controlar nuestras emociones, perdemos, de hecho, esas fortalezas, y terminamos siendo débiles y vulnerables.

Y de ahí la importancia de dominar las emociones: para controlar las emociones, necesitamos usar la mente a nuestro favor. Si en lugar de mirar al abismo, el arquero hubiera dirigido su mirada al frente, sin en lugar de pensar ‘voy a caer al abismo’, el arquero hubiera pensado ‘yo también puedo hacerlo’, hubiera caminado por el tronco igual que el monje y su tiro tal vez hubiera superado al del sabio. Pero su miedo le llevó a la debilidad y decidió, a modo de protección, quedarse donde estaba.

Cuidado con la vanidad: nadie es más que nadie y en el momento en el que perdemos esa humildad necesaria que nos mantiene centrados, cometemos errores. Y eso es lo que le pasó al prepotente del arquero, que, creyéndose superior a todos, desafió al más sabio de los monjes. Al final se llevó, eso sí, una buena lección. O como también se dice, una buena ‘cura de humildad’.

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– Sobre la resolución de los problemas con El problema: muchas veces no encontramos la solución al problema porque no somos capaces de contemplarlo en su dimensión completa. Nos centramos en detalles y esto hace que no logremos ver el problema en su magnitud.

– Dónde está la Paz perfecta: este precioso relato nos sugiere que la paz perfecta es justo aquella que logramos en medio de las dificultades.

– Deshazte de la ansiedad, El elefante que perdió su anillo de boda: cuando nos sentimos estresados ante una situación que nos desborda, nos sentimos parte de un caos del que no podemos salir. A veces la solución simplemente es parar y esperar a que las aguas se aclaren.